Planean que el tranvía de Puerto Madero pase por la Bombonera
Tres meses después de que el Congreso aprobara su transferencia, junto con el subte y 33 líneas de colectivos, desde el Gobierno porteño ya están pensando en qué hacer con el tranvía de Puerto Madero: el medio de transporte menos usado y que más subsidios recibe por pasajero de toda el área metropolitana.
Como parte del proyecto para posicionar La Boca como el centro artístico de la Ciudad, el Distrito de las Artes, el Gobierno planea extender su traza hasta el Riachuelo y transformarlo en un “tren para turistas” con estaciones en los principales atractivos del barrio. En el futuro, esperan ampliarlo también hacia el norte para que se conecte con la terminal de Retiro.
En una primera etapa se evalúa la construcción de tres paradas: Cancha de Boca, Caminito y Barraca Peña, un antiguo depósito portuario del siglo XIX. “La última estación sería también el último lugar cultural del Distrito de las Artes a la vera del Riachuelo”, explicó a PERFIL el ministro de Desarrollo Económico, Francisco Cabrera, impulsor del proyecto.
Aunque aclaran que todavía faltan los estudios técnicos, la idea es aprovechar las viejas vías de carga que parten de Puerto Madero y llegan hasta la orilla del río sobre la avenida Pedro de Mendoza, y que aún se utilizan. De esta forma, los funcionarios del área esperan que los costos, en un momento de crisis financiera, no sean un impedimento. “La única inversión sería en las estaciones, porque el resto ya está funcionando”, se entusiasman.
Actualmente el Celeris, como se llama oficialmente, recorre solamente 16 cuadras de Alicia Moreau de Justo, desde Córdoba hasta Independencia, ida y vuelta. Pero las recorre con una comodidad que envidiaría cualquier metrópolis del primer mundo. Cada coche cuenta con aire acondicionado, puertas automáticas, cerradura táctil y un motor absolutamente silencioso.
Además, se viaja siempre sentado. No podría ser de otra manera: en todo el año pasado lo utilizaron apenas 138.449 pasajeros, según los datos de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte. Es decir: en cada una de las dos formaciones con capacidad para 64 pasajeros, viajan como mucho treinta personas.
Como si fuera poco, es el medio de transporte más barato de la Ciudad: cuesta apenas $ 1. ¿Cómo lo logra? El Estado nacional aporta todos los meses cerca de $ 900 mil en subsidios, unos $ 78 por pasajero.
Pero la ayuda tiene los días contados. A partir de la aprobación de la ley que transfiere el servicio a la Ciudad, se espera que en cualquier momento el dinero deje de llegar. Y como ocurre con los subtes, ninguno de los dos gobiernos considera que sea su responsabilidad.
Por eso, la propuesta de ampliarlo y transformarlo en un atractivo turístico entusiasma a los funcionarios porteños que esperan poder presentarlo ante la Agencia Metropolitana de Transporte (AMT), un ente tripartito con representantes de la Ciudad, la Provincia y la Nación.
La idea es que al aumentar el flujo de pasajeros se reduzca el peso del subsidio. “El tranvía no debería ser un servicio de transporte estándar. Hay que darle un sentido turístico, de conexión Boca-Retiro. Al tener mucho más valor, se puede cobrar un precio premium”, evaluó Cabrera.
La ampliación ya había sido anunciada en 2008 por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. En aquel momento, se hablaba de siete estaciones que incluían hacia el sur la avenida Garay y el Hospital Argerich, y hacia el norte, Catalinas y la Torre de los Ingleses. En un principio, el plan del Gobierno porteño no incluiría las paradas intermedias porque no tienen el atractivo suficiente para justificar la inversión. Aquel proyecto nunca se llevó a cabo. El nuevo dependerá otra vez de que se pongan de acuerdo Nación y Ciudad.
Distrito de las Artes
La reconversión del Tranvía del Este forma parte del plan para crear el Distrito de las Artes en La Boca, donde ya hay unos cien establecimientos culturales. El proyecto busca fomentar la ubicación en la zona de museos, teatros, salas de conciertos, editoriales y otros emprendimientos artísticos. Quienes se instalen allí estarán exentos de Ingresos Brutos por diez años, y tendrán beneficios impositivos por 25% del costo de la inversión.
Teniendo en cuenta que el turismo cultural representa el 40% del total de la Ciudad, sus impulsores esperan que la concentración de las actividades artísticas aumente el flujo de visitantes. “Con el crecimiento de La Boca y San Telmo, los turistas pueden llegar a quedarse un día más en Buenos Aires, con todo lo que eso implica económicamente”, indicó el ministro de Desarrollo Económico, Francisco Cabrera.