Le ponía un cuchillo en la boca para que le practique sexo oral, lo detuvieron y podría ser liberado

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). Tengo un temor total a que me vuelva violar y terminar con mi vida” confesó, con profunda desolación, María, quien padeció el peor de los tormentos a manos de su ex pareja, detenido por diferentes atrocidades. Sin embargo, en las próximas horas podría recuperar su libertad, beneficiado por las irregularidades judiciales, agudizando el pánico de la mujer y de sus propios hijos.
Durante más de una década María Novakovich vivió bajo sometimiento gracias al accionar demencial y violento de quien fuera su esposo, Juan Ramón Fernández, autor de las manifestaciones más aberrantes, crueles y repugnantes. En este sentido, la víctima reveló a Crónica que “no sólo me maltrataba físicamente, sino que mi mayor sufrimiento era por los abusos y las violaciones, dado que me obligaba a practicarle sexo oral o tener relaciones sexuales cuando yo no quería”.
La violó recién operada
A su vez, María detalló que en diferentes ocasiones “me puso una cuchilla en el cuello y en el abdomen para hacerle sexo oral, y como me daba asco me dio una patada, y me arrojó contra la pared de una patada”. Por si fuera poco, “me atacó sexualmente tres días después de ser operada de la vesícula”. Ante semejante horror, Novakovich se dió cuenta de que no podía seguir viviendo a merced del habitual estado de furia de Fernández, y el 11 de agosto pasado decidió dar por finalizado su vínculo.
No obstante, el agresor no obedeció la voluntad de la mujer y permaneció en la vivienda familiar, en la localidad bonaerense de San Martín. Por lo tanto, radicó la denuncia el 16 del mismo mes, que impulsó las intervenciones de la UFI° 14 y del Juzgado de Garantías N° 3 del departamento judicial de dicho distrito.
Ello no detuvo al hombre, que en lugar de amedrentarse por las acusaciones, agudizó su brutalidad, acechando en forma constante a María. Al respecto, la víctima aseguró que “después de dos años logro que el Juez ordene que le colocaran la tobillera para saber dónde estaba y que no infringiera la prohibición de acercamiento. Le dije que estaba cansada de que él no cumpla las perimetrales, que tirara piedras a mi casa, cuando llevaba a la escuela tenía que mirar para todos lados para no cruzármelo más. Pero al mes se la sacó y estuvo diez meses prófugo. Finalmente lo detuvieron”.
Su circunstancial calma parece derrumbarse ante la inminente liberación del apresado, cuyo abogado emitió un recurso de amparo por buena conducta. Por lo tanto, desesperada por el peligro que implica la presencia de su ex pareja nuevamente en las calles, remarcó Novakovich que “el 3 de julio de 2021 iba a ser el juicio abreviado, y hasta ese entonces él tenía que estar detenido, como me habían prometido las autoridades judiciales”.
Por esta razón, la denunciante consideró que “están haciendo lo que quieren, se aprovechan de que no tengo plata para no mover el expediente, me tratan mal. ¿Cómo puede ser que él tenga abogado y yo no, porque no tengo cómo pagarlo?”. Un testimonio que refleja la desolación de una madre y sus dos hijos, de 11 y 9 años, producto de la firme posibilidad de vivir una vez más en el mismísimo infierno.