5 abril, 2025

El Papa rompió el protocolo para nombrar a los rohingyas y les pidió perdón en nombre de sus perseguidores

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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). La presencia de Dios hoy se llama también rohingya". Finalmente, después de días en que el Papa evitó mencionar por cuestiones diplomáticas la palabra "rohingya", después de un emotivo encuentro con 15 refugiados de esta minoría islámica brutalmente perseguida, el Papa pronunció con todas las letras la palabra "tabú".
Sorprendiendo a todos y demostrando gran valentía -ya que le habían recomendado no decir esa palabra, de alta sensibilidad allí porque significa reconocer una minoría étnica que desconocen como propia-, el Papa, fiel a su estilo, dejó de lado el protocolo.
Al final de un encuentro interreligioso y ecuménico por la paz, como estaba previsto, el Papa se reunió con tres familias de esta minoría perseguida. Evidentemente conmovido tras escuchar a través de un intérprete el drama de cada uno de ellos -a quienes le tomó las manos, afectuosamente y tocó la frente-, el Papa tomó el micrófono y, con rostro serio, emocionado, no sólo los volvió a llamar hermanos y hermanas, como había hecho en el Angelus del 27 de agosto pasado, cuando los habría nombrado, sino que pidió perdón en nombre de quienes los persiguieron.
"En nombre de todos los que los persiguen, de los que les hicieron mal, sobretodo en la indiferencia del mundo, les pido perdón, perdón", clamó. "Muchos de ustedes me hablaron del corazón grande de Bangladesh que los recibió", siguió. "Pido a su corazón que sea capaz de darnos el perdón que pedimos".
Al borde de las lágrimas, Francisco recordó que para todas las religiones "todos estamos hechos a semejanza de Dios". Además, agregó: "Todos somos hermanos y ellos -refiriéndose a los rohingya- son imágenes del Dios viviente". Y, después de haberle pedido ayer a la comunidad internacional ayuda para resolver la crisis, lanzó otro llamado. "Mostrémosle al mundo qué hace el egoísmo del mundo (sic) con la imagen de Dios. Sigamos ayudándolos, sigamos moviéndonos para que les sean reconocidos sus derechos".
"¡No olvidemos su corazón! ¡No miremos para otro lado!", clamó. "La presencia de Dios hoy se llama también rohingya, que cada uno tenga su respuesta", sentenció, provocando aplausos entre las 5000 personas presentes en el jardín del arzobispado de esta capital.
Como su intérprete, al traducir del italiano -el idioma que usó el Papa- al inglés, no usó la palabra prohibida, hubo momentos de confusión entre el pool de periodistas del Vaticano presente. Esta enviada especial, presente en el lugar, no tuvo dudas: fiel a su estilo, Francisco habló desde el corazón y finalmente dijo la palabra, dejando claro de qué lado está.

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