Fue asesinada de un tiro en la cabeza, pero un juez dijo que murió por donar sus órganos
Un juez generó una gran polémica en Mendoza, luego de preparar un fallo en el que atribuyó el deceso de una joven a la intervención a la que fue sometida para donar sus órganos cuando ya tenía muerte cerebral, producto de un balazo que le dio su novio en la cabeza.
El magistrado Rafael Escot, cuya resolución se dará a conocer en los próximos días, aseguró que la muerte cerebral "no es la muerte definitiva de la persona", por lo que cambió la carátula del caso al pasarla de homicidio a accidente con una condena por lesiones gravísimas culposas.
El juez de la Quinta Cámara del Crimen duda que el novio de la víctima haya tenido intención de matarla y de esa manera el acusado Oscar Ahumada fue liberado tras cumplir dos años de prisión, publicó hoy diario Clarín.
El hecho, que se discute desde el pasado lunes en los tribunales mendocinos, ocurrió en 2008 cuando Ahumada (28 años) le disparó en la cabeza a Cintia Castillo (20), quien fue trasladada al hospital Central provincial. Una vez allí se le diagnosticó muerte cerebral.
El abogado defensor Daniel Romero coincidió con Escot y consideró su cliente manipuló el arma con negligencia, por lo que el tiro se escapó de manera accidental.
Por lo tanto, el juez decidió el cambio de carátula, basado en el beneficio de la duda, debido a que no pudo confirmar cuál fue el verdadero causal del deceso de la chica.