5 abril, 2025

A pesar de la crisis se incrementó el consumo

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El efecto paritarias llegó al consumo. En junio, las ventas de alimentos y bebidas pegaron un salto del 2,6% en volumen, en lo que representa la segunda suba más importante del año, empujada por los aumentos salariales acordados en los últimos meses. El dato confirma la recuperación de la demanda que había empezado a vislumbrarse en mayo, tras el abrupto freno registrado a partir de marzo.
Según datos de la consultora CCR, el segundo trimestre cerró con una marcada desaceleración -del orden de un punto- frente a los primeros tres meses del año, aunque en el período se puede hablar de dos momentos muy diferentes. En abril la demanda tocó su punto más bajo: de hecho, las ventas de los productos de la canasta básica habían cerrado con un crecimiento nulo frente al mismo mes de 2011. En el caso de las cadenas de supermercados, se había producido una caída interanual del 2,4 por ciento. Sin embargo, a partir de mayo se inició un proceso de recuperación que se acentuó en junio.
Para explicar este cambio en la tendencia de consumo, en CCR destacan el efecto positivo que tuvieron las negociaciones paritarias en gran parte de la demanda. "Entre mayo y junio se cerraron las paritarias en una docena de sindicatos importantes que venían con las negociaciones demoradas. Los aumentos de salarios que se alcanzaron se volcaron en forma casi automática al consumo", explicó José Ignacio Amodei, director de CCR.
Los especialistas además advierten que el cepo al dólar también puede haber jugado un papel dinamizador de la demanda al clausurar la alternativa de ahorro preferida de los pequeños ahorristas."En un contexto de alta inflación y sin alternativas como el dólar, la compra de cualquier tipo de producto se termina convirtiendo en una especie de valor refugio para muchos hogares", explicaron en CCR.
El tercer factor que impactó en la recuperación del consumo fue la política mucho más activa que exhibió la oferta en las últimas semanas como una manera de contrarrestar el freno en las ventas. A partir de mayo se nota una actividad promocional muy fuerte por parte de las cadenas de supermercados -que habían sido el canal más golpeado por el freno en las ventas-, a la que se sumaron algunas acciones puntuales por parte de las marcas y de las empresas proveedoras.
"En categorías como las de las gaseosas hubo un movimiento muy marcado de parte de las empresas para desarrollar los envases más grandes, lo que ayudó a disminuir la evolución del precio promedio. Cuando para el mercado la tasa de crecimiento de precios de venta al público fue del orden del 24 por ciento, para la categoría de gaseosas se ubicó sólo en el 15 por ciento", señaló Amodei.
Con el incremento de junio, el primer semestre del año cerró con una suba del 1,7% en volumen, tomando en cuenta todos los canales -supermercados, mayoristas, autoservicios y almacenes- y las canastas de alimentos, bebidas, artículos de limpieza y tocador.
Por rubros, la mayor suba en la primera mitad del año se registró en bebidas sin alcohol -que acumularon en el semestre un alza del 8,8 por ciento-, seguidos por alimentos congelados (2,5 por ciento) y lácteos (2,1 por ciento).
La contrapartida de estos buenos desempeños fueron las ventas de artículos de cosmética -que cerraron el semestre con una caída del 1,9 por ciento en volumen-, productos de limpieza (-1,1 por ciento) y bebidas con alcohol (-0,8 por ciento).

Buen mes para el supermercado

Durante la primera mitad del año, además se consolidó la tendencia del regreso de los consumidores a los negocios tradicionales, que en promedio cerraron el semestre con un incremento del 2,8 por ciento en sus ventas en unidades contra el 1,5 por ciento registrado por los súper e hipermercados.
Sin embargo, el dato más llamativo es que en junio los grandes motores de la recuperación de la demanda fueron las grandes cadenas, que tuvieron un mes excepcional, con un incremento del 3,7% en su volumen de negocios..

