4 junio, 2026

Golpe al narcotráfico: Desbaratan una banda con “cocina” propia en Puerto Madero y secuestran más de 70 kilos de cocaína

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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político) Un megaoperativo de la Policía Federal Argentina (PFA) desarticuló una compleja organización criminal que operaba en la Ciudad y el Conurbano bonaerense. El centro logístico y de producción de la sustancia de máxima pureza funcionaba oculto en el complejo habitacional Rodrigo Bueno. Hay siete detenidos tras 20 allanamientos simultáneos.

La fisonomía de Puerto Madero y sus alrededores volvió a quedar en el centro de las crónicas policiales. Una investigación iniciada en mayo de 2024 culminó este miércoles con un golpe letal a una estructura narco que combinaba el despliegue territorial en el conurbano con un centro de producción y fraccionamiento estratégico empotrado en el complejo Rodrigo Bueno. Tras 20 allanamientos ejecutados por la Superintendencia de Drogas Peligrosas de la PFA, bajo los lineamientos del Ministerio de Seguridad de la Nación, se incautaron 77 kilos de clorhidrato de cocaína de máxima pureza y cerca de 5 kilos de marihuana.

La causa, tramitada en el Juzgado Federal conducido por el doctor Julián Ercolini, destapó el funcionamiento de una red perfectamente jerarquizada. El corazón del engranaje, la “cocina” de la droga, estaba a cargo de una pareja radicada en el complejo Rodrigo Bueno. Allí, los sabuesos policiales sorprendieron a un sospechoso in fraganti mientras operaba una prensa para compactar los panes de estupefacientes. Desde este punto, lindante con los sectores de mayor poder adquisitivo de la Ciudad, se coordinaba la distribución a gran escala.

Del narcomenudeo en Palermo a las cuevas financieras de Nueva Pompeya

La versatilidad de la organización criminal le permitía cubrir todo el abanico del negocio ilegal. Para la venta al menudeo, la banda utilizaba como pantalla un local de comida peruana ubicado en el barrio de Palermo, además de mantener puestos fijos de comercialización en Flores y Floresta (algunos de ellos en las inmediaciones del Hospital Álvarez). Esta capilaridad se extendía hacia el sur y el oeste del Gran Buenos Aires, con terminales operativas en Avellaneda, Quilmes, Moreno y La Reja.

El circuito económico de la banda también estaba rigurosamente planificado. Para el lavado de activos y el blanqueo del dinero en efectivo proveniente del narcomenudeo cotidiano, los delincuentes controlaban una agencia financiera, una “cueva”, en la zona comercial de Nueva Pompeya, donde convertían los pesos en moneda extranjera para reinyectarlos en la cadena logística.

El origen de la investigación: Dos celulares que delataron la estructura

El desmantelamiento de esta organización criminal fue el resultado de un paciente trabajo que comenzó a tejerse hace cuatro meses. En mayo de 2024, un procedimiento de rutina de la Policía de la Ciudad en el barrio de Villa Crespo terminó con la detención de una mujer que transportaba dos kilos de cocaína ocultos en un bolso.

El secuestro de sus dos teléfonos celulares fue la llave maestra de la causa. El minucioso peritaje tecnológico encomendado por la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional Federal Nº 5, a cargo de Franco Picardi, permitió a los investigadores reconstruir el entramado telefónico, identificar a 16 sospechosos clave y rastrear los búnkeres de acopio de mercadería en Villa Crespo antes de dar el zarpazo final sobre el laboratorio de Puerto Madero.