La cristinización de Alicia
Con la vía de la Corte Suprema de Justicia cerrada para imponer el proyecto re-reeleccionista -solo Raúl Zaffaroni sigue pregonando en el desierto las bondades de un sistema parlamentario, mientras que Lorenzetti y Argibay ya opinaron en contra de una reforma y del resto de los integrantes del tribunal no se espera que le habiliten a Cristina semejante proyecto- hay que pensar en el Congreso y en los comicios de 2013.
El año que viene el kirchnerismo tiene la oportunidad de conseguir los legisladores que le permitan alcanzar los dos tercios en ambas cámaras, algo que especialmente en Diputados requeriría hoy del apoyo de algún bloque opositor afín. Pero el Frente Amplio Progresista, que impulsa desde su plataforma electoral de 2011 una reforma a un régimen parlamentario, ya avisó que no habilitará ninguna reforma de la Carta Magna.
Para los comicios de 2013 el kirchnerismo, que en 9 años no ha producido ‘cuadros’ políticos, necesita un buen candidato que encabece la lista de postulantes a diputados nacionales, y que tenga buen ‘arrastre’.
Como en cada elección, la provincia de Buenos Aires es el escenario crucial por su gran electorado y su peso legislativo en cantidad de representantes. Pero son pocas las opciones que tiene el kirchnerismo para lograr el “efecto arrastre” necesario. Para eso pensó en primer lugar en el incombustible Daniel Scioli, que a pesar de las dificultades que atraviesa su administración y de la marca personal de Gabriel Mariotto, mantiene altos índices de imagen positiva. El problema es que Scioli tendría que encabezar la lista de candidatos a diputados nacionales actuando como “testimonial”, ya que le quedarían 2 años más como gobernador de la provincia.
Esa fue la condición que le habría impuesto Cristina al ex motonauta, cuando éste le pidió armar la lista de candidatos. Pero el mandatario no está dispuesto a poner el cuerpo en una aventura electoral que no sea la presidencial.