6 abril, 2025

Iván Petrella: "No vamos a descuidar a nadie para que cierren los números"

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En los estudios de InfobaeTV, Ivan Petrella dijo que comparte la visión kirchnerista de que "la política es la que decide por sobre la economía", y que "nadie que necesite del Estado quedará desprotegido". También habló desde su formación teológica: "No hay una guerra del Islam contra Occidente, sino de una minoría musulmana, que no es respaldada siquiera por Hamas y Hezbollah".
— Arranquemos por este artículo que hoy publicaste en La Nación desde la perspectiva religiosa en esta guerra librada entre Francia y el Estado Islámico. Vos sos experto en religiones, explicanos cuánto tiene que ver el Islam con estos atentados terroristas.
— A ver, es un tema muy complejo, pero creo que lo central es resaltar que obviamente hay un conflicto y una guerra declarada entre Francia y el Estado Islámico, pero hay que marcar una diferencia. No es una guerra de Occidente contra el Islam, no es una guerra de Francia contra el Islam, porque si uno termina con esa postura, en el fondo estás adoptando la postura del extremista, del fundamentalista. Es precisamente el Estado Islámico el que quiere que haya una guerra entre el Islam y el Occidente. Lo que hay es un conflicto adentro del Islam por la definición de quién es un buen musulmán. Ahora el Estado Islámico es una minoría absoluta, incluso Hamas y Hezbollah, que son grupos extremistas miran horrorizados al EI, y condenaron los atentados. Hay que recordar que la mayoría de los atentados, antes de Al Qaeda y ahora del EI, ocurren en países musulmanes y contra otros musulmanes.
— Me parece que se hace difícil sobre todo en la vida cotidiana de los países agredidos, como ahora en el caso de Francia o Estados Unidos, donde ciudadanos musulmanes empiezan a ser mirados sospechosamente. En Argentna nosotros no tuvimos ese problema después de los atantados que sufrimos. ¿Por qué creés que es así?
— Argentina tiene mayoría católica, pero es el país con mayor número de judíos y musulmanes de toda América Latina, o sea, somos de una diversidad religiosa importante. Es un país que sufrió ataques terroristas con raíces en el conflicto de Medio Oriente en carne propia. Somos un país de una larga tradición de diálogo interreligioso; el papa Francisco, antes cardenal Bergoglio, es un fundador de este diálogo. Lamento que Cristina no haya ido a la reunión del G-20, donde se discute todo lo que tiene que ver con el extremismo religioso, porque nuestro país podría hacer una contribución valiosa a la comunidad internacional.
— Formás parte de los equipos políticos y técnicos del PRO, ahora Cambiemos. ¿Se están preparando también para este mundo complejo en este sentido?
— Claramente, la verdad que desde la Fundación Pensar y con el liderazgo de Mauricio, que es alguien muy obsesivo de los detalles y con llegar preparados a cualquier gestión, venimos trabajando una multitud de temas, y en el ámbito de la política exterior, hay muchos temas básicos que resolver. Primero, dejar de mentirnos, para ser creíbles hacia afuera; resolver muchos problemas que tenemos con nuestros vecinos, equilibrar relaciones con las grandes potencias, porque sí hay que profundizar las relaciones con China y Rusia, pero también volver a establecer los lazos con Europa y los Estados Unidos. Y recobrar protagonismo. El tema religioso es un tema para evaluar, justamente por esa diversidad que tiene Argentina, por esa trayectoria que tiene Argentina en el diálogo interreligioso, aunque hay que hacerlo de manera cuidadosa. Los aportes, creo yo, van a ser de tipo cultural y de liderazgo, que provienen incluso de la credibilidad del papa Francisco, un líder que personas como Obama y Merkel consultan sobre estos temas.
— Qué interesante. No había pensado que la Argentina podía aportar en ese sentido, pero tenés razón. Contanos qué es la Fundación Pensar, cómo se trabaja ahí; hay poca información en la página, pero básicamente se presenta como el espacio donde se organizan los planes para un futuro gobierno.
— Es el centro de políticas públicas o usina de ideas del PRO y de Cambiemos. Venimos pensando hace años las propuestas para el país que queremos, bajo el liderazgo de Mauricio Macri. Lo fundamental para entender son dos cosas. Primero, que es una visión absolutamente federal. En ningún momento se pensó que un plan nacional puede hacerse desde un escritorio de la Ciudad de Buenos Aires. Por ende, siempre hubo mucho trabajo con referentes de distintas provincias. De ese trabajo salieron los tres ejes del futuro gobierno. Por un lado, pobreza cero es el eje económico, porque todas las demás son herramientas para esa meta. En segundo lugar, la lucha contra el narcotráfico como eje en relación a la seguridad. Y en tercer lugar unir a los argentinos como eje institucional que propone Mauricio Macri. Y te digo un dato que me parece interesante y que no sale mucho. La frase de cabecera de Macri en las reuniones de economistas de Cambiemos a donde a veces voy como director de la Fundación es la siguiente: "No vamos a descuidar a nadie para que cierren los números". Esa es la visión económica y social y política que queremos llevar adelante. Todas las demás son herramientas para que los cambios que haya que hacer siempre serán privilegiando a las personas que menos tienen y más necesitan del Estado.
