5 abril, 2025

Mario Negri: "El peronismo se convirtió en un outlet con todo tipo de marcas"

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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político).
El 23 de diciembre cuando fue a buscar al mercado de Córdoba el lechón que había encargado para Nochebuena, Mario Negri se sorprendió con aplausos de gente que le festejaba su duro discurso del día anterior en la Cámara de Diputados, fustigando al peronismo. Jefe del bloque radical, y del interbloque Cambiemos, Negri fue clave en los acuerdos en 2016 de un oficialismo en minoría. Pero en esa última sesión del año estalló cuando el kirchnerismo le pasaba facturas al Gobierno por las agresiones en Jujuy a la diputada Mayra Mendoza. Negri le respondió a la bancada K y salpicó a todo el peronismo: de la autoamnistía militar que iba a perpetuar Luder en 1983, al general Milani, a su propio encarcelamiento en 1975 en Córdoba. “No son los dueños de la historia”, les lanzó. Y se hizo viral. Negri, que entró a la juventud radical literalmente de la mano de Arturo Illia, se sorprende de las miles de reproducciones en redes sociales.
“Kirchner se sintió Adán, que el mundo comenzaba cuando descolgó el cuadro (de Videla). La mía fue una reacción interior. Nosotros regalamos mucho la cancha para la construcción de ese relato. Somos de la generación que nos decían boludos porque no íbamos a la lucha armada. Nunca di un reportaje para decir que estuve preso. Fundé la APDH en 1983. Estuvimos con la Conadep. Hoy la gente joven conoce un sólo relato”, cuestiona.
Es una tarde de calor de enero, y en su despacho del segundo piso del Congreso, Negri no afloja: “El peronismo se ha convertido en un gran oulet, tiene todo tipo de marcas pero nadie sabe cuál es la original ni cuanto dura”. Celoso de la relación de la Rosada con Sergio Massa, a Negri se le atribuye la ironía de decir que los ministros van a “Puerta de Hierro” cuando van a negociar a Tigre a la casa del líder renovador.
Aunque todos lo creen cordobés, Negri es de Lucas González, Nogoyá, Entre Ríos. Su padre tenía fábrica de aceite de lino, que se usaba como barniz para las maderas (“había unas treinta fábricas en la provincia”). Eran seis hermanos. Tras estudiar un año Administración en Concepción del Uruguay, con los dos mayores se fue a Córdoba. Aquel año en Concepción se incorporó al alfonsinismo, y conserva uno de sus secretos mejor guardados: fue el “Sr. Smith” en La cantante calva, de Ionesco, y ganó el primer premio nacional de Teatro. “Me lo entregó Oscar Ferrigno”, recuerda divertido. No volvió a las tablas. En Córdoba se pasó a Derecho, estuvo preso, se casó en febrero de 1976 con María Angélica “Keka” Biasutti -cuatro hijos, dos nietos-, fue locutor en Radio Universidad, vendedor de detergente, inspector de tránsito y delegado municipal (al otro delegado, Angel Santiago Baudracco, del peronismo de base, lo secuestró y asesinó el Comando Libertadores de América). Negri entró a la Justicia, trabajó en un estudio, en 1983 fue diputado provincial y en 1987, vicegobernador de Eduardo Angeloz. Lleva cuatro mandatos como diputado nacional.
Reconoce “errores no forzados”, como el tema tarifas. “Hay una ansiedad colectiva pero se debe reconocer que hemos vivido en una enorme ficción con el kirchnerismo. Esto es un Himalaya a subir en bicicleta", define.
– ¿Es incómodo para los radicales tener que poner la cara, no estando en la mesa chica de las decisiones?
– Yo defiendo al radicalismo en esta situación histórica. De no haber estado en Cambiemos no se hubiese evitado que el populismo siguiera gobernando. No estamos en el centro de las decisiones. Pero hay radicales en el Gobierno y eso no está mal. En 2017 Cambiemos tiene que dar un salto cualitativo. Cambiemos no puede ser una mesa con una foto que saluda a fin de año. Hay que discutir y tener una idea para no fracasar.

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