Todo lo que paso en la sesión sobre la creación de la comisión por las escuchas
Para los diputados porteños que responden a Mauricio Macri, la de ayer, fue una noche para el olvido. Perdieron nueve votaciones referidas a la creación de la Comisión Investigadora. Y para peor, la derrota no transcurrió rápido.
Entre discursos que no hacían otra cosa sino repetirse con los mismos argumentos, interrupciones sin sentido y llamados a cuarto intermedio, la sesión se transformó en una lenta agonía que se prolongó más de ocho horas.
Hay quienes dicen que el haber llegado al recinto sin un acuerdo, y con una postura inflexible para obtener siete lugares en la Comisión, fue un error estrátegico. Que en horas tempranas de la tarde, pudo haberse dado un consenso en seis y que sin embargo, se desaprovechó la oportunidad.
Fuentes de la Legislatura confiaron a LPO que el Jefe de bloque PRO Cristian Ritondo creyó contar con los votos de su amigo y ahora diputado cercano a De Narváez- Daniel Amoroso, y por ende con el de su compañera de bloque Unión Federal, Mónica Lubertino.
Desde esa hipótesis, el bloque oficialista intentó negociar con los dos legisladores radicales Claudio Presman y Raúl Campos, con el socialista Julián D´Angelo, sumar a Raúl Fernández (con su monobloque Encuentro Progresista) y hacer que Juan Pablo Arenaza (el legislador que responde a Patricia Bullrich) quebrara la postura de la Coalición Cívica y posibilitara un mayor número para el PRO en la Investigadora.
Pero nada de esto sucedía, y los ánimos se iban caldeando. En un momento de desborde, el titular de la fuerza oficialista llegó incluso a amenazar con desarmar la bancada en ocho bloques para tener más representatividad en la Comisión.
El Jefe de Gobierno se comunicaba vía messenger al celular del diputado Fernando De Andreis, que luego transmitía los mensajitos de texto que escribía Mauricio Macri a los legisladores Alvaro González y Helio Rebot. Así pasaban las horas y la posibilidad de lograr el número pretendido, se desvanecía.
Diputados opositores contaron a LPO que se sintieron presionados en las reuniones de presidentes de bloque que se convocaban, mientras en el recinto se escuchaban discursos con infinitos fundamentos jurídicos en los que ya nadie reparaba.
“La verdad es que no podían volver de esas reuniones con una postura cambiada cuando ya habían argumentado por una Comisión Investigadora con 5 lugares para el PRO. Después quién los iba a defender de la vista pública que podría juzgarlos por haberse vendido”, se cuestionaban anoche, desde sus bancas, un par de legisladores de la oposición.
Con el correr de las horas, hubo llamados de dirigentes distritales del radicalismo y del diputado Gil Lavedra. Hasta de la misma Elisa Carrió, que dejó la decisión de la Coalición Cívica en manos del jefe del bloque Fernando Sánchez: “vos decidí lo que creas conveniente, Dios te va a acompañar”, cuentan que le dijo.
La tensión y el cansancio se vieron reflejados también en las peleas que se dieron entre los diputados opositores.
Cuando Sergio Abrevaya (Coalición Cívica) denunció la integración en la Comisión de Seguimiento de AUSA, fue cruzado duramente por Diego Kravetz. “De qué te quejas, o por qué no explicás cómo negociaste la presidencia tercera”, le gritó en medio del recinto. El presidente del bloque Peronista había sido durante toda la jornada el principal interlocutor entre las fuerzas políticas.
La ex ibarrista Gabriela Alegre se quejó porque su compañera de bloque Encuentro por la Victoria, María José Lubertino, “no respetaba los acuerdos” y le había quitado todo el tiempo que le correspondía como oradora.
Para la furia de la ex titular del INADI, luego de acusarla, Alegre compartió una mirada cómplice con Tito Nenna y Juan Cabandié, los restantes miembros de su bloque.
El oficialista De Andreis le gritó “¿por qué no te callás, nena?” a la legisladora de la Coalición Cívica Rosario Sanchez Andía, que inmediatamente le respondió enardecida. Para calmar los ánimos, tuvo que interceder Fernando Sánchez, según La Política on line.
Pasada la medianoche, y después de incontables idas y vueltas -en un momento, y con el sólo fin de “ganar tiempo” hubo más de veinte legisladores macristas anotados como oradores para discutir un solo artículo- se votó la integración de la Comisión Investigadora, tal como quería todo el arco opositor.
Frente a un tablero que indicaba 36 votos a favor, los diputados del PRO debieron asimilar que habían perdido.