— ¿Y cómo reaccionan los economistas, que tienen otra experiencia vital, frente a ese pedido de Macri?
— Muy bien, porque se entiende que es la política la que lidera la economía, es la política la que marca las pautas para la economía. Siempre fue así. El kirchnerismo siempre dice que es así, y tiene razón. Tiene que bajar desde el liderazgo político cuáles son las medidas y la dirección de un país; si no, uno queda a merced del mercado, como dirían algunos, y la verdad es que la pauta nuestra es esa, pobreza cero. Los cambios, si hay que hacerlos, es con la gente adentro, cuidando en particular a los que menos tienen.
— Es interesante escuchar que el PRO y Cambiemos aprendieron del kirchnerismo.
— Es parte del proceso de crecimiento democrático que tiene que tener la Argentina, que tiene que ver con dejar de ver al otro como enemigo, y ver que siempre se puede aprender del otro. Volviendo a lo religioso que hablábamos antes, se basa en lo mismo, que en el diálogo se puede aprender del otro. En la política es lo mismo, hay continuidades que seguir en un gobierno de Cambiemos. Otro ejemplo es que Mauricio siempre dice que el Ministerio de Ciencia y Tecnología es algo muy importante y que tiene proyectado duplicarle el presupuesto.
— Incluso llegó a decirlo en el debate, frente a la persistencia de Scioli en decir que Macri quiere cerrar a las universidades públicas, lo que sabemos que no es cierto.
— Sí, dijo eso del Ministerio de Ciencia y Tecnología y del Conicet. Porque nosotros entendemos, y es obvio, que el desarrollo de la ciencia argentina es fundamental para el desarrollo del país. Está incluso publicado en la página de Cambiemos, proponemos que haya científicos en todos los ministerios, no solamente en el de Ciencia y Tecnología, porque la visión científica es transversal a todas las áreas de gobierno.
— ¿Por qué tomaste en su momento la decisión de dejar tu cátedra en una universidad norteamericana y te viniste a trabajar aquí en el PRO?
— La verdad que te mentiría si te dijera que pensaba dónde estamos hoy, al umbral de ganar la presidencia y poder liderar un cambio profundo en la Argentina. Para mí ha sido un enorme orgullo y responsabilidad trabajar en la preparación del debate, ser una de las personas que pueden contribuir a la creación de ideas dentro del partido, trabajar en la Fundación Pensar. Cuando di el primer paso fue sin conocer a Mauricio Macri personalmente; conocía sí a Marcos Peña, Miguel Braun, Pancho Cabrera, personas a las que conocía mucho y por las que ponía las manos en el fuego. Pero después nosotros teníamos reuniones con Macri cada dos o tres semanas. Y hay varias cosas que me acuerdo. No sacaba nunca el celular en esas reuniones de 8 o 9 personas, tomaba los mejores apuntes, y cuando uno traía un experto, por ejemplo en infraestructura, Mauricio sabía casi tanto como ese especialista y, por el otro lado, si había algo que ese especialista decía que discrepaba con lo que pensaba Mauricio, él le decía "tu idea es mejor que la que tenía yo, lo vamos a tener en cuenta y lo vamos a incorporar". Ves a alguien que estaba capacitado, que se estaba preparando para gobernar, y además estaba listo para escuchar y aprender. Y eso en la política argentina es fundamental. Encontré ahí un liderazgo que me llevó a jugarme, y creo que aposté bien.
— Ya que es tu amigo, contanos quién es Marcos Peña, que sabemos que es un hombre importante para Macri jefe de Gobierno de la Ciudad y candidato, y será un hombre igualmente importante para el Macri presidente, en caso de ganar las elecciones.
— A Marcos yo le daba clases de tenis, porque yo era profesor de tenis, así que toda la confianza que tiene la aprendió en las canchas. Marcos es un chico absolutamente brillante, y es un lujo para toda la política argentina, es transparente, es honesto, y tiene esos valores que nosotros queremos para el país, una visión amplia, global y ambiciosa para la Argentina.
— No sé si viste la nota de Andrés Malamud, que habla de la ingenuidad del PRO, que les permitió tener una fuerza especial frente a un peronismo que se creía imbatible.
— Sí, la leí, muy interesante. El PRO no quiere ser un partido testimonial, tiene vocación de poder, porque sabemos que los cambios se hacen fundamentalmente desde el Estado. Es la herramienta principal para mejorar la vida de los argentinos. Nosotros siempre queremos mantener nuestros valores, de apertura, convocatoria amplia, transparencia, buena gestión, pero entendiendo al mismo tiempo que hay que poder formar los equipos y las alianzas para llegar al poder.

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