Gobierno define las claves del Presupuesto para 2013
CIUDAD DE BUENOS ARIES (Compacto Político). Falta sólo una semana para que el Gobierno le gire al Congreso el proyecto de ley de Presupuesto nacional 2013 y ya es poca la expectativa sobre las sorpresas que puede deparar. El Ministerio de Economía definirá hoy la proyección de crecimiento del país para el año próximo. La introducción de ese número en la planilla final puede modificar el cálculo completo de ingresos e inflación.
Pero en relación con el resto de las variables no hay demasiada expectativa: la oposición sabe que, salga como sea, la proyección de inflación para 2013 no será siquiera discutible y, como en años anteriores, estará lejos de la góndola; algo similar sucederá con la evolución de los ingresos y, como se mencionó, con el crecimiento esperado de la economía.
Pero se sabe que existen dos rubros que estarán en el centro de las discusiones: el nivel de gasto total y las partidas destinadas a financiar la importación de combustibles. Este último capítulo adquirió dentro de las transferencias al exterior una dimensión tal que terminó colocándose en el lugar que hace 10 años tenían los servicios de la deuda. No es una novedad, está claro, ya que la propia Cristina de Kirchner mencionó el problema en al menos el último mensaje sobre el Estado de la Nación ante la Asamblea Legislativa el pasado 1 de marzo. En ese mensaje, casi preparatorio de la expropiación del 51% de las acciones de YPF en poder de la española Repsol (sobre todo, por el largo capítulo que les dedicó ese día a los efectos de la «desnacionalización» de la empresa en 1998), la Presidente habló de una suba del 179% en las importaciones de combustibles creciendo más de 1.000 millones «únicamente en uno de los rubros de los combustibles». Poco después, en el debate por la expropiación se habló ya de importaciones por u$s 9.000 millones.
De acuerdo con los datos del propio INDEC, todas esas proyecciones quedaron cortas para poder calmar el déficit energético del país, es decir, el rojo que impactará impiadosamente en las cuentas de este año. Así, los números del organismo indican que las importaciones de combustibles y lubricantes registraron un incremento del 12% en los primeros siete meses de este año.
Esto significa que a julio el crecimiento de las importaciones de combustibles acumuló u$s 6.250 millones.
La evolución en los últimos años va en el mismo sentido. En el rubro de importación de Combustibles minerales, aceites minerales y productos de su destilación, el INDEC registra compras al exterior por u$s 2.692 millones en 2007, u$s 4.133 millones en 2008, un descanso de u$s 2.436 millones en 2009 (donde la crisis influyó) y luego una trepada a u$s 4.479 millones en 2010 y u$s 9.019 millones en 2011.
Esta última es la cifra que llegó a mencionar Cristina de Kirchner en uno de sus mensajes y que prendió todas las alarmas en el Gobierno: claramente, el costo de la importación de combustibles se estaba llevando el alivio por la baja en la carga del servicio de la deuda.
Frente a ese proceso, la reducción de subsidios contra el incremento de tarifas que el Gobierno inició por ahora no ayuda a calmar la situación.
Además, con las reformas en YPF aún en proceso, igual que las negociaciones para seducir inversores, será difícil que esa curva se modifique en 2013 y en 2014. Para este año, los números, como se vio, son desalentadores y en 2013 desde el propio Gobierno se reconoce que no estarán por debajo de los u$s 14.000 millones.
De ahí se explica que el centro del debate presupuestario de este año, aunque vuelva a tornarse formal o cosmético, estará en el capítulo de los combustibles y esto involucra especialmente los diferentes costos del gas importado vía GLP o gasoductos, como el caso del fluido boliviano o el fueloil que financia Venezuela y que alimentan las cifras del déficit energético.
Las partidas para financiar las compras de combustibles, distribuidas en el Ministerio de Planificación, como en ENARSA y que ahora interactuarán con las importaciones que realice YPF, tendrán el mismo atractivo para el debate que lo que fueron en los 90 las de pago de deuda.
Por lo pronto, la oposición ya comenzó a pedir que se invite a Miguel Galuccio, CEO de YPF, para que informe en comisiones del Senado la política de acuerdos e inversiones que está siguiendo la empresa.