Los electrodomésticos
Con el dólar atrapado por el cepo y el sector inmobiliario completamente parado y con poca oferta de créditos hipotecarios, el consumo de bienes durables atrajo en los últimos meses los ahorros de los argentinos, que vieron cómo el Gobierno nacional restringió en el primer semestre del año el acceso a sus alternativas de resguardo tradicionales.
En un contexto económico de retracción, la venta de electrodomésticos evidenció entre enero y marzo un incremento del 23% respecto del mismo período de 2011, de acuerdo a los últimos datos disponibles del Indec. Si bien los resultados mensuales reflejan una leve desaceleración, los analistas lo explican como un reflejo de la incertidumbre que generaron las restricciones impuestas por el Gobierno.
Sin embargo, datos preliminares de las principales casas de retail evidencian un primer semestre de crecimiento, principalmente en las categorías relacionadas con la tecnología. En el terreno de las pantallas de TV, por ejemplo, tanto Frávega como Garbarino están registrando subas que van entre el 15% y el 25% en los primeros seis meses del año.
Los fabricantes también registran una mayor demanda. “En los últimos dos meses los pedidos por parte de las grandes cadenas subieron mucho y tuvimos que acelerar los procesos de logística”, dice un ejecutivo de una de las principales marcas de tecnología de origen asiático.
Por su parte, el directivo de otra firma líder dice que sus ventas están en la misma línea que en un año de Mundial de Fútbol. Las cadenas de ventas explican que es muy difícil comparar los dos períodos, porque durante esos eventos la suba se concentra en unos pocos meses del año. “En este caso el incremento se explica por la inclusión de nuevos sectores de la economía al consumo, las facilidades para acceder a créditos y las promociones bancarias, que permiten el recambio tecnológico en los hogares”, dice un responsable comercial de una de las firmas.
De acuerdo a Nelson Pérez Alonso, presidente de la consultora Claves Información Competitiva, el mercado de electrodomésticos mueve anualmente unos $ 24.000 millones y espera para este año un crecimiento en facturación de hasta un 28 por ciento. El analista explica que el principal motor de este crecimiento es la disponibilidad de crédito, especialmente a través de las tarjetas. “Del total de las compras, el 44% son financiadas con plásticos”, dice Pérez Alonso.
Los especialistas coinciden en que, para comprender el fenómeno del consumo a crédito, la variable principal es la inflación. “La gente prevé que la suba de precios va a continuar o incluso a empeorar, por lo que intenta maximizar su capacidad de crédito”, dice Jorge Colina, de Idesa.
Claro que comprar para no evidenciar la pérdida del valor de los billetes no se trata de un resguardo del capital o de un ahorro. Es por ello que el economista indica que a aquellas familias con capacidad, terminan volcándose al dólar, “sin importar el valor al que lo consiga”.
En el sentido opuesto, la industria automotriz, otra de las “estrellas del modelo”, registró un primer semestre complicado en el mercado interno, que se sumó a un contexto internacional complicado por la baja demanda en Brasil.
De acuerdo al último informe de Adefa, el despacho de vehículos 0 kilómetro a las concesionarias cayó entre enero y julio 2,8 por ciento. Y los usados, por su parte, sufrieron una baja en el primer semestre del 2,62%, según la Cámara de Comercio Automotor.
De todos modos, los especialistas esperan que el sector se recupere durante la segunda mitad del año. De acuerdo a datos de Consultora W, sin considerar la inflación, este año el sector crecerá a una tasa de entre el 2 y el 5 por ciento. Y además descuentan que el nivel de ventas estará cerca del récord histórico del año pasado y muchos se arriesgan a afirmar que podría incluso superarlo.
Las estrellas del modelo
El primer semestre del año registró una desaceleración importante en las tasas de crecimiento general del consumo en la Argentina, con bajas homogéneas en todos los sectores. Esta es una consecuencia de un conjunto de factores, entre los que se destaca el retraso en los acuerdos salariales en comparación con otros años. Pero una vez resuelto ese tema, se puede esperar un segundo semestre con una mejor performance.
El escenario, a su vez, presenta una paradoja, con una economía más fría pero con pocas opciones fáciles hacia donde canalizar el ahorro, factores que pueden confluir para incrementar determinados consumos. Ante esta complejización de las opciones de resguardo, los dos sectores que mejor están sorteando el enfriamiento económico son el automotor y el de electrodomésticos. Son bienes con los que la gente puede tangibilizar su dinero. Si bien no se trata linealmente de un ahorro, permite a los ahorristas tener claro dónde está su dinero, que en caso contrario estaría perdiendo valor frente a la inflación.
Son, a todas luces, las dos estrellas del consumo en la Argentina. A esos habría que sumarle en un segundo lugar el entretenimiento y el turismo, que ante las restricciones y la falta de crédito hipotecario, también potenciaron sus ventas. Sin embargo, autos y electrodomésticos muestran un crecimiento mantenido. Entre 2003 y 2011, los dos sectores registraron un alza superior al 700%, lo que refleja que los argentinos se volcaron por los bienes durables accesibles, como forma de proteger su dinero.

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