Ante la llegada del FMI, Guzmán busca consolidar la reducción de la brecha cambiaria, pero el organismo pedirá mejoras en el frente fiscal

Martín Guzmán, buscará esta semana consolidar su reciente éxito: haber logrado que al cabo de diez jornadas la cotización del dólar blue retroceda desde 195 a 157 pesos, una baja de casi el 20% que llevó la brecha con el tipo por cambio oficial por debajo del 100 por ciento.
Para el ministro de Economía es importante no solo por el frente interno, sino también porque el martes llega una misión del FMI, con la que pretende negociar la refinanciación de los vencimientos que a partir de septiembre de 2021 la Argentina debe afrontar con el organismo.
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La misión del Fondo estará encabezada por la subdirectora del Departamento Hemisferio Occidental, la norteamericana Julie Kozack, y el jefe de la “misión argentina”, el venezolano Luis Cubeddu, que esta vez, a diferencia de su última visita, vendrán acompañados de varios técnicos, señal inequívoca de que se inicia una etapa de negociaciones concretas.
El principal frente contencioso será el fiscal: Guzmán logró la reciente baja del dólar mediante medidas monetarias, emisión de deuda y venta de bonos, pero el FMI insistirá en la necesidad de una reducción del déficit presupuestario para 2021, que el gobierno proyectó en 4,5% del PBI. Economía estaría dispuesta a un déficit menor, cercano al 4%, a condición de que el acuerdo con el Fondo tenga aprobación parlamentaria.
Se trata, en todos los casos, de reducir las necesidades de financiamiento (vía aumento de impuestos, emisión monetaria o colocación de deuda) del gasto, el aspecto en el que más insiste el Fondo.
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Sin embargo, en una muestra de las presiones que deberá soportar Guzmán en el toma y daca con el Fondo, el informe de FIDE consideró que una ampliación del préstamo ya otorgado por el FMI “podría resultar poco conveniente si tal inyección de fondos implica un condicionamiento fiscal a los márgenes necesarios para cumplir con el objetivo de la recuperación. Y peor aún, si además trae consigo requisitos de desregulación cambiaria y devaluación, que han sido el principal reaseguro para evitar cualquier sobresalto en el impacto de los efectos negativos de la pandemia”.
Otro informe, de Invecq, coincide en que las reservas son el punto más débil de la estrategia oficial, pero es más escéptico sobre la sostenibilidad del reciente éxito de Guzmán. “El Banco Central sigue siendo el principal oferente de dólares en el mercado cambiario y en octubre se vendieron casi US$ 1.000 millones, pese a todas las restricciones a los compradores de dólar ahorro y las recientes restricciones al Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones; incluso, la venta de dólar futuro supera los USD 6.600 millones, por encima del total de ventas permitido por parte del BCRA (US$ 5.000 millones), dice la consultora del economista Esteban Domecq.
El informe recuerda también que el superávit comercial, uno de los “pilares” de la estrategia oficial, se redujo en septiembre a poco más de USD 500 millones, un tercio de meses anteriores. “Las reservas internacionales brutas finalizaron octubre por debajo de USD 40.000 millones, las netas (descontados el Swap, los DEG y encajes) ya se ubican cerca de los USD 1.200 millones y las reservas líquidas netas son actualmente negativas en poco más de USD 2.000 millones, por lo que el margen de acción es cada vez menor”, dice el informe.