Más pruebas que vnculan a Ibarra con Ciro james
El primero en declarar fue Jorge Rapaport, actualmente asesor del diputado Aníbal Ibarra y quien fuera la persona que Ibarra mandó al Ministerio de Educación el 8 de octubre de 2009 a transmitir el mensaje de que Ciro James trabajaba allí.
“Lo que el testigo no supo contestar y quedó demostrado, es que resulta imposible que tanto Aníbal Ibarra como Rapaport conocieran que Ciro James trabajaba allí, salvo que conocieran a James desde antes, sobre todo teniendo en cuenta que sólo el juez Norberto Oyarbide conocía de la existencia del contrato de Ciro James en el Ministerio de Educación producto del allanamiento a la casa de James producido el 7 de octubre, el día anterior al que Rapaport transmitió la noticia en el Ministerio”, indicaron los diputados.
Y agregaron que “tampoco quedó claro por qué los diputados Ibarra y Epszteyn primero denunciaron que habían recibido un llamado anónimo idéntico al que recibió Burstein y después se desdijeron afirmando que dicho anónimo les dijo que era la Policía Metropolitana y no Palacios el que les tenía pinchado el teléfono. Todo ello fue una mentira más del ibarrismo dado que se encuentra comprobado que sus teléfonos nunca fueron pinchados”.
Para los legisladores macristas resulta “muy sospechosa” la actuación de los diputados Ibarra y Epzteyn en la causa de las escuchas, haciendo falsas denuncias, contando con información privilegiada de la existencia de Ciro James en el Ministerio de Educación y habiendo ocultado hasta que salió a la luz por las denuncias del PRO que le habían habilitado un locutorio en el Parque de la Ciudad donde existen antenas de la SIDE y también le habilitaron una empresa de seguridad privada que nunca declaró una sola actividad, habilitación que nunca se le debería haber otorgado a Ciro James por su condición de Policía Federal.
A su turno, el segundo testigo que declaró, Luis Genovesi, confirmó nuevas irregularidades detectadas en la concesión que el gobierno de Ibarra le otorgó a Ciro James para instalar un locutorio en el Parque en el año 2002.
Los legisladores consideraron que el contrato de concesión fue “trucho” porque el funcionario responsable para firmar esa habilitación- el administrador del Parque de la Ciudad- no lo hizo. “Esa autorización es tan trucha al punto que en el encabezado del contrato figura el nombre del administrador, y sin embargo esa persona (por Genovesi) reconoció en la reunión de hoy que su firma no está ahí. Esto es un documento fraguado, por lo menos en su contenido material”, expresaron.
“El locutorio era la coartada de Ciro James para poder ingresar equipos de comunicaciones al Parque, porque con la autorización para la concesión de un carro de pochoclos era difícil ingresar esos equipos”, ironizaron los diputados.