4 abril, 2025

Mintió en un juicio y por su testimonio encarcelaron 37 años a un hombre inocente: finalmente confesó por qué lo hizo

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). Su madre tiene 94 años y vive en Mississippi, lejos de Detroit, donde vive actualmente. Pero durante 37 muchos le recordaban a la mujer algo que ella no quería escuchar y mucho menos creer: que su hijo, Walter Forbes de 63 años era un asesino según lo había determinado la Justicia de Michigan en 1983, momento en que ingresó a la prisión por primera vez hasta noviembre último. Permaneció en reclusión casi cuatro décadas por un crimen que no había cometido. El testimonio de una mujer fue clave y angular para que terminara tras las rejas.

Cuando creía que moriría en la cárcel, apartado de sus seres más cercanos la vida de Forbes volvió a dar un giro inesperado. En 2017 la misma mujer cuya declaración fue fundamental para sentenciarlo se acercó a la corte para contar la verdad: durante el juicio que se desarrolló por la muerte de Dennis Hall, en el cual Annice Kennebrew dijo haber visto a Forbes en la escena del crimen.

Kennebrew había asegurado ver a tres hombres -entre los que se encontraba Forbes– iniciando el fuego del edificio centenario. Los otros dos implicados por la mujer fueron puestos en libertad por falta de indicios que lo ataran al homicidio. El condenado, de acuerdo con los fiscales, tenía motivos de sobra para vengarse. En 2017, finalmente, la testigo contó la verdad: jamás había visto al acusado en el lugar del siniestro. Contó que “había implicado falsamente al señor Forbes porque había sido intimidada para hacerlo por dos hombres locales que la conocían en el vecindario y que habían amenazado con dañarla a ella y a su familia” si no lo hacía, de acuerdo al documento al que accedió el diario Detroit Free Press.

Walter Forbes con su hijo Runako al momento de salir de prisión tras haber permanecido 37 años sentenciado por un crimen que no cometió (Familia Forbes)Walter Forbes con su hijo Runako al momento de salir de prisión tras haber permanecido 37 años sentenciado por un crimen que no cometió (Familia Forbes)

Sentí que todas las posibilidades en las que estuve trabajando durante todos esos años se estaban haciendo realidad. No pensé que tomaría tanto tiempo, pero la paciencia valió la pena. Aunque tomó una eternidad, todavía estoy agradecido de que ella hizo lo correcto, que finalmente dijo la verdad“, dijo Forbes.

No guardo desprecio por las personas que mintieron para condenarme. La razón es egoísta: no iba a permitir que me destruyeran. Si no los perdonara, no sería perjudicial para ellos, sería perjudicial para mí“, contó Forbes. Contó también cuáles fueron sus sensaciones cuando fue acusado. “No podía creer que estuviera pasando. Una de las cosas en las que tenía fe era que la verdad iba a salir a la luz, que no había forma de que me condenaran por esas mentiras. Hasta que fui condenado, pensé que el sistema funcionaría, que se corregiría solo. En retrospectiva, fui ingenuo“.

Ahora, Forbes intenta salir adelante a partir de la fuerza interna que le dieron los 13 mil días y noches en la oscuridad de la cárcel. Se lo toma con calma y algo de humor. Sobre todo porque el mundo al que salió es muy diferente a aquel que lo vio por última vez en libertad en 1983. “Podría pasar media hora resolviendo en un smartphone lo que le toma a otra persona 20 segundos. Pierdo llamadas. Todavía no sé cómo operarlo“.