El factor Massa
"Presentarme en las elecciones de 2013 sería como salir de locas una noche: un ratito de alegría a cambio de dos años sin poder volver a casa, donde puedo hacer lo que mejor hago." Sus asesores captaron el mensaje: Massa parece haber abandonado la idea de ser candidato a diputado nacional en 2013.
(…) Cerca de Massa creen que los elogios buscan mortificar al gobernador bonaerense, Daniel Scioli, y desacelerar la dinámica electoral, porque también el Gobierno necesita gestionar. Mientras, Massa juega al equilibrio: ayudó a Scioli comprando Letras del Tesoro provincial y lo criticó por la falta de policías o la situación del Ceamse. Cerca del gobernador hablan de una buena relación con Massa, pero nada más.
Mientras, quienes hablaban de su candidatura callaron. Como el intendente de General Villegas, Gilberto Alegre, que hasta hace dos semanas transitaba la cuarta sección con el lema "Massa 2013". Lo mismo que el ex jefe de Gabinete Alberto Fernández y algunos sciolistas de la agrupación La Juan Domingo. (…)".
Marcelo Veneranda, en el diario La Nación, acerca de Sergio Massa, alcalde de Tigre.
por EDGAR MAINHARD
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Un poco de historia, que nunca es un exceso. Cuando la democracia regresó, en 1983, el gobernador elegido fue Alejandro Armendáriz, un radical apodado ‘Titán’, cuyos mérito consistieron en que
> lo avalaba Raúl Alfonsín, el carismático candidato a Presidente de la Nación por la UCR, y
> él competía con Herminio Iglesias, aborrecido integrante del peronismo ortodoxo.
La gobernación de Armendáriz no se destacó por su eficiencia y los radicales no pudieron retener el control de la mayor provincia argentina. En 1987 ganó Antonio Cafiero, quien intentaba liderar la llamada "Renovación" del Partido Justicialista, en la que destacaban José Luis Manzano, José Manuel De la Sota y José María Vernet.
Cafiero cedió parte de la coparticipación federal de impuestos que le correspondía a los bonaerenses, en nombre de la acuerdo de gobernabilidad que le reclamaba Alfonsín luego de la derrota, porque ‘el Tony’ creía que él sería el próximo Presidente de la Nación. Pero Carlos Menem lo destrozó en la única elección de candidatos por voto del afiliado que realizó el Partido Justicialista, en 1988.
Cafiero no era jefe territorial de Buenos Aires y eso fue demostrado una vez más cuando perdió el intento de reforma de la Constitución provincial para permanecer otro mandato en la Gobernación.
Ya Presidente de la Nación, en 1991 Menem decidió quitarse de encima al entonces vicepresidente Eduardo Duhalde, y lo sedujo con la gobernación bonaerense que dejaría vacante Cafiero. A la oferta, Domingo Cavallo le agregó un aporte millonario anual denominado Fondo de Reparación Histórica del Conurbano Bonaerense.
Cavallo lo hizo porque ambicionaba ser el compañero de fórmula presidencial de Duhalde en 1995. Y Duhalde aceptó porque creía que era su plataforma rumbo a la Presidencia de la Nación, en 1995. Pero Menem consiguió que Alfonsín le obsequiara la reforma constitucional de 1994 y así alcanzó la reelección. Duhalde tuvo que permanecer en la provincia y durante ese 2do. mandato ya fue evidente que Buenos Aires abundaba en ‘agujeros negros’ que la Nación le toleraba por cuestiones del equilibrio interno del PJ.
Duhalde consideró que no tenía un heredero en territorio bonaerense y por eso buscó un peronista amigo suyo pero del distrito porteño, Carlos Ruckauf, quien por una confusión muy menemista había sido embajador en Italia y no en España.
Ruckauf fue candidato por decisión de Duhalde, y ganó porque, a último momento, Domingo Cavallo le cedió los votos bonaerenses del Partido Acción por la República, y porque el ‘aparato’ del PJ provincial hizo ‘magia’ (por ejemplo en La Matanza, el distrito más populoso del GBA, Lidia Satragno, Pinky, festejó el triunfo en la alcaldía… y 2 horas después la había perdido…). Ruckauf le ganó a Graciela Fernández Meijide, a quien Carlos Álvarez, en la interna del Frepaso, había desplazado de Ciudad de Buenos Aires a Provincia de Buenos Aires (origen de la propuesta en el PRO de Horacio Rodríguez Larreta de llevar a Gabriela Michetti a la provincia).
La administración de Ruckauf fue deficiente. No solamente el Banco de la Provincia de Buenos Aires entró en números rojos sino que las cuentas de la gobernación eran un desastre. Ruckauf creyó que en el terremoto institucional de 2001 podía ser el próximo Presidente, pero el elegido fue su jefe, Duhalde, quien de todos modos le ofreció el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, y Ruckauf abandonó velozmente la gobernación.
