Súper RIGI: Las claves del ambicioso plan del Gobierno para atraer inversiones de US$ 1.000 millones
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). El Poder Ejecutivo ha formalizado ante el Congreso de la Nación la presentación del proyecto de ley “Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias”, popularmente conocido como “Súper RIGI”. Esta nueva herramienta legislativa busca atraer capitales extranjeros y nacionales a sectores estratégicos que, hasta el momento, no tienen presencia operativa en la Argentina, estableciendo un marco de estabilidad jurídica y beneficios fiscales sin precedentes.
¿En qué consiste el Súper RIGI y quiénes pueden aplicar?
El núcleo de esta iniciativa apunta a proyectos de gran escala con un umbral mínimo de inversión de US$ 1.000 millones. A diferencia del RIGI vigente, esta nueva versión se enfoca exclusivamente en industrias de frontera o actividades que se consideran “nuevas” para la economía argentina, excluyendo de plano las ampliaciones o modernizaciones de instalaciones existentes.
Los sectores definidos como estratégicos incluyen:
- Inteligencia Artificial y semiconductores.
- Biotecnología avanzada e infraestructura digital.
- Energías renovables: Hidrógeno verde, baterías de litio y paneles solares.
- Industria aeroespacial y reactores nucleares (SMR).
Entre los sectores que mencionó el Gobierno como candidatos a ser parte del Súper RIGI están la cadena de valor del litio y la manufactura de baterías, proyectos de hidrógeno verde o de bajas emisiones, plantas de GNL onshore, reactores nucleares pequeños y medianos (SMR), producción de paneles solares y turbinas eólicas. También incluirá vehículos 100% eléctricos, nuevos desarrollos petroquímicos, productos para la industria aeroespacial, la cadena de valor del uranio, productos industriales derivados de la pesca y fertilizantes de potasio o fósforo.
Para acceder a estos beneficios, las empresas deberán constituir un “Vehículo de Proyecto Único” (VPU) y demostrar un compromiso de ejecución del 20% de la inversión total dentro de los primeros dos años desde su adhesión.
Beneficios fiscales y estabilidad jurídica para inversores
El Súper RIGI promete transformar el escenario de negocios en el país al ofrecer una estructura de incentivos altamente competitiva en comparación con el régimen anterior:
- Impuesto a las Ganancias: Se establece una alícuota reducida del 15%, significativamente más baja que el 25% del RIGI original. Además, se permite la amortización acelerada y la deducción de quebrantos sin límite temporal.
- Carga sobre dividendos: El impuesto sobre utilidades y dividendos bajará al 3,5% luego de cuatro años de permanencia en el régimen.
- Flexibilidad cambiaria: El esquema permite a los inversores la libre disponibilidad de divisas de manera progresiva: 20% al primer año, 40% al segundo y el 100% a partir del tercero.
- Estabilidad fiscal: Se garantiza un plazo de 30 años de estabilidad normativa en temas tributarios, aduaneros y de seguridad social, brindando el horizonte de previsibilidad que los grandes capitales internacionales exigen.
El rol de las provincias en el nuevo esquema
Un punto crucial del proyecto es la adhesión obligatoria de las jurisdicciones locales. Para que un proyecto sea viable en una provincia o municipio, estos deben adherir expresamente al régimen. El Gobierno ha blindado esta normativa estableciendo que cualquier intento de limitar o alterar estos incentivos a nivel local será considerado “nulo de nulidad absoluta e insanable”, buscando así evitar que la burocracia provincial neutralice la competitividad de las inversiones nacionales.
En materia de estabilidad jurídica, el proyecto garantiza un plazo de 30 años de estabilidad normativa en cuestiones tributarias, aduaneras, cambiarias y de seguridad social. También prevé que las controversias entre el Estado y los inversores puedan someterse a arbitraje internacional.
