Pobreza: cuánto debería crecer el PBI en una década para revertir el aumento de los últimos cinco años

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). La pobreza aumentó por encima del 40% de la población del país, antes del impacto de la devaluación del 14 de agosto en el ritmo de inflación y caída en los salarios reales, algo que se verá reflejado en el próximo informe del Indec, en marzo del año que viene.
En 10 años la economía debería crecer a ritmo de 4% anual acumulativo para poder desandar el camino de empeoramiento en los índices (Tornarolli)
Para ponerlo en otros números: desde ese momento hasta el último dato disponible la pobreza pasó de afectar a 11,3 millones de personas a 18,6 millones hasta el primer semestre de 2023: 7,3 millones más en cinco años y medio. Y además se duplicó la cantidad de indigentes: de 2,1 millones pasó a 4,3 millones de personas.
“Los pronósticos de relación entre PBI y pobreza son muy difíciles de establecer porque buena parte del problema no tiene que ver con el crecimiento o cómo se distribuye sino con la inflación. Con 6,3% de desempleo, estamos en una situación en la que se crea trabajo pero cada vez más en el sector informal, y el crecimiento del PBI es bajo. La relación entre salario y pobreza es un poco mejor fundada para saber qué cabría esperar en los próximos años”, aseguró Salvia a Infobae.
El Observatorio de la Deuda Social de la UCA hizó un estudio para medir cómo se comportó el nivel de pobreza en contraste con el aumento del gasto público para asistencia social. Y observó que avanzó con fuerza en los últimos años a pesar del crecimiento de las erogaciones del Estado en esa materia.

Un informe de hace algunas semanas de LCG había estimado que en el caso de que la canasta básica tenga una variación de precios 10 puntos porcentual por encima del ritmo de actualización de los ingresos unas 1,5 millones de personas más caen bajo el umbral de la pobreza, lo que implica un 5% adicional en la tasa de pobreza nacional, en base a datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec al cuarto trimestre de 2022.
Para lo que resta del año hay algunos elementos decisivos para observar. En general los análisis coinciden en que el impacto de la devaluación post PASO y los índices de inflación de agosto y septiembre, que en este último caso también podría ser de dos dígitos mensuales -y con un avance de la canasta básica incluso mayor- pondrán mayor presión sobre las condiciones sociales, a pesar de las medidas que lanzó el Gobierno para intentar mitigar ese efecto en los ingresos.
Por cada 10 puntos porcentuales de inflación en la canasta básica por sobre el aumento de los ingresos de la población dejan 1.500.000 nuevos pobres (LCG)
Para el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), “los datos disponibles anticipan niveles elevados de inflación (FMI, sequía, inercia, especulación, tensiones cambiarias, devaluación), y Canasta Básica Alimentaria y Canasta Básica Total moviéndose levemente por encima del primer semestre de 2023 (considerando julio y agosto de 2023)”.
“En relación con los ingresos, el salario mínimo, en el segundo semestre mostrará probablemente una sensible mejora como resultado del incremento anunciado el 27 de septiembre y por el bono pagadero en dos cuotas de $47.000 para trabajadores informales. El Ripte, que ha mostrado niveles similares a la evolución de la inflación, sólo se se encuentra disponible a julio, donde mostró niveles elevados”, consideraron.
“La jubilación mínima tendría un mejor desempeño al del primer semestre 2023 como resultado de los bonos otorgados (Anses + PAMI) y debería adicionarse la devolución de IVA. En términos de empleo, el trabajo registrado muestra, en todo 2023, un crecimiento sostenido que podría mantenerse en el segundo semestre. A todo esto, debería adicionarse las medidas anunciadas para trabajadores de Casas Particulares (bonos y devolución de IVA) y monotributistas (devolución de IVA)”, concluyó el economista.
Los planes sociales se mantendrían en niveles similares al primer semestre gracias a los bonos anunciados recientemente (Letcher)
En ese contexto, para LCG se espera con claridad una desmejora en los índices. “Los datos de pobreza e indigencia del primer semestre deberán tomarse como un piso para este año. Las condiciones empeoraron sensiblemente en la segunda mitad”, consideraron.
“La aceleración de la inflación, navegando en los dos dígitos porcentuales, erosiona el poder adquisitivo de los salarios y de los programas de ingresos del Gobierno (AUH, AUE, potenciar trabajo, PNC, etc). Las medidas de corte estrictamente electoral que está ofreciendo el Gobierno en la previa a las elecciones podrá moderar el impacto, pero ciertamente corre muy atrás de la dinámica de los precios, sobre todo lo de la canasta básica”, concluyeron los economistas de la consultora de marras.