La inseguridad es la mayor preocupación
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político) La inseguridad es el tema dominante para los argentinos. Y para los porteños se volvió un factor decisivo en sus vidas. El 85,4 de los habitantes de la ciudad consideran que la acción de delincuentes es su mayor problema, por encima de la inflación y de la desocupación, según una encuesta de Management & Fit.
Las mujeres, en particular, son las más conmovidas y quienes tienen menos esperanzas de que sea revertida esta situación.
El delito afectó los movimientos en la esfera pública y se instaló como elemento de desequilibrio para medir la acción gubernamental. Así, el 61,5 por ciento de las mujeres porteñas pusieron a la inseguridad como el tema que al Gobierno le cuesta más resolver, según un sondeo de la consultora Management&Fit, desarrollado a mediados de julio.
Es fuerte en esa encuesta la diferencia de género al marcar la expectativa de una mejora en la política oficial contra el crimen. Ese porcentaje de mujeres que pusieron en primer término su inquietud por la falta de acciones certeras contra el delito se compara con el 38,5% de los hombres que desconfían de la capacidad del Gobierno para resolver el problema. Las mujeres ya volcaron mayoritariamente su opinión negativa.
Quienes realizaron el estudio de Management&Fit observaron que esa variante de género es resultado de otras dos temores que cobraron mucha fuerza en los últimos meses: la inflación y la desocupación.
La preocupación por la seguridad se mantiene en niveles muy altos (85,4%), pero la economía empezó a tener su propia dinámica también entre los miedos cotidianos del porteño. Eso no ocurría el año pasado.
La preocupación por la inflación trepó al 76,8% y la inquietud por el desempleo subió al 58,3%, metiéndose en el debate público que hasta ahora era dominado por la inseguridad. Sin embargo, los problemas económicos aún no alcanzaron a superar los riesgos reales que los habitantes de la ciudad sienten frente a la ola de robos, de entraderas y de violencia.
En esas mediciones de opinión pública que señalan la incapacidad oficial para garantizar la protección de la población aún no se reflejó el potencial impacto causado por el conocimiento de los movimientos de presos dentro y fuera de las cárceles.
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Más allá de esa controversia en particular, la sensación colectiva indica por ahora la superioridad de la delincuencia sobre las políticas desarrolladas para enfrentarla. Esa situación quedó reflejada en otra encuesta realizada por la ONG internacional Latinobarómetro, cuyo informe anual en mayo de este año comparó la influencia de la criminalidad en 18 países americanos. En ese estudio, el 60% de los consultados argentinos estableció que "vivir en el país es cada día más inseguro".
Ese dato colocó a la Argentina entre las siete naciones de la región en las que más creció la percepción del aumento del delito, sólo superada por Guatemala, Paraguay, México, Honduras, Costa Rica y Venezuela.
"El imaginario social de miedo al delito se construye por condiciones objetivas, por el conocimiento directo que llega de víctimas, por la información que dan parientes, amigos, vecinos, conocidos, y no sólo por la comunicación de los medios. Y a eso se suma la falta de protección policial", explicó Agustín Salvia, coordinador general e investigador jefe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica (UCA).
Ese instituto de investigación de la UCA divulgó esta semana un trabajo en el que ocho de cada diez porteños dijeron vivir con miedo al delito. Una cifra que es replicada en el resto del país. Pero en particular se detalló que la ciudad de Buenos Aires es una de las más inseguras, al apuntarse como víctimas de por lo menos un robo en el último año el 36 por ciento de los consultados.
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Ese porcentaje de víctimización sólo es superado por Rosario, donde se declararon víctimas el 39 por ciento de quienes respondieron esa encuesta. Tanto en la ciudad de Buenos Aires como en Rosario esas cifras tuvieron un crecimiento de 15 y 20%, respectivamente, con relación a 2010.
Para Salvia, los incrementos proporcionales de los delitos en esos centros urbanos tiene que ver con la frustración por la falta de movilidad social de sectores postergados, que sin acceso a mecanismos sociales como la educación y el trabajo para mejorar sus condiciones llegan al delito. "Se organiza el delito como una estrategia de ascenso social. Trabajar sobre las desigualdades es entonces importante", indicó Salvia..