Se viene el aumento para los que tienen SUBE
El 25 de enero, el por entonces secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi aclaró lo que había anunciado Cristina Fernández días atrás, que se estaba implementando "un sistema (en alusión a la tarjeta SUBE) a través del cual se otorga el beneficio del subsidio", a los usuarios y no a las empresas. Lo que implicaba a ciertos usuarios y otros que pagarían más.
"En todo caso -agregó el funcionario nacional- habrá una pérdida de ese beneficio para quienes no quieran ser parte del sistema del SUBE", y al respecto remarcó que "quienes no quieran incluirse deberán pagar la tarifa plena", cuyos montos no especificó en ese momento. Era la primera etapa del aumento en el transporte en el marco de la quita de subsidios que inició el segundo mandato de Cristina a fin de recortar el gasto público.
Y agregó Schiavi que "hemos subsidiado el transporte público y lo vamos a seguir haciendo, pero en el tiempo vamos a cambiar la modalidad: en lugar de subsidiar empresas o compañías transportadoras queremos subsidiar personas, y esas personas tienen que ser parte del sistema SUBE".
Así lo explica más claramente La Cámpora, en su portal de la rama Diversia: “Esto resulta indispensable poder conformar un registro de toda la información del sistema de transporte y poder subsidiar al que lo necesita, logrando a su vez controlar a las empresas para que presten un mejor servicio y sin sobreprecios”.
Con el adelanto de Randazzo de este viernes (27/07) parece haberse solucionado uno de los problemas de la SUBE nunca confirmado ni rechazado oficialmente-, que era que si por irregularidades que presentaría la tecnología de la tarjeta no se podrían cruzar los datos de los usuarios con información de la ANSES y de la AFIP, lo que le permitía al Gobierno conocer la capacidad económica del titular de la SUBE y así disponer si le corresponde el subsidio
o el aumento.
Antes de la Tragedia de Once Cristina dijo que se tendría en cuenta para ese redireccionamiento de subsidios, la periodicidad con la que viaja cada usuario, otro dato que se desconocía si se podría obtener con la tecnología con la que fue hecha la SUBE.
“El Sube incluye una tarjeta magnética que permitirá conocer cómo se mueve cada usuario dentro de los recorridos del transporte y por lo tanto eso facilita que a cada uno se le pueda cobrar un precio diferenciado”, se anunció en febrero pasado, pero surgieron dudas especialmente por las irregularidades de la empresa controlante.
El accidente en Once hizo que el aumento con y sin SUBE se postergara. Recién el próximo 6 de agosto será el primer escalonamiento en el precio de los boletos en el transporte público del área metropolitana, cuando quienes no tengan la tarjeta comiencen a abonar un boleto más caro.
Pero Randazzo confirmó este viernes que a partir de los datos obtenidos de la tarjeta, el Gobierno aplicará la segmentación en los valores para los usuarios de la tarjeta magnética.
"Tenemos que universalizar el SUBE. Va a haber un escalonamiento a partir del lunes 6 de agosto, pero también vamos a ir con un sistema de segmentación en los precios del boleto en los próximos meses", confirmó el ministro en declaraciones a radio La Red.
Randazzo dijo que cerca del 90% de los usuarios ya cuentan con la tarjeta, y que eso le permitirá al Estado obtener los datos necesarios para aplicar el futuro escalonamiento de precios.
"Todo es para mejorar el trasnporte público que todos utilizamos", subrayó Randazzo, quien además defendió la publicación del monto de subsidios que cada empresa de transporte público recibe.
"Es una manera muy sencilla de informarse del aporte que hacen todos los argentinos al sistema de transporte público de pasajeros. Hace a la transparencia a la hora de gestionar, y permite que la gente sepa cuál es la cantidad de recursos que el estado nacional pone al servicio del sistema de transporte público que permite que cada pasajero pueda viajar pagando aproximadamente el 25% de lo que vale el boleto", sostuvo.
La semana pasada, el propio Randazzo había anunciado una suba en los boletos de trenes y colectivos del área metropolitana para quienes no tengan la tarjeta SUBE, así como también el congelamiento de los subsidios que el Estado nacional otorga a las empresas, y un cambio en los parámetros utilizados para el otorgamiento de dichos beneficios.
Esas modificaciones implicó que el boleto mínimo de trenes pasara de $0,70 a $1,50, mientras que el de colectivo subió de $1,10 a $2.