Massa se aleja de la pelea de 2013, pero conversa con todos
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político) Promediaba una de las últimas reuniones de trabajo en el municipio de Tigre, cuando Sergio Massa entregó la última pista acerca de su futuro político. "Presentarme en las elecciones de 2013 sería como salir de locas una noche: un ratito de alegría a cambio de dos años sin poder volver a casa, donde puedo hacer lo que mejor hago." Sus asesores captaron el mensaje: Massa parece haber abandonado la idea de ser candidato a diputado nacional en 2013.
El intendente de Tigre decidió seguir en el juego que mejor resultado le da en las encuestas: evitar hablar de candidaturas o definir una postura en la interna del kirchnerismo para, en cambio, enfocarse en la gestión de su municipio como la mejor herramienta de construcción política y de marketing personal.
Para eso lleva algunos años ejecutando una estrategia de comunicación que logró implantar la marca "Tigre" como sinónimo de "Massa". Cada vez que un canal de tevé repite las imágenes de las cámaras de seguridad del municipio, cada show del Soñando por cantar que se graba en el teatro Niní Marshall o cada evento benéfico -como el que hoy transmitirá Unicef- apuntalan esa marca. El no aparece, pero está.
"Hace siete meses que hubo elecciones. La gente quiere que la preocupación de los políticos sea solucionar problemas, no la política", respondió Massa, cuando LA NACION lo consultó por sus intenciones para 2013. No negó la frase que escucharon sus asesores y que tiene otra consecuencia directa: ubicarlo en la carrera por la gobernación bonaerense en 2015.
También evitó definiciones cuando se le preguntó por la interna entre kirchneristas y sciolistas. "No me metas a discutir si Pedro o si Juan. La gente no quiere más chamuyo. Su prioridad es que gestionemos."
Desde que dejó la Jefatura de Gabinete de Cristina Kirchner, en 2009, el kirchnerismo colocó a Massa en el limbo de los excluidos, en el que se hundió cuando los cables de WikiLeaks lo mostraron hablando del ex presidente Néstor Kirchner como un "monstruo".
Pero las señales cambiaron en los últimos tiempos. La Presidenta elogió su gestión durante un acto televisado, en marzo. El ministro de Planificación, Julio De Vido, hizo lo propio con las obras del ferrocarril en Tigre. En julio, el diputado ultrakirchnerista Edgardo Depetri llegó a mencionarlo como posible presidenciable.
Cerca de Massa creen que los elogios buscan mortificar al gobernador bonaerense, Daniel Scioli, y desacelerar la dinámica electoral, porque también el Gobierno necesita gestionar. Mientras, Massa juega al equilibrio: ayudó a Scioli comprando Letras del Tesoro provincial y lo criticó por la falta de policías o la situación del Ceamse. Cerca del gobernador hablan de una buena relación con Massa, pero nada más.
Mientras, quienes hablaban de su candidatura callaron. Como el intendente de General Villegas, Gilberto Alegre, que hasta hace dos semanas transitaba la cuarta sección con el lema "Massa 2013". Lo mismo que el ex jefe de Gabinete Alberto Fernández y algunos sciolistas de la agrupación La Juan Domingo.
Massa limitó sus apariciones a eventos sin riesgo político que lo muestren más allá de su rol de intendente, como la cumbre internacional de jóvenes líderes del último jueves; el almuerzo del Banco Mundial en Miami, en junio, o la conferencia que compartió en mayo con el chileno Marco Enríquez-Ominami.
A diferencia de Scioli, que difundió encuentros con Hugo Moyano o Roberto Lavagna, Massa sólo deja trascender reuniones con el obispo Jorge Casaretto. En las otras, como la que tuvo el miércoles con sus pares de Hurlingham, San Miguel, Olavarría y Escobar monologa sobre la policía municipal y el reciclado de la basura, sus últimas obsesiones.
La situación económica de su municipio lo ayuda: genera por sí mismo el 80% de su presupuesto y las construcciones no caen. "Es herencia, mérito y suerte", dice Massa, para volver a hablar del centro de monitoreo de gestión de 7600 metros cuadrados que presentará en septiembre. O de la "eco-tasa" que lanzará para premiar a las industrias limpias. Mientras las internas y la realidad desgastan al resto de los candidatos, ése será su negocio..
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