6 abril, 2025

Lamberto: "Nuestros informes no son para ponerle palos en la rueda a Macri-

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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político).
— ¿Usted está aquí propuesto por el Partido Justicialista, no por el Frente para la Victoria?
— Efectivamente, esto es así por la norma constitucional, la Constitución habla de partidos, no de frente. Y el que tiene personería es el partido, no el frente. En el artículo específico que habla de la Auditoría dice que es el partido de la oposición que tenga más bancas en el Congreso.
— ¿Y cuál es el rol específico de la Auditoría?
— Es el control externo que por la Constitución le corresponde al Parlamento. Somos un organismo del Parlamento que tiene la función de auditar todo el sector público nacional, ministerios, empresas, entes descentralizados, toda entidad que tenga una asignación presupuestaria es ámbito de acción de la Auditoría.
— ¿YPF?
— Es un caso muy especial, porque la ley que estatizó YPF nos saca a nosotros del rol de Auditoría, es un problema de la ley, no se puede hacer nada hasta que se cambie la ley.
— La Auditoría en el gobierno anterior, donde usted formaba parte como miembro del oficialismo, tuvo un rol político crítico. ¿Cómo evalúa el rol en esos años?
— La Auditoría en aquel tiempo, y en este, y en el que vendrá, se basa en evidencias. No estamos buscando qué hace o no hace un funcionario. Nuestros cuerpos técnicos trabajan con papeles, cuando hay un hallazgo lo informan, se hace un largo proceso que empieza por la recolección de las muestras, pasa por los departamentos donde se debate el procesamiento y se elaboran los informes, lo aprueban gerencias especializadas y llega al colegio de auditores, que son siete, que generalmente lo avalan por unanimidad. Un 98 por ciento de los informes fue aprobado por unanimidad. En términos simples, si va un técnico y dice que el vidrio de la ventana está roto, está roto, después explicará el funcionario cómo se rompió, si lo van a arreglar, pero cuando llegó el auditor estaba roto. Nosotros no trabajamos por capricho o porque nos guste el funcionario, trabajamos en base a las evidencias técnicas y profesionales, con normas, no cualquier hecho es una evidencia, tiene que estar fundamentada, tiene que tener el respaldo comprobable. En cada equipo hay supervisores que miran lo que hacen quienes recolectan las muestras. Nosotros trabajamos en base a un plan que aprueba el Congreso, para evitar la presión de la prensa sobre determinados temas, o para evitar caprichos personales. Se hace un plan, el plan lo aprueba el Parlamento y no lo modificamos si no lo dice el Parlamento. Es muy objetivo todo esto. Es muy difícil que la entidad pueda ser influenciada políticamente.
— Eso es lo que permite por qué siendo oficialista en el gobierno anterior, avaló la enorme mayoría de los informes. Supongo que es lo que espera que suceda ahora con los auditores del oficialismo.
— Sin duda, cuando se trata de temas que son comprobables, antes de aprobar un informe se envía el informe en vista al auditado, para que diga por ejemplo en esto no estoy de acuerdo, que proponga cómo arreglar determinado tema. No hay ningún funcionario al que tomamos por sorpresa, tiene posibilidad de interactuar, mandar papeles para cotejar con los nuestros. Y, en general, la Auditoría siempre tiene razón.
— Es muy interesante lo que dice, usted cumplió un rol, pero el oficialismo de entonces no pudo cuestionarlo, a pesar de los informes críticos.
— En realidad, los informes críticos vienen de un largo proceso. Acá pasaron por equipos técnicos de los departamentos, de las gerencias, cuando llegan al colegio de auditores pasaron por todo el filtro. No es que un auditor puede decir esto está bien o está mal. Podrá estar más o menos de acuerdo, pero tendría que tener un informe que desdiga lo que dice la línea y eso es casi imposible.
— Usted como diputado aprobó la creación de la Auditoría General de la Nación.
— Fui el miembro informante.
— ¿Imaginaba que iba a ser presidente de la Auditoría en ese momento?
— Fue hace 25 años. Ni me imaginaba. Mi última materia en mi carrera de contador había sido contabilidad pública, una materia horrible, llena de formalidades, me costó horrores aprobarla. Y el día que votamos la ley de auditoría derogamos esa ley de contabilidad pública, y me dí el gusto de derogar esa ley que me había amargado la vida cuando era estudiante.
— Tuvo un enorme respaldo el día de su asunción, vinieron obviamente el presidente y vicepresidente del PJ, José Luis Gioja y Daniel Scioli, pero también el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzo, y el presidente del bloque Cambiemos, Mario Negri. ¿Por qué cree que tuvo un respaldo tan transversal?
— A mí me parece que esta es una casa de la democracia, donde se convive entre distintas visiones de la política, pero también entre distintas profesiones. La Auditoría hace rato que ha dejado de ser un problema de abogados y contadores, hay toda una convivencia con nuevas tecnologías, en una búsqueda permanente de identidad de la casa, que haga de este organismo de control externo una herramienta del Parlamento pero también del ciudadano. Creo que esto es lo que se vio. Tenemos un lugar de pluralidad, se puede convivir, se puede discrepar, y esto es muy importante para el país.
— Usted tuvo una larga trayectoria como diputado y senador, pero también estuvo en el Ejecutivo. ¿La Auditoría puede colaborar también con el Ejecutivo señalando los errores?
— En los orígenes de los organismos de control fue monárquico. Los reyes en general no gobernaban, se dedicaban a la cacería, a vivir bien, y tenían administradores, que eran ladrones. Entonces mandaban a gente a las plazas a escuchar si los funcionarios pedían sobornos. Ahí nació la auditoría. Nace para mejorar el Estado, después el control del rey pasó al control del pueblo. El Presidente y el Jefe de Gabinete debería tener muy en cuenta nuestros informes, porque son a favor del país, no para poner palos en la rueda. Además, son controles posteriores, nunca paramos una acción administrativa. Pero viendo los informes usted puede mejorar el Estado y mejorando el Estado mejora la asignación de los recursos, gasta mejor.
— ¿Cree que va a tener buena recepción de parte del Ejecutivo o lo va a considerar como enemigo, alguien difícil?
— No lo sé, no tengo enemigos. En general a nadie le gusta que lo controlen, pero Juan Domingo Perón decía que todos somos buenos pero si nos controlan somos mejores.
— Me gustaría que si imagine cómo le va a entregar la Auditoría al futuro presidente de este organismo.
— Nosotros tenemos alguna idea que estamos poniendo en práctica. El objetivo es hacer una Auditoría más federal, más presencia en el interior, trabajar para informatizar todo lo que podamos, el objetivo es cero papel, que todo esté en la red. Le decía hace unos días a mis colaboradores que yo quiero que la Auditoría esté en el teléfono, que clickeando sepa todo lo que está pasando en la casa, y para esto tenemos mucha gente joven, muy ligada a los sistemas informatizados. De ese modo, tendremos más certezas, más controles, es un proceso que no se hace 24 horas, alguien lo empezó, lo vamos a continuar, y esperamos que el que venga lo pueda terminar.
Silvia Mercado para Infobae

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