Por la sequía, estiman que el campo liquidará entre 21% y 35% menos dólares que en 2022

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). El clima ya está jugando un papel central en el devenir de la campaña gruesa de granos, cuyos principales cultivos son la soja y el maíz. A la fecha, se registra un retraso récord en la implantación de la oleaginosa por falta de humedad en los suelos, mientras que es masivo el corrimiento de la siembra del cereal con la intención de hacer coincidir el período de definición de rendimientos con las supuestas lluvias que podrían llegar en febrero.
Por el lado del maíz, se fijó un rendimiento de 75,8 quintales por hectárea, solo un par de puntos por debajo del promedio de los últimos cinco años, pero sobre un superficie de 7,9 millones de hectáreas, lo que significa una caída respecto a la campaña pasada de 750.000 hectáreas. Así la producción se ubicaría en torno a las 51,2 millones de toneladas, 100.000 toneladas por encima de lo producido el año pasado, dejando disponibles 36 millones de toneladas para ser exportadas.

Por su parte, el escenario “realista” ya habla de una marcada caída en la producción respecto al “optimista” y al promedio de los últimos cinco años. En soja se plantea un rinde de 25 quintales por hectárea, cuatro puntos por debajo del promedio, con una cosecha proyectada en 40,8 millones de toneladas, 1,4 millones menos que en la campaña pasada y 8 millones menos que en el promedio del último lustro.
Escenario “pesimista”
Ahora bien, también la entidad bursátil dio lugar a que ocurra un escenario pesimista, donde las condiciones climáticas jueguen una decidida mala pasada y se produzca una caída pronunciada de la producción. De esta manera, se planteó un rendimiento promedio en soja de 20 quintales por hectárea (qq/ha), 9 puntos por debajo de lo registrado en los últimos cinco años, que daría lugar a una cosecha de 32,1 millones de toneladas, 10 millones de toneladas menos que en la campaña anterior.
En maíz el panorama podría ser igual de preocupante, con un rinde que se desplomaría hasta los 62 qq/ha, 16 puntos por debajo del promedio del último lustro, con una producción de 41,9 millones de toneladas, 10,8 millones menos que en el ciclo 2021/22, dejando liberadas a la exportación solo 27,5 millones de toneladas.
Así, de concretarse ambos panoramas, el ingreso de dólares desciende hasta los USD 29.847 millones, un desplome del 34,6% o USD 15.842 millones.