Tras 100 días, el traslado de López revitaliza la ola de protestas
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). Leopoldo López acaparó el día número 100 de la ola de protestas contra Nicolás Maduro. Todas las declaraciones, celebraciones, incluso controversias, giraron en torno a la excarcelación del líder opositor y su traslado a su casa en Caracas, que fue realizado por agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), comandados por el general que los dirige y por la ex canciller Delcy Rodríguez y su hermano Jorge, alcalde del municipio Libertador de Caracas.
Lilian Tintori, su mujer, también reapareció públicamente en la concentración opositora de la capital para detallar cómo fueron los últimos días de su marido en la prisión militar de Ramo Verde.
Pero, sobre todo, para dejar muy claro que la lucha sigue para conseguir la libertad de los 431 prisioneros políticos del madurismo. Un proceso que Alfredo Romero, director del Foro Penal Venezolanos, ha denominado efecto de puerta giratoria: "Mientras liberan a algunos presos políticos, encarcelan a otro número similar".
"Leopoldo está en su casa, firme y fuerte. Fue muy duro estar en la cárcel. Los últimos días bajó seis kilos de peso, no está viendo bien", precisó Tintori, quien aseguró que López permaneció durante 32 días incomunicado en una celda sin luz, lo que definió como tratos crueles. "Vamos a luchar más por la democracia y por salir de la peor crisis de nuestra historia. Queremos elecciones inmediatas", agregó.
La activista, quien durante los tres años y cinco meses de encarcelamiento de su marido se convirtió en su cordón umbilical con el mundo, agradeció la mediación del ex presidente del gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero.
"Podemos decir que Zapatero logró esta medida. El país debe agradecer cualquier ayuda internacional", señaló.
La declaración de Tintori contrasta con los duros ataques que el entorno del preso ha dirigido contra el dirigente socialista, uno de los facilitadores, junto al Vaticano, de la fracasada Mesa del Diálogo del año pasado.
Tintori confirmó que en las reuniones en prisión entre López y Zapatero conversaron sobre la crisis política, económica e institucional que atraviesa Venezuela y sus posibles soluciones. De esos encuentros asimismo participaron los dos hermanos Rodríguez, a los que también agradeció, durante una entrevista televisiva, sus gestiones.
"Les dije que si tenemos que trabajar en conjunto para lograr una solución inmediata para esta crisis, que cuenten conmigo", aseguró la mujer del preso político más emblemático del chavismo. Unas palabras que cayeron como un bombazo en el seno de la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), donde los dos son vistos como parte de la guardia pretoriana más cercana a Maduro.
Más de 3000 opositores se reunieron ayer en la plaza José Martí, en el este de Caracas, el mismo lugar donde López se entregó a la justicia en 2014. Muchos manifestantes acudieron a la concentración con camisetas y carteles con el rostro de López. La MUD instó a los ciudadanos a mantenerse en las calles hasta lograr la libertad plena del dirigente y la del país. Un pequeño grupo de jóvenes acabó enfrentándose a las fuerzas gubernamentales
Horas antes, al otro lado de la ciudad, un grupo de chavistas críticos, vinculados a la fiscal rebelde, calificaron como legítimo el plebiscito popular que la MUD propone para el próximo domingo. "¿Que no nos gusta la redacción de la pregunta [de la oposición]? Sí, no obstante ambos estamos rechazando la asamblea nacional constituyente y la derogatoria por la vía de hecho de una Constitución que todos hemos aprobado", destacó Gabriela Ramírez, ex defensora del pueblo.
Dos diputados chavistas, Germán Ferrer (marido de Luisa Ortega) y Eustoquio Contreras, y el antiguo dirigente de Marea Socialista, Nicmer Evans, forman parte este grupo, que insiste en la ilegalidad y el ventajismo del proceso abierto por Nicolás Maduro para atornillarse en el poder.