El vicegobernador Felipe Solá se hizo cargo. Él era tan poco jefe territorial como Ruckauf pero intentó emprolijar algunos números, con ayuda de Duhalde en la Nación, quien logró que pudiera ganar el comicio de 2003 a Luis Patti, gracias a que éste dividió votos con Aldo Rico, siempre funcional a Duhalde.
Solá gobernó en una difícil relación con Néstor Kirchner porque éste nunca lo reconoció como jefe distrital y para erosionarlo negociaba directamente con los alcaldes.
Pero entre 2003 y 2007, tampoco Kirchner pudo crear algún dirigente propio capaz de heredar a Felipe Solá. En 2007, Néstor Kirchner imitó a Eduardo Duhalde y buscó un peronista de la Ciudad de Buenos Aires: Daniel Scioli. Así Kirchner hacía una carambola perfecta:
> Tuvo un candidato popular, capaz de ganar;
> Era un político sin peso propio en el territorio bonaerense, lo que le permitía a la Casa Rosada mantener su control basado en los intendentes;
> Kirchner licuaba a Scioli quien si ganaba en Ciudad de Buenos Aires lograría una peligrosa autonomía política, imposible en Provincia de Buenos Aires por la dependencia financiera que ya tenía esa Administración respecto de la Nación.
En 2011, Cristina imitó a su marido y mantuvo a Scioli porque tampoco consiguió un candidato propio mejor.
Massa
Sergio Massa, ex director de la Administración Nacional de Seguridad Social, ex jefe de Gabinete de Ministros de la Nación y alcalde reelegido de Tigre, resulta un personaje en ascenso, segun todas las encuestas de imagen pública realizadas en el territorio bonaerense.
Por un lado, mantiene un infrecuente ascenso en su imagen positiva y a 3 años para el próximo comicio para gobernador ya se conoce que él tiene más posibilidades que futuros rivales que todavía se desconocen.
Por otra parte, ha ampliado su influencia territorial, comenzando por los vecinos municipios de San Martín y San Fernando.
Massa tiene posibilidades de ser, en 2015, el 1er. gobernador bonaerense, desde 1989 (Eduardo Duhalde), con poder territorial propio.
Pero, a diferencia de Duhalde en 1989, Massa plantea reformas en el modelo de gestión, algo que, de concretarse, en ese territorio le permitiría a Buenos Aires recuperar alguna esperanza de que no será una provincia fallida, tal como a veces pareciera.
Sin embargo, antes de 2015 ocurrirán los comicios de 2013 y ahí aparece la especulación ya citada del diario La Nación.
Resulta bastante ridícula, por cierto: alcalde con mandato hasta 2015, carece de sentido que Massa lidere una lista de candidatos a diputados nacionales cuando desde el municipio de Tigre ya tiene suficiente visibilidad. No precisa de una banca en un legislativo (conociendo la escasa influencia que en los legislativos tienen en la Argentina) para ello que sí precisan personajes menos conocidos o sin poder territorial.
En la política, el territorio es importante, aún cuando, por necesidades propias, tanto los Kirchner como Daniel Scioli hayan intentado demostrar lo contrario.
Además, tal como ocurrió en los comicios de 2011 con San Martín y San Fernando, en 2013 Massa puede ampliar su influencia territorial sin tener que ser candidato en esos distritos.
El desafío, en todo caso, es bien diferente: consiste en si Massa intentará apoyar o no a sus simpatizantes en otros territorios, y cuál sería el vehículo electoral para ello. Considerando que en 2013 se modifican la mitad de las legislaturas y en 2015 la otra mitad, una doble apuesta permitiría fuerzas legislativas apreciables para cualquier proyecto políticamente decente.
No lo consiguió ni Duhalde en 1989, quien terminó apelando a la ‘Diputadora’ -el bochornoso negocio político con Federico Storani y Leopoldo Moreau en la Legislatura provincial- y hasta tuvo que concretar aquel fenicio acuerdo con Aldo Rico y su Modin para la reforma constitucional propia (porque se olvidó de incluirse en el Pacto de Olivos).
El problema de Massa es que si su objetivo es 2015, ¿por qué se movilizaría en 2013?
Por supuesto que el Frente para la Victoria, que sí tiene un enorme desafío en 2013 porque está de por medio su intento de reforma constitucional para asegurar la permanencia de Cristina Fernández en el poder, se encuentra interesado en utilizar hasta a Massa… si fuese necesario, tal como ya lo esbozaron algunos dirigentes distritales.
Por supuesto que los opositores a Cristina Fernández de Kirchner quisieran volcar a Massa de su lado porque Buenos Aires es un distrito clave.
Pero los territorios son para eso: las presiones no hacen mella en quien se siente a resguardo.
Por último, en el arte de la política, la oportunidad es esencial. Durante el 2do. semestre de 2012 ocurrirán acontecimientos que terminarán de definir cualquier estrategia. Apurarse carece de sentido aunque siempre hay allegados/colaboradores ansiosos, probablemente para alcanzar beneficios personales que no necesariamente alcanzan al líder.