Al Gobierno sólo lo desvela poder superar el 40%
La incógnita en el Gobierno es si el Frente para la Victoria perforará en estas primarias el techo del 40 por ciento de los votos. Si lo logra, llegará con más tranquilidad a las generales del 23 de octubre.
Primero, porque en todas las encuestas, más allá del techo, Cristina Kirchner aventaja por entre 15 y 20 puntos a su seguidor, que es Duhalde o Alfonsín según la consultora que haya hecho el sondeo. Segundo, porque el techo del 40 es lo que le permitirá saber si evitará el ballottage. La ley electoral exige un piso de 40 puntos y una diferencia de diez sobre el principal oponente para retener la presidencia sin segunda vuelta. Es decir, en la Casa Rosada están más preocupados por superar la exigencia del 40 más que por la diferencia con el segundo que, dicen, la tienen garantizada.
Las oscilaciones en los sondeos, las dudas sobre la concurrencia y la conducta de los votantes ha mantenido en vilo a los operadores del oficialismo, quienes reconocen que no llegar al umbral deseado complicaría el camino a octubre.
Si el kirchnerismo supera el 40 y provoca una distancia sustancial con el principal oponente, es posible que tenga reelección asegurada sin ballottage. Si en cambio, saca el 38 o 39 por ciento estará en dificultades y podría encontrarse ante un escenario de segunda vuelta.
Sobre todo, porque la tendencia es que habrá polarización después de las primarias con aquel opositor que saque más votos porque no se sabe cómo pueden actuar los votantes ante una elección que en términos reales no define candidatos a presidente y que tiene un nivel de indecisos, que en algunos sondeos llegan casi a 20 por ciento, lo que puede inclinar el tablero para un lado o para el otro.
En parte, porque es la primera vez que se hacen internas abiertas y no se sabe cuánta gente concurrirá a las urnas. A menor porcentaje, es posible que se beneficie el Gobierno. Y en parte, porque no hay un análisis de cómo se dará en la práctica el cruce de votos.
El Gobierno perdió en centros urbanos clave, como Capital Federal, Santa Fe y Córdoba. Y pese a ello, asegura que capturará votos de la oposición. “Tengo una pregunta que nadie puede responder. ¿Cómo se va a dar en los hechos el voto cruzado? ¿Cómo va a hacer el votante de Macri para votar a Cristina? ¿O el que vota la lista de diputados nacionales de De la Sota para incorporar al sobre la boleta presidencial del Frente para la Victoria?”, ensayó ante PERFIL una fuente que recorre los pasillos de la Casa Rosada.
Picardías K. Hay quienes están convencidos de que el Gobierno, para lograr el 40 por ciento, recurrió a algunas “picardías”: La primera, confundir al votante de los centros urbanos en donde el kirchnerismo perdió. Por ejemplo, en la Capital Federal, a muchos ciudadanos les cambiaron el lugar de votación y muchos lo advirtieron recién esta semana porque tanto la página web de los padrones como el servicio de mensajes de texto estaban saturados.
Y también porque algunos, sin mucho compromiso cívico, ni siquiera se fijaron en el padrón entendiendo que irían a votar al mismo lugar. En la provincia de Buenos Aires, donde el kirchnerismo tiene su mejor performance, eso no ocurrió, no hubo cambios.
“¿Cuál era el principal motivo de queja estas dos semanas en las radios? Que no podían consultar los padrones porque las páginas no andaban”, sugirió, con tono de sospecha, un operador político cercano al Gobierno. Dejó traslucir, sin afirmarlo, que alguna mano provocó una falla para evitar que el ciudadano supiera a dónde ir a votar.
Otra estrategia que dicen que utilizó el Gobierno fue saturar con publicidad de la oposición todos los canales y radios en los últimos diez días. “Esperaron a la denuncia de De Narváez y metieron una avalancha de avisos. Con lo cual nadie puede abrir la boca para quejarse, porque el Gobierno cumplió. Pero analicen esto: ¿qué hace un ciudadano desinteresado de la política cuando ve por octava vez en menos de una hora una publicidad de Argumedo, Duhalde o Alfonsín: cambia de canal”, indicó la misma fuente.
Claro que, en esta lógica, correrían las generales de la ley para los spots del Gobierno, que son difundidos reiteradas veces.