Paulina Lebbos: Absolución de Soto y Kaleñuk profundiza la sombra de la impunidad en Tucumán
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político) – La justicia absolvió a César Soto y Sergio Kaleñuk, dejando el femicidio de Paulina Lebbos sin culpables tras dos décadas de encubrimiento.
Tras 18 años de marchas, juicios y una cadena de encubrimientos que llegó a las esferas más altas del poder político en Tucumán, el caso Paulina Lebbos ha sumado un nuevo y amargo capítulo. El tribunal penal de Tucumán dictó la absolución de César Soto, ex pareja de la víctima, y de Sergio Kaleñuk, hijo de un ex secretario del ex gobernador José Alperovich.
La resolución judicial se fundamentó en la falta de pruebas directas que vinculen a los acusados con el homicidio agravado de la estudiante de Comunicación Social, ocurrido en febrero de 2006. Para los jueces, la orfandad probatoria impidió sostener una condena, lo que técnicamente deja el crimen en una situación de impunidad total.
El grito de Alberto Lebbos: “Protegen a los asesinos”
La reacción de Alberto Lebbos, padre de Paulina y símbolo de la lucha contra la impunidad en Argentina, no se hizo esperar. Conmovido tras escuchar el fallo, Lebbos apuntó directamente contra el Ministerio Público Fiscal y la estructura política que, según su denuncia, sigue vigente en la provincia.
“Están protegiendo a los asesinos de Paulina”, sentenció Lebbos, quien además anticipó que solicitará el juicio político contra el Jefe de los Fiscales, Edmundo Jiménez. La crítica del padre de la víctima se centra en la falta de peritajes genéticos clave y en la omisión de citar a figuras políticas de peso, como el propio José Alperovich, en las instancias finales de la investigación.
Dos décadas de encubrimientos y juicios fallidos
El caso Lebbos no es solo un femicidio; es el mapa de la corrupción judicial en el norte argentino. Este fue el cuarto juicio relacionado con la causa. Cabe recordar que en procesos anteriores fueron condenados ex jefes policiales y ex funcionarios por encubrimiento, al confirmarse que se fraguaron actas y se alteró la escena donde fue hallado el cuerpo de la joven.
A pesar de las condenas previas por ocultar la verdad, el sistema judicial no ha logrado dar con el autor material o los autores intelectuales del asesinato. La absolución de Soto y Kaleñuk cierra una puerta que la familia Lebbos esperaba que fuera la definitiva para alcanzar la paz.
