Casi 600.000 profesionales y técnicos perdieron el empleo en los últimos dos años: cómo afectó eso a la productividad laboral

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). La Encuesta Permanente de Hogares del Indec brinda cada trimestre las pautas por la cual en la Argentina se repite y agrava el fenómeno particular en el que los puestos de trabajo crecen sostenidamente, pero ya no tienen la fuerza para posibilitar el aumento del PBI, es decir del ingreso medio de los empleados y de sus familias.
En segundo término, porque esa restricción que impone el limitado grado de instrucción, junto a la recurrente carencia de políticas públicas orientadas a promover la inversión productiva por parte de las empresas y la conquista de mercados externos exigentes para poder ingresar en la senda del desarrollo sostenido y sustentable, ha llevado a un persistente deterioro de la productividad media de los factores, según se advierte en la brecha negativa que trimestre a trimestre muestran las cuentas nacionales entre la variación del empleo total y del PBI.
Y, en tercer término, no menos importante, por el constante debilitamiento de las finanzas públicas y de las cuentas externas de la Argentina, porque han derivado por un lado en una asfixiante presión tributaria, y por el otro en crecientes limitaciones a las importaciones de insumos y equipos esenciales para la producción de bienes y servicios, que fueron restando capacidad de reacción al sector privado en su conjunto.
El gobierno del Frente de Todos puede mostrar que desde el inicio de su gestión hasta el segundo trimestre de 2023 se registró sendas subas de 8,1% y 9,5% en los puestos totales y la actividad agregada, respectivamente, que arroja una mejora de la productividad laboral de 1,3% en el acumulado 42 meses.
El cuadro laboral se habría agravado tras la devaluación y suba de las tasas de interés pos PASO
Pero ese resultado cambia rotundamente cuando se compara el desempeño de esos dos indicadores respecto del pico que registró el PBI en los últimos seis años, en el segundo trimestre de 2017: la actividad agregada se contrajo 5,2% pese que el empleo total se elevó 15,6%; y en consecuencia el aporte del trabajo a la generación de riqueza cayó más de 19%, a un ritmo de baja de 3% acumulativo por año.
El punto más alto de representatividad de los profesionales se observó en el segundo trimestre de 2021, a la salida de la crisis sanitaria de 2020, con 11,26% del total de los ocupados y 2,09 millones de personas, y desde entonces ingresó en una pendiente negativa con movimiento de serrucho hasta el mínimo de la serie de seis años en el segundo trimestre de 2023 con apenas 9,11% (disminuyó en 236.000 personales, muchas de las cuales fueron a ocupar una posición fuera de la Argentina con ingresos reales varias veces más altos).
Se asiste a una sostenida e inquietante caída de la participación en el total del empleo de los profesionales y técnicos
En el caso de los técnicos, la proporción más alta entre los ocupados tuvo lugar al comienzo de la irrupción del Covid-19, en el segundo trimestre de 2020, con 20,4% y un salto de más de dos puntos porcentuales respecto al promedio de los trimestres anteriores, aunque en valores absolutos se registró en el tercer trimestre de 2021 con 3,86 millones de trabajadores. En tanto, la mínima se detectó en la última medición, a junio 2023, con 17,2% del total y 3,5 millones de personas empleadas con esa clasificación.
La suma de los movimientos de empleos en esas dos franjas más capacitadas del mercado de trabajo en los dos últimos años arroja que más de 590.000 que estaban ocupados ya no están, la mayoría porque lo perdieron, y otros porque decidieron emigrar en busca de mejores oportunidades con sus calificaciones reconocidas.
Si bien de la estadística oficial se desprende que el saber ocupa menos lugar, también surge que la mejora clima educativo general facilitó la reducción del tiempo de un trabajador desocupado en casi 40 días en el último año y en 23 días respecto del comienzo de la presidencia de Alberto Fernández, a poco más de 250 días -más de 8 meses-, luego de haber alcanzo un máximo de más de 300 días en el segundo semestre de 2021, sobre el fin de la crisis sanitaria.
Expectativas para el corto plazo
En perspectiva, los economistas de Fundación Capital esperan una baja en la actividad (PBI) del 3,6% en el último cuarto del año, en comparación con similar período de 2022, finalizando 2023 con una caída de 3 puntos (hasta el 10 de diciembre).
“Así, exceptuando 2020, resultará el PBI per cápita más bajo desde 2009. De esta forma, el próximo gobierno deberá afrontar múltiples desafíos partiendo de una economía que no muestra crecimiento hace casi 15 años”, concluye el análisis del centro que fundó Martín Redrado.
De ahí que Fundación Capital concluye en un informe especial que “esto complicará aún más la salida con demandas de respuesta inmediatas, muy difíciles de cumplir, frente a ajustes de precios relativos y en materia fiscal que lucen inevitables y redundarán en una nueva caída de la actividad. En este sentido, surgen múltiples escenarios que dependerán de la pericia de las autoridades que resulten electas, la adecuada calibración del coctel en materia fiscal y cambiaria y el programa económico en el cual se enmarquen”.