Según un estudio, se registraron 265 muertes violentas en el 2024

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). Según el Observatorio de Violencias por Motivos de Género “Mercedes Pagnutti”, a lo largo y a lo ancho del país se registraron un total de 265 muertes violentas en el 2024. De ese número, 255 corresponden a femicidios, 7 a trans/travesticidios y 3 a lesbicidios. Además, 168 niños, niñas y adolescentes se quedaron sin madre.

En cuanto a la metodología o el arma empleada, el observatorio indicó que el 52,8% fueron asesinadas por el uso de algún tipo de arma (26,8% por armas blancas y 26% por armas de fuego). En tanto, el 13,2% de las víctimas murieron a causa de golpes y 6,4% fueron quemadas.
A mediados de noviembre, Argentina fue el único país de la ONU que votó en contra de una Resolución de la Asamblea General sobre la prevención y eliminación de todas las formas de violencia contra mujeres y niñas. El documento se debatió en plena Asamblea General y había sido aprobado por 170 países, 13 se abstuvieron, mientras que el Gobierno ordenó que la delegación argentina se oponga. Sin embargo, un mes después el país modificó su voto y apoyó la resolución.

Durante la reunión de la Tercera Comisión de la Asamblea General, el embajador argentino ante ONU, Francisco Tropepi, aclaró que en relación con la resolución para intensificar los esfuerzos para prevenir y eliminar todas las formas de violencia contra mujeres y niñas en el ámbito digital (res. A/C.3/79/L.17/Rev.1) “la República Argentina en su compromiso para velar por los derechos y la protección de todas las personas que habitan el suelo argentino, ha decidido acompañar el título de esta resolución”. Pero inmediatamente aclaró que el país quería “dejar constancia de su dis-asociación en todos sus párrafos”. Según el funcionario argentino, “se debe a la incorporación de agendas distintas de la mujer en dicha resolución”.
Por último, el observatorio recordó el femicidio de Sofía Delgado y expuso la situación en Santa Fe: “Los femicidios aumentan, la narcocriminalidad sigue operando, además con el agravante de las ya notorias consecuencias que significan el desmantelamiento del Ministerio de Género e Igualdad, el despido de trabajadoras y con ellas la implementación efectiva de medidas preventivas, de protección, y el colapso del acceso a la salud, sobre todo a la salud sexual y reproductiva”.