4 abril, 2025

El DT argentino que lee a Borges y llega al Real Madrid tras los pasos de Zinedine Zidane

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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). Santiago Hernán Solari cumplió 42 años el pasado 7 de octubre y aunque su anhelo siempre fue entrenar a un equipo de primer nivel como el Real Madrid difícilmente haya pensado en soltar el deseo al universo antes de soplar las velitas. El Indiecito, apodado de ese modo por ser el sobrino de Jorge El Indio Solari, viene de una familia muy ligada al fútbol. Sus hermanos David y Esteban también son futbolistas, y su primo es Augusto Solari, hoy en Racing. Mientras que su hermana, Liz Solari, también está en el foco de los medios pero por su carrera como actriz y modelo.
Santiago nació en Rosario, pero a los pocos años ya estaba viviendo en Colombia, porque su papá Eduardo Solari jugaba para Junior de Barranquilla. Siempre fue un trotamundos y en su adolescencia se fue a Estados Unidos para asistir al Richard Stockton College, de Nueva Jersey, y formar parte del equipo de la universidad. El Indiecito, además de jugar al fútbol, siempre estuvo permeable al conocimiento académico. Por eso ahora en Madrid lo emparentan con Jorge Valdano, un intelectual de la pelota.
Antes de ser entrenador, Solari fue columnista en El País de España y en la revista Líbero. Allí, elogió a Enzo Francescoli, su ídolo de la infancia y después compañero en el River de Ramón Díaz: "Para rodear a Francescoli y abarcar su genialidad tal vez harían falta las 800 páginas de la novela de Tolstoi. Describir el jugador, el goleador, el ídolo, el líder, el compañero. La estadística sería un comienzo ilustrativo: tantos partidos, tantos goles, tantos equipos, tantos títulos. O la historia". El Indiecito cita al escritor ruso, pero su predilecto es Jorge Luis Borges.
Solari está a pocas horas de convertirse en el nuevo entrenador del Real Madrid, y en buena medida le debe esta oportunidad a sus años como futbolista. El Indiecito, que se formó en Estudiantes, Newell’s, Renato Cesarini y llegó a la Primera de River, siempre será recordado por los madridistas como un futbolista utilitario para el equipo de los Galácticos, que en 2002 se quedó con la Champions League. Fue en Glasgow, 2-1 sobre el Bayer Leverkusen con una recordada volea de Zinedine Zidane. Y fue Solari el que empezó aquella jugada…
Ahora los roles parecen invertirse, porque Zidane dejó encumbrado al Real Madrid tras pasar por el filial del club blanco y ahora Solari pegará el salto tras dirigir al Cadete B, Cadete A, Juvenil B, Juvenil A y finalmente al Castilla, el Real Madrid B.
“No creo que hubiera tenido otra alternativa que ser entrenador. Desde muy chico no he visto otra cosa que fútbol”, la frase le pertenece al propio Indiecito que en una entrevista con la revista El Gráfico ya confesaba su deseo de ser entrenador de Primera. "Claro que quiero dirigir en Primera, pero no tengo desesperación por hacerlo mañana. Ya te dije: estoy disfrutando este momento. Las cosas maduran solas, ya veremos, por lo pronto estoy feliz y muy agradecido al Madrid por la oportunidad que me da", agregó.
Pero no sólo los méritos deportivos lo catapultaron al banco del Real Madrid. Solari forjó una buena relación con Florentino Pérez, el presidente de la Casa Blanca, cuando era jugador. Y la afianzó como entrenador de los juveniles, en su paso por Valdebebas, el predio del Real Madrid. Es que sus resultados no fueron los mejores, pero su proyecto, la idea y la formación de jugadores sedujeron al mandamás del Madrid más que los títulos. En sus primeras dos temporadas con el Castilla en la Segunda B quedó lejos de los playoffs, pero en esta tercera deja al equipo tercero.
Ahora la jugada de Florentino es hacer con Solari lo mismo que con Zidane: que llegue de abajo, casi sin recorrido para gestionar un vestuario siempre difícil. Con el francés le salió perfecto.

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