5 abril, 2025

Brasil se mantiene a flote: su economía vuelve a crecer

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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). Los pronósticos indican que la mayoría de los países de América latina crecerán más que la Argentina este año. Pero hay uno en donde la expansión será menor que por estas tierras: Brasil. Allí se destina un quinto de las ventas externas argentinas y un 80% de lo exportado por una de las principales industrias del país, la automotriz. La buena noticia es que, después de haberse estancado en la primera mitad de 2012 (creció sólo 0,6%), se observa que retoma el movimiento y que acabará el año con una expansión de entre 1,5 y 2,5 por ciento. No es ni será 2013 un año con un crecimiento a tasas chinas, sino moderado, pero será suficiente para ayudar a la recuperación de la también desacelerada economía local.
A diferencia del partido del pasado miércoles en Goiania, en el que Brasil batió 2-1 a la Argentina, en el juego de la economía si el gigante sudamericano gana aquí también se festeja. En los últimos meses comenzaron a gritarse los primeros goles en la actividad económica brasileña, después de la intensa seguidilla de paquetes y medidas de estímulo que anunció el gobierno de Dilma Rousseff y el Banco Central de ese país desde fines de 2011.
La actividad económica aumentó en junio 0,75%, el mayor nivel en 15 meses, pero en julio subió solo 0,42%. El comercio minorista se mantiene fuerte (creció 7,1% en julio) y la venta de autos resucitó (después de caer 4,3% en los primeros cinco meses del año, se acrecentó 20,7% en junio, 16,4% en julio y 15,3% en agosto). También mejoró la venta de electrodomésticos. La producción industrial retrocedió en julio (-2,9%) menos que en los meses anteriores. El desempleo bajó a 5,3% en agosto, la cifra más baja de la serie estadística actual, que comenzó hace 10 años, y por debajo del 7,2% que registró la Argentina en el segundo trimestre del año. A diferencia de la actividad fabril, el real apreciado de los últimos años seguía alentando al sector de servicios, que creaba empleo y así dinamizaba el consumo, pero no el de productos brasileños sino el de importados, más baratos.
La venta de materiales de la construcción solo creció 2,1% en los primeros ocho meses de 2012. Se prevé que la inversión caiga este año de 20 a 18% del PBI, siempre por debajo de la de la Argentina, que también baja, pero de 24 a 21%. De todos modos, encuestas a empresarios muestran que se eleva el uso de la capacidad instalada de las plantas y reflejan cierto optimismo y planes de ampliar su producción.
Para entender por qué Brasil se recupera, primero hay que comprender los motivos por los cuales se había estancado. Después de un 2010 en el que Rousseff ganó los comicios presidenciales y en el que su país se recuperó de la crisis mundial 2008/2009 con un fuerte crecimiento de 7,5% y una inflación en ascenso de 5,9%, 2011 arrancó con el nuevo gobierno de la sucesora de Luiz Inacio Lula da Silva y un debate entre los empresarios, algunos economistas y periodistas sobre tres asuntos, según expuso el pasado jueves Adhemar Mineiro, del Departamento Intersindical de Estadísticas y Estudios Socioeconómicos (Dieese) de Brasil. "Se decía que la inflación iba a salir fuera de control, que había existido una explosión del gasto público por las elecciones y que habría una posible crisis de la balanza de pagos por una fuga de capitales, que no acontecía, una caída del volumen de exportaciones y una suba de las importaciones", recuerda Mineiro.
Rousseff, que mantuvo el mismo ministro de Hacienda de Lula, Guido Mantega, pero cambió al presidente del Banco Central (Alexandre Tombini sustituyó a Henrique Meirelles), adoptó una serie de medidas para contrarrestar esas críticas. Ajustó el gasto público, mientras que la autoridad monetaria subió la tasa de interés de referencia, que había bajado para estimular la economía en la Gran Recesión global, y permitió que el real se apreciara otra vez. El brasileño confiaba en que los rescates a Grecia, Irlanda y Portugal iban a dar resultado y que la economía mundial estaría mejor en la segunda mitad de 2011. Pero sucedió todo lo contrario. Y Brasil es, de las grandes economías latinoamericanas, la que más exporta a la Unión Europea (el 21,4% de sus ventas externas). Tampoco ayudó que la economía china se desacelerara, con el consiguiente impacto en los minerales, como el hierro, principal producto de exportación brasileño. La incertidumbre financiera mundial desalentó la llegada de capitales a economías emergentes.
