5 abril, 2025

El Fracaso Político del kirchnerismo (La Solano Lima)

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CIUDAD DE BUENOS ARIES (Compacto Político). La causa del reclamo salarial de prefectos y gendarmes es la política de inseguridad del kirchnerismo. Han involucrado a dos fuerzas en zonas calientes en Capital y el Conurbano cuando su función específica es otra. Gendarmería en las fronteras, Prefectura en los ríos. Estos principios que parecen tan elementales han sido negados por el kirchnerismo y los resultados quedan a la vista.
El involucramiento de prefectos y gendarmes para luchar contra el delito provocó el desarraigo de ellos que han tenido que trasladarse a cientos de kilómetros de distancia de sus hogares sin percibir a cambio los beneficios salariales correspondientes.
Dice el periodista Daniel Santoro: "La protesta de los prefectos es la consecuencia de una política salarial para las Fuerzas Armadas y de seguridad que arrancó en el 2005 y se basa en el otorgamiento de suplementos (por ejemplo por vivienda) a los efectivos en actividad para evitar pagarle aumentos a los retirados . Esto provocó una avalancha de amparos judiciales tanto de los activos como los retirados que fueron avalados por la Corte Suprema de Justicia en las causas llamadas Salas y Zanotti. Se estima que el 80% de los prefectos y los gendarmes tienen amparos desde hace 3 años que representan en promedio el 30% de sus remuneraciones . Además, los amparos llevaron a romper la escala jerárquica salarial . Por ejemplo, hay 43 oficiales que cobran un sueldo mayor al del jefe del Ejercito, general Luis Pozzi.
Entonces, la presidenta Cristina Kirchner firmó el decreto 1307 para las fuerzas de seguridad y 1305 para las Fuerzas Armadas que derogó once decretos anteriores con la intención de solucionar el problema. Pero esos últimos dos decretos llevaron a que de hecho la mayoría cobrara de bolsillo menos al blanquearse sus sueldos y descontársele las aportes sociales y el Impuesto a las Ganancias".
Y agrega: "El ministro de Defensa, Arturo Puricelli, tuvo que tomar en agosto una medida insólita para que los militares no cobraran menos: firmó una resolución para que pagaran la mitad a las obras sociales, a pesar de que las empezó a desfinanciar".
Por otra parte, se estima que los reclamamos ya se habían hecho oír en febrero. ¿Nadie los escuchó en el Ministerio de Seguridad? ¿Ningún servicio de inteligencia se enteró? ¿Por qué se llegó a esta situación?
Sin dudas estamos asistiendo al colapso político de un estilo de gobierno sustentado en el personalismo mesiánico de la Presidenta y en la obsecuencia de sus colaboradores inmediatos que en vez de gestionar aplauden cualquier disparate.
Nunca se ha visto un reclamo de esta naturaleza. Nunca se vieron estas imágenes que no son la réplica de ninguna otra del pasado porque sencillamente jamás, desde el advenimiento de la democracia, un gobierno ha maltratado tanto a las fuerzas de Seguridad con decisiones desastrosas.
Acá no hay que ver más allá de lo que las imágenes muestran ni de los que sus actores dicen, ya que analizar este justo reclamo con los parámetros antiguos del golpismo es eludir el problema, es imaginar intenciones inexistentes, es apelar al relato oficial que niega la realidad.
Haber firmado los citados decretos demuestra el paupérrimo conocimiento de la Presidenta en materia de Seguridad, no entiende el problema y mucho se preocupa por entenderlo para luego resolverlo.
Seguramente el kirchnerismo buscará un atajo para salir por la puerta de servicio sin resolver la cuestión de fondo o empeorando la situación como hace siempre, o ha hecho con el subte o con el Banco Ciudad.
Cuando se usa el Estado para hacer partidismo y no política de Estado consensuada con especialistas y la oposición, suceden estas cosas.
El kirchnerismo hace agua y sigue destruyendo las instituciones. Es nuestro deber criticarlo con propuestas y llamarlo a la reflexión y al diálogo para buscar soluciones en conjunto.
Le decimos al Gobierno que tenemos que sentarnos a una mesa para debatir ideas e intercambiar propuestas.
El enemigo es el crimen organizado, la ineficacia burocrática, la ceguera de funcionarios soberbios e incapaces.
El enemigo es la soberbia no los gendarmes y prefectos proletarizados por un gobierno insensible a los reclamos de la sociedad.
No va a haber Seguridad con la ministra Garré y su secretario Berni, que han fracasado en sus funciones, con el agravante de que estos fracaso se pagan con la vida de los ciudadanos decentes y la destrucción de las instituciones de Seguridad.
La Presidente puede cambiar y revertir las políticas equivocadas. Ojalá su reacción sea positiva y no tengamos como respuesta uno de sus frecuentes monólogos por cadena nacional.
LA SOLANO LIMA

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