El campo declaró un paro por ocho días
Luego de que el gobernador Daniel Scioli decretara el revalúo inmobiliario rural y la Legislatura bonaerense aprobara la reforma impositivo, la mesa agropecuaria de la provincia de Buenos Aires declaró un paro de ocho días.
"Ante la afrenta a las instituciones que significó haber sacado por decreto el desmesurado aumento de las valuaciones fiscales al no haberlo podido tratar democráticamente en la Legislatura provincial que se suma a la grave situación que vive hoy el productor agropecuario, la Mesa Agropecuaria de la provincia de Buenos Aires, declara el cese de comercialización -excluyendo los productos perecederos- desde las 00 horas del sábado 2 de junio hasta las 24 horas del domingo 10", sostiene la entidad en un comunicado de prensa. Y convoca a todos los productores de la provincia a movilizarse en sus localidades.
"El confiscatorio zarpazo fiscal se efectúa en un contexto en el que los productores se ven fuertemente afectados por la sequía primero y ahora por las inundaciones y perpetúa una transferencia de recursos inaudita desde las comunidades del interior al gobierno nacional en una coparticipación al revés", agregó el comunicado.
MOVILIZACIÓN
Productores agropecuarios realizaron esta tarde una fuerte protesta frente al Palacio de la Legislatura bonaerense, en rechazo al decreto de revalúo inmobiliario rural firmado por el gobernador Daniel Scioli y su gabinete de ministros.
El Palacio está protegido por un cordón policial ubicado en la vereda que impide a los ruralistas ingresar al edificio. Los manifestantes expresaron su descontento con la medida con insultos y provocaban disturbios en el lugar.
La noticia de que el gobernador bonaerense, Scioli firmó el decreto de revalúo de las propiedades rurales cayó como un balde de agua fría entre los ruralistas. Esta mañana, los dirigentes del campo apelaban a la cautela y cientos de ruralistas se congregaron pacíficamente frente a la Legislatura, pero entrada a la tarde comenzaron a manifestar su repudio con furia.
Pasadas las 15, la cúpula de las entidades gremiales del campo se reunió en un local cercano a la Plaza San Martín, para definir los alcances de "un paro" provincial para rechazar el decreto de revalúo inmobiliario firmado por el gobernador Daniel Scioli y su gabinete de ministros.
Según indicaron a DyN fuentes ruralistas, la dirigencia "está definiendo qué medidas se van a tomar" para rechazar la decisión adoptada por Scioli y el tratamiento del proyecto de reforma impositiva en la Legislatura provincial.
De la reunión -donde se analizan los detalles que tendrán la medida de fuerza- participan Hugo Biolcati (Sociedad Rural), Alberto Frola (Carbap), Daniel Perdini (Coninagro) y Julio Currás y Guillermo Giannasi (Federación Agraria).
"Vamos a esperar el curso de los acontecimientos", había dicho este mediodía Hugo Biolcati, presidente de la Sociedad Rural Argentina, ante la insistencia de LA NACION por obtener una opinión sobre la novedad, difundida por la agencia Télam. También Alberto Frola, titular de Carbap, prefierió ser cauteloso.
DESAZÓN
Entre los productores reunidos en la plaza, que esperan la sesión de la Legislatura en la que se tratará el proyecto oficial de reforma impositiva (que afecta especialmente al campo), había miradas de desazón.
Durante la mañana, una pantalla de LED instalada en la plaza, a metros de la Legislatura, reprodujo una versión épica de la lucha ruralista que se inició en 2008 en contra de la ya famosa resolución 125. El instante crucial: la figura del entonces vicepresidente Julio Cobos y su frase definitoria, "Mi voto… mi voto no es positivo", subrayada por una música de película, de relato de antiguas guerras.
El humo de los choripanes, las banderas argentinas con inscripciones que señalan los distritos a que pertenecen quienes se envuelven en ellas, termos y mates que van de mano en mano puntean la espera. Ignacio Àlvarez Gentil, bahiense, de diecinueve años, es tal vez el más joven de todos. Hijo y nieto de productores ganaderos, se confiesa pesimista: "Esto lo pueden aprobar por ley o por decreto y mucha gente va a tener que vender sus campos", dice, antes de que circule el dato de que el decreto ya está. "Son capaces de todo", agrega, en referencia, claro, a Scioli y los suyos, que se proponen concretar la reforma fiscal.
En la vereda de enfrente suenan unos bombos incansables. Quienes los tocan son empleados municipales y beneficiarios de planes sociales de Rafael Castillo, en La Matanza, que vinieron a apoyar al gobernador y al intendente matancero, Fernando Espinoza. "No vinimos a pelear con nadie", dice Ariel Fernández, a cargo del grupo, que se manifiesta, por ahora, en soledad. "Yo he sembrado zapallos, tomates, morrones. Sé lo que es el campo. Esta gente no tiene maldad, simplemente opinamos distinto.".