Brasil se estancó por el contexto externo, pero sobre todo por las políticas de enfriamiento económico que adoptó, según Mineiro. En la caída de la actividad industrial influyeron los últimos años de apreciación del real por el ingreso de capitales financieros y de divisas que trajo la exportación de las revalorizadas materias primas. Las fábricas perdieron entonces competitividad.
A partir del cuarto trimestre de 2011, el gobierno de Rousseff y el Banco Central dieron un giro radical en sus políticas para estimular tan fuerte el crecimiento como no lo había hecho ni las administraciones de su rival político Fernando Henrique Cardoso (1995-2003) ni de su correligionario Lula, más preocupados por mantener a raya la inflación. "Con Lula mejoró un poco por la expansión económica mundial, por China, y entonces se hizo un combate agresivo contra la miseria absoluta. Pero teníamos una combinación perversa de tasas altas y real sobrevaluado", explica Fernando Cardim de Carvalho, profesor de la Universidad de Río de Janeiro. Desde fines del año pasado la autoridad monetaria bajó las tasas de 12,5 a 7,5%, su mínimo histórico, y aún se desconoce si continuará el descenso. Dejó depreciar el tipo de cambio de 1,50 reales por dólar a una banda de entre 2 y 2,10, que Mantega está dispuesto a defender con controles al ingreso de capitales para evitar un aluvión de inversores especulativos tras la nueva relajación monetaria de Estados Unidos.
El gobierno alentó a que las industrias tomaran personal con una rebaja de contribuciones patronales y a que aumentaran la producción con descuentos impositivos, créditos subsidiados y el abaratamiento de la electricidad (vía reducción tributaria al servicio). Incentivó las ventas de autos con préstamos subvencionados y rebajas de gravámenes que iban a finalizar en agosto, pero se han extendido hasta fines de año. Pese a estas medidas, General Motors amenazó con cerrar su planta de Sao Bernardo dos Campos, en el estado de San Pablo, aunque desistió por la presión sindical. "Habrá que ver si hay más inversión en la industria automotriz porque las medidas son temporarias", advierte Carvalho.
Rousseff benefició en especial a la industria y el consumo de electrodomésticos de línea blanca (heladeras, cocinas y lavarropas). Además, presiona en sus discursos a la banca para que preste a menores tasas y pone como ejemplo lo que hacen las entidades públicas. Lanzó un plan de infraestructura no solo para el Mundial de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016 sino también para mejorar infraestructuras obsoletas como las rutas, los trenes, los puertos y los aeropuertos. El plan contempla las concesiones al sector privado. También se prevé la licitación de áreas petroleras.
La administración Rousseff ha virado hacia un mayor proteccionismo. Aunque sin barreras generalizadas como la Argentina, acordó con el resto del Mercosur subir aranceles a la importación e impuso tributos y medidas antidumping que provocó tensiones con China y Estados Unidos.
Ante las dudas sobre las medidas que Estados Unidos, China y la UE adoptan para alentar sus economías, la recuperación de Brasil depende más de sí mismo. Se espera que en el cuarto trimestre el país vecino alcance un buen ritmo de crecimiento para lo que fueron los últimos 15 años, al 3 o 4%, pero lejos del 7% histórico.
"Estamos en una transición de modelo económico -explica el director por Brasil del Banco Interamericano de Desarrollo, Ricardo Carneiro-. De un modelo de consumo a uno donde la inversión es más importante, en un momento de cambio internacional muy grande." Reconoce que los planes de inversión pública se demoran después de dos décadas en las que el Estado perdido la capacidad de planificación. "Teníamos que cambiar de modelo, no por elección, sino por la dinámica de crecimiento. Crecer solo con consumo es algo que puede hacer Estados Unidos, que tiene renta per cápita alta y tasas de interés bajas."
LA ECONOMÍA, ENTRE EL CRECIMIENTO Y LAS TENSIONES
El viernes, Brasil y Estados Unidos hicieron público el contrapunto que mantienen por las medidas proteccionistas que aplicó el gobierno de Dilma Rousseff
PRODUCCIÓN INDUSTRIAL
Para abajo
La producción industrial retrocedió en julio pasado alrededor de 2,9 por ciento, menos que en los meses anteriores. El desempleo bajó a 5,3% en agosto, el más bajo de los últimos 10 años.
