Preocupa a Cristina la vuelta de los cacerolazos
Para descomprimir la tensión y amortiguar la movida que se preparaba para el viernes, la Presidenta adelantó para ese día una conferencia de prensa sobre YPF que originalmente estaba prevista para mañana, con el objetivo de anunciar el nuevo directorio de la petrolera. Y le agregó un tema: desmentir las versiones periodísticas de pesificación e indexación de la economía. Se buscó así descomprimir la bronca social por el dólar y reintroducir en la agenda el tema YPF.
El "ala dura" del Gobierno instaló en la semana la idea de "pensar en pesos", y alentó filtraciones a la prensa sobre un plan de pesificación. Pero, tras el primer cacerolazo, Cristina ordenó que esa medida fuera desmentida por el "ala moderada", que ahora lideran Julio De Vido y Axel Kicillof, para evitar el cacerolazo del viernes.
Ello responde a una guerra interna que cruza al kirchnerismo. Para tomar distancia, Cristina Kirchner decidió viajar anteayer a Santa Cruz. "Lo que más irrita a la Presidenta es la gente en la calle", decían sus allegados.
En esa feroz batalla interna, el "ala dura" está liderada por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, quien impulsa la pesificación total, incluso de las operaciones inmobiliarias y turísticas. Sería el paso siguiente a la resolución 3333, que obliga a los viajeros a detallar sus viajes a la AFIP para comprar dólares.
Moreno también presionó a las casas de cambio para bajar el dólar paralelo a menos de 5 pesos. Pero los operadores del mercado señalaban ayer que será difícil de aplicar. Moreno proclamó en una reunión de militantes: "Estamos cerquita de la revolución".
La Presidenta percibió que las andanzas de Moreno desataron los cacerolazos. Pero está atada a sus caprichos. "Tiene una compulsión por bancar las soluciones duras", dijo a LA NACION un ministro preocupado.
Carlos Zannini, secretario legal y Técnico, y Ricardo Echegaray, titular de la AFIP, completan la línea fundamentalista.
Foto 1 de 7
Con la desmentida del viceministro de Economía, Kicillof, en la Casa Rosada se esperanzan con que Cristina haga el viraje hacia una mayor flexibilización de la compra de dólares que le reclama -no en persona, sino por los diarios- el "ala moderada" de Kicillof y De Vido; los ministros de Economía, Hernán Lorenzino, y de Industria, Débora Giorgi; la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, y el vicepresidente Amado Boudou.
"El problema del Gobierno es que Economía tiene cuatro ministros, Moreno, Echegaray, Kicillof y Lorenzino, pero el más influyente es Moreno", dijo a LA NACION otro ministro.
El nuevo fantasma del Gobierno es el freno de la economía: tanto la industria como la construcción dieron síntomas de parálisis. Y ahora se suma el crispado clima social acicateado por "errores no forzados": las versiones de sobornos en la Legislatura bonaerense y las declaraciones de Aníbal Fernández sobre el dólar.
¿DÓLAR BLUE A $ 5,10?
El senador Aníbal Fernández confirmó ayer que el Gobierno contactó a cambistas para tratar de contener el dólar paralelo. Hubo "una discusión con las casas de cambio, las principales, y se habla de que el lunes [por mañana] el dólar estaría abriendo a no más de 5,10" pesos, ratificó el ex jefe de Gabinete.
Fuentes del Banco Central se preocuparon ayer por aclarar que Fernández, en sus confusas declaraciones radiales, se refería al dólar blue, no al oficial.
Por su parte, la ex jefa de la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF) Alicia López dijo que el aparente acuerdo viola la ley penal cambiaria. "Si es cierto [el Gobierno], es cómplice de un delito, vender o comprar dólar marginal, paralelo, negro o blue"