5 abril, 2025

“No me hagas hacer cosas que no quiero hacer”: la amenaza que recibió la maestra asesinada

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). El brutal asesinato de Jesica Minaglia, de 30 años, enlutó a la comunidad de Comandante Piedrabuena, en Santa Cruz, donde su familia, colegas y alumnos piden justicia por su querida maestra. La madre de la joven, Nélida, relató a La Opinión Austral cómo encontró la escena del crimen y la actitud extraña que manifestó su ex pareja y único detenido, Pablo Núñez.

Un día antes de ir hasta la vivienda de Jesica y encontrarse con una escalofriante escena, Nélida, de 52 años, contó que su hija la llamó 13.30 del pasado lunes para ir hasta su casa para utilizar su conexión a Internet y enviar tarea a sus alumnos. 

Al llegar, Nélida notó que su hija no había ido con su nieto Francisco, de 2 años y 9 meses que Jesica tenía en común con su ex pareja y policía de la Comisaría Primera de Piedrabuena, Núñez (36). Ese día, el bebé iba a estar con su padre. Tras el encuentro, la maestra tenía previsto pasar por el supermercado y luego quedarse en su casa, recordó la madre.

Lo que pasó entre esa tarde hasta el hallazgo del cuerpo es materia de investigación. Nélida rememoró que a las 20.30 del martes, ella le escribió un mensaje a su hija pero no le contestó. Dos horas después, Núñez la llamó para avisarle que su nieto estaba con su papá. 

“Me hizo llamados y como que no sabía qué decirme”, afirmó la mujer, que revisaba la última conexión de WhatsApp de su hija, pero no se preocupó en ese momento. Esa noche, no logró dormir. Al día siguiente, insistió con los llamados.

Ese miércoles a las 12.59, la ex pareja de su hija volvió a llamarla para preguntarle si tenía noticias de Jesica. Ahí fue que, tras insistirle en que vaya él y ante su negativa, decidió ir junto con su hijo Ian a ver qué pasaba.

Nélida encontró prendidas las luces de la casa de su hija y escuchó el televisor. Pensó que ella estaba duchándose pero al abrir la puerta, se topó con un brazo ensangrentado. La puerta no pudo abrirse más. El cuerpo de Jesica lo impedía.

Minaglia y su ex pareja, Núñez, único detenido por el crimen.

El sillón que tiene, totalmente blanco, estaba rojo. Corrí hacia el auto de mi hijo: ‘Ian, llamá a la Policía, llamá a Pablo”, le grité. Él, de los nervios, no sabía qué número marcar y lo llama a él, y le dijo, ‘Jesica está muerta'”, contó la mujer.

Ñúñez llegó a los minutos, detrás de la Policía. Lo detuvieron y a ella la llevaron a declarar en la causa que lleva la jueza de instrucción de Puerto Santa Cruz Noelia Ursino.

 “Yo la vi espléndida y me la entregaron en un cajón cerrado. No me pude despedir por última vez”, dijo Nélida.

La mujer afirmó que nunca vio que su hija fuera golpeada por el policía, pero que en el transcurso de los días separados (unas tres semanas) recordó que Jesica le contó que “él se hacía el malo”, y que ella lo amenazaba con llamar a la Policía cuando eso pasaba.

“No me hagas hacer cosas que no quiero hacer”, era la amenaza del ex. “Eso (por la frase) se lo escuché como tres veces de ella. Pero uno nunca iba a pensar que pasaría algo así”, dijo y dejó entrever que el acusado tenía mucho “cariño” por la casa alpina (en la que ambos convivían, él se fue con sus padres tras la separación) y eso fue eje de discusión varias veces.