7,5%
Tasa de interés bancaria
A fines de 2012 estaba en 12,5% y desde entonces empezó a bajar.
18%
Tasa de inversión en brelación al PBI
Según los economistas, el indicador, que estaba en 20%, caerá en 2012.
4%
Crecimiento de la economía en 2012
Los pronósticos de expansión arrancan en 3%, lejos del 7% histórico.
FOMENTO
Rebajas
El gobierno alentó a que las industrias tomaran personal con una rebaja en las contribuciones patronales. Además otorgó descuentos impositivos.
Ron Kirk
Representante del Comercio de EE.UU.

"Es necesario expresar en términos fuertes y claros el descontento de Washington ante la suba de las barreras brasileñas a nuestros productos puede causar represalias de tipo comercial e incluso afectar las relaciones bilaterales."
La queja se refiere a la reciente decisión de Brasil de subir del 12 al 25% el impuesto de importación que incide sobre 100 productos industriales, entre ellos máquinas y electrodomésticos.
Guido Mantega
Ministro de Hacienda de Brasil
"Estados Unidos, además de tomar medidas directas de proteccionismo, aplica el quantitative easing [inyecta recursos a través de la Reserva Federal], con lo que reduce el valor del dólar, algo que tiene como fin aumentar las exportaciones estadounidenses."
En respuesta a una carta enviada por Kirk, Mantega retomó el discurso de Dilma Rousseff, que meses atrás, durante una visita a Alemania, censuró el "tsunami" desatado por la devaluación del dólar.
ESPERAN QUE LA ARGENTINA EVITE LA RECESIÓN
La tímida recuperación de Brasil constituye uno de los factores por los que es posible que la Argentina evite una recesión, es decir, la acumulación de dos trimestres seguidos de caída del PBI. Después del descenso de la economía que calculan las consultoras privadas en el segundo trimestre de 2012, el tercero mostraría una recuperación. Los otros factores que también influyen en el repunte son que en el actual trimestre ya no impacta la pérdida del 10% de la cosecha gruesa por la sequía; la recuperación del turismo frente al año anterior, y la compulsión a consumir o incluso invertir con los pesos que ya no se pueden convertir en dólares, según relata Marina Dal Poggetto, analista del Estudio Bein.
Rodrigo Álvarez, de la consultora Analytica, añade que los inversores debieron digerir en el segundo trimestre la nacionalización de YPF, el endurecimiento del cepo cambiario y el salto de la cotización del dólar marginal, pero en el tercero algunos reactivaron proyectos paralizados mientras continúan las dudas por las nuevas iniciativas.
"Lo peor ya pasó -coincide Dante Sica, de Abeceb-. Hay un cambio de tendencia en la industria explicado por la automotriz, que pesa mucho y que depende de Brasil."
Por el contrario, Eduardo Levy Yeyati, de Elypsis, opina que "no se ve en los números" de la actividad económica "de julio y agosto una reversión del ciclo contractivo". Reconoce sólo alguna mejora y advierte que, pese al "contexto recesivo", la inflación se mantiene tan alta como en 2011, cuando la economía crecía al 7%, según las consultoras. Para 2012, hasta las más optimistas vaticinan una desaceleración de la expansión, que se ubicaría entre 1,5 y 2,5 por ciento.
Brasil es el destino de alrededor de la mitad de la producción automotriz argentina, que en la primera mitad del año se recortó 15,4% por la merma de exportaciones del 28,4%. La fabricación pasó a caer sólo 6,7% en julio y 5,9% en agosto por las expectativas de mejora en la demanda del socio mayor del Mercosur. La industria automotriz, de la que dependen autopartistas y fabricantes de materias primas industriales (acero, plástico), no despidió personal, pero sí podó horas extras y suspendió trabajadores. Pero no a todas las empresas las ha afectado, aclaran fuentes de Peugeot Citroën y el gerente general de Asuntos Corporativos de Toyota, Daniel Afione.
La reactivación de Brasil constituye además un "buen dato político ante todo", opina Álvarez. "Cuando Brasil desacelera, crecen las tensiones comerciales con la Argentina porque hay riesgo de que sus productos penetren en nuestro mercado.".

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