El juego, una caja igual a dos YPF, ya está instalado en la mira del Gobierno
“Lo que no ordena la política, lo ordena el juego”. La frase de un ex legislador porteño da cuenta del estrecho vínculo que mantiene la política con el millonario negocio de los juegos de azar.
La relación tiñe a los partidos políticos y se enmarca dentro de un esquema de poder que deja escasos recursos a los Estados en comparación con los cuantiosos ingresos que se generan. Por el contrario, muchos de los empresarios del sector colaboran con gobiernos y campañas, y hasta son dirigentes políticos.
Aunque no hay datos oficiales al respecto, extraoficialmente se calcula que el negocio del juego mueve más de $100 mil millones en todo el país anualmente. De esa suma, más del 70% corresponde a la zona metropolitana (Ciudad y Provincia de Buenos Aires).
La cifra toma más fuerza aún si se la compara con lo recaudado por YPF en el último año: 58 mil millones, la mitad de lo que factura el juego. En comparación con los fondos de la Anses: el juego ya mueve la misma caja que la mitad de los fondos de los jubilados ($209 mil millones) utilizados por el Gobierno para financiamiento desde el Fondo de Sustentabilidad.
De todas formas, la falta de mecanismos de control (no todas las salas están conectadas online con Lotería Nacional, el organismo regulador), y, según explican empresarios y legisladores de la oposición, cierto grado de informalidad y sospechas en la actividad, conspiran para obtener un relevamiento certero de las cifras.
Para 2012 se estima que la provincia de Buenos Aires obtenga una recaudación de 14 mil millones de pesos por el juego (se estima que se mueven $60 mil millones). Pero este año, Scioli tendrá un ingreso extra de 1.110 millones de pesos por la renovación automática de 14 salas de bingos. Esta cifra corresponde a una partida y media del área de Seguridad y Justicia, ya que en el presupuesto 2012, el gobernador destinó 10 mil millones a ésta área.
Otra comparación, señala que los $15.110 millones que obtendrá, corresponden a la mitad de lo que la administración bonaerense recibió por coparticipación el año pasado ($ 27.553 millones).
“El gobernador decidió mediante el decreto de prórroga mantener las utilidades de un sector que a lo largo de estos 20 años obtuvo recursos inimaginables en ningún otro lugar del mundo. Solamente, la renovación de las tres salas de bingos de La Matanza, el lugar mas pobre de la provincia, implica succionar 730 millones de pesos por año de los sectores más humildes. Y cabe preguntarse, ¿qué lógica tiene que la sala de bingos mas grande de Sudamérica se encuentre en Lomas del Mirador y se le renueve el contrato hasta 2027 a cambio de lo que ellos gana en un sólo año? Hay una sola motivación que es el aceitado vinculo político empresarial entre Scioli y empresarios como Daniel Angelici y Codere, que son quienes le acercaron la propuesta”, explicó el diputado bonaerense y autor del libro No Va Más, Walter Martello.
Por su parte, en la Ciudad el panorama es peor para el Estado: tras un convenio de 2003, y amparos judiciales, el Gobierno porteño no cobra ni Ingresos Brutos ni ABL en el Hipódromo ni en el Casino Flotante de Puerto Madero. Pero además recibe la mitad de lo que se ingresa (la otra mitad va a la Nación).
Si se suma lo apostado en el Hipódromo y el Casino Flotante en 2010 ($27,1 mil millones el primero y $6,4 mil millones el segundo) se supera el presupuesto total del Gobierno de la Ciudad en 2012 ($32 mil millones). Otra comparación sirve para ilustrar el panorama: sólo lo que pagó en premios el Casino Flotante el primer trimestre de 2011 se asimila al presupuesto del ministerio de Seguridad y Justicia para este año.
“En casi todo el país la relación del poder con el juego es la misma. Es un gran negocio con muy poco riesgo. El único riesgo es político, por tanto la forma de minimizarlo es asociarse a la política porque cobran de allí y porque financian sus campañas”, opinó el diputado porteño de la Coalición Cívica (CC), Fernando Sánchez. “El negocio nunca resultó más floreciente que en tiempos de Néstor y Cristina, incluso más que la industria o el agro”, agregó.
La actividad creció exponencialmente en la Argentina y lo ubica entre los 10 países con mayor cantidad de salas de juegos de azar, según el sitio Casino City. La Argentina es el país más apostador de Latinoamérica. En el país, hay más salas de apuestas que en todo el Caribe.
En el caso de la Provincia, Codere cuenta con 5500 máquinas tragamonedas. Sus ingresos a través de los slots en 2011 fueron de 553 millones de euros. Si se lo compara con otro país en donde opera, surge que en Argentina obtiene ganancias extraordinarias. En México, por ejemplo, posee 19 mil máquinas tragamonedas y logró ingresos por sólo 291 millonres de euros.
A pesar de las fuertes críticas de la oposición que pelea por mayores ingresos por el juego, desde el gobierno bonaerense resaltaron que “la provincia es la que tiene el canon más alto del país para las salas”.