5 abril, 2025

A los 13 años mató a balazos a un adolescente en un robo: lo detuvieron una década después

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político).  El 19 de agosto de 2011, Brian Nahuel Morosin, de 16 años, fue asesinado de a balazos durante un robo en la localidad de Isidro Casanova, partido de La Matanza. En ese momento, Sergio Daniel Castro, de tan solo 13 años, fue señalado como el responsable por los disparos. Tuvieron que pasar 10 años, un mes y 3 días para que finalmente detuvieran al sospechoso del homicidio.

La causa por el crimen de Morosin no tuvo mucho avance en estos 3.687 días que pasaron desde el crimen hasta que, días atrás, el fiscal Federico Medone, de la UFI Temática Homicidio de La Matanza, encontró el expediente y decidió activar la búsqueda del principal sospechoso del asesinato.

“El detenido frecuentaba la misma esquina del barrio, entonces nos llegó el dato por un informante y fuimos tras él”, relató un detective del caso a Infobae.

De este modo, el fiscal Medone ordenó a la DDI de La Matanza que siguiera el rastro de Castro. Finalmente, este miércoles 22 de septiembre fue encontrado y detenido. Luego, fue trasladado a sede judicial, donde se negó a declarar y quedó alojado en un calabozo, acusado por el crimen de Morosin.

Según indicaron fuentes del expediente a este medio, el fiscal Medone envió este jueves la causa al fuero penal de menores para que sea juzgado en ese ámbito por el homicidio, debido a que el crimen lo cometió cuando era menor de edad: tenía 13 años.

Pocos días atrás ocurrió un hecho similar. El 10 de julio de 2018, Ángela del Carmen Esquivez, una jubilada de 79 años, murió de un paro cardíaco en medio de una entradera en su domicilio en la localidad bonaerense de González Catán, partido de La Matanza. La mujer fue hallada sin vida por su hijo después de no tener noticias de su madre durante varias horas.

La casa de Esquivez estaba desordenada, con cajones revueltos, alhajas tiradas y el mate en una posición en la que la jubilada nunca lo dejaría. Sin embargo, ninguna puerta había sido forzada. En ese momento, los investigadores levantaron dos huellas dactilares, pero nunca llegaron a analizar a quién pertenecían.

Durante los más de tres años que pasaron desde la muerte de la jubilada, los familiares de Esquivez denunciaron que alguien había ingresado y robado la escritura de la propiedad de la anciana. Pero la causa fue archivada.

Del mismo modo que con el caso del crimen de Morosin, el fiscal Federico Medone encontró el caso y decidió finalmente enviar a analizar esas huellas que habían sido encontradas en la casa de Esquivez, ubicada en Andonaegui al 5300.

El resultado que lanzó el estudio fue revelador: los rastros pertenecían a Susana Elizabeth Gómez, de 45 años, moza, según ella misma, y oriunda de la ciudad misionera de Oberá. Cuando los detectives colocaron los datos de la mujer en el registro de antecedentes, la historia comenzó a cerrar. Gómez contaba con dos causas en su contra por el mismo delito, el conocido popularmente como entradera.

Uno de los robos ocurrió en Misiones poco antes del crimen de Esquivez y el otro, poco tiempo después en La Matanza. Por lo que quedó acusada como la principal sospechosa del robo en el que murió Esquivez.

Según sostuvieron fuentes del caso a Infobae, la mujer era una especie de “viuda negra”. Se relacionaba con personas mayores, ganaba su confianza y luego daba el golpe: ingresaba a su casa y robaba. En algunas oportunidades, si bien aún no se pudo corroborar, los detectives sospechan que la mujer drogó a alguna de sus víctimas.

De este modo, el fiscal Medone ordenó a la DDI de La Matanza que siguiera el rastro de Gómez. La mujer fue encontrada y detenida en la ciudad de La Plata. Luego, fue trasladada a sede judicial, donde se negó a declarar y fue alojada en un calabozo, acusada por la muerte de la jubilada.