Mauricio Macri, con ganas de ser padre
En los primeros golpes, esos con que practica el swing para entrar en calor, a Mauricio Macri (51) se lo ve un tanto impreciso. En su defensa, el jefe de Gobierno porteño alega que es la “sonrisa cautivante” de su esposa la que no le permite concentrarse. A su lado, parada sobre el green del Club de Golf de Mar del Plata, Juliana Awada (36) le sonríe, al tiempo que da por tierra el mito de que Mauricio no es un buen jugador y confiesa que, desde hace un tiempo, se convirtió en su maestro. Así transcurre la mañana del domingo para el matrimonio Macri-Awada, la última de su estadía en Mar del Plata.
No tuvieron vacaciones. Apenas tres días de relax en Villa La Angostura, durante las fiestas del cierre de año. Nada más. Este fin de semana, Mauricio Macri almorzó con Mirtha Legrand, vio a Midachi en el Teatro Radio City, comió en Viento en Popa, visitó la fábrica de Materia Hermanos y la carpa de los pescadores, jugó al fútbol en el balneario 12 de Punta Mogotes (sólo unos minutos, ya que sufre una lesión en su rodilla derecha) y festejó el triunfo de Boca sobre River en el primer superclásico del año. Se alojó, siempre junto a su mujer, en la suite Honey Moon del Hotel Costa Galana. Y habló con ¡Hola!, por supuesto.
¿Cuándo cree que estará definida su candidatura, Mauricio?
En algunos meses más, no lo sé. Aún no es tiempo electoral y estamos muy ocupados con la gestión en la ciudad de Buenos Aires.
Sin embargo, Eduardo Duhalde le propuso sumarse al Peronismo Federal. ¿Qué piensa hacer al respecto?
En el Peronismo Federal hay mucha gente amiga que respeto. Pero con el PRO estamos construyendo nuestro propio espacio y eso es lo que me entusiasma hoy.
¿Quiere esperar a que el PRO se afiance como partido a nivel nacional o lo tienta el pedido de su gente para que se postule como presidente ahora?
En este momento tengo una enorme vocación para hacer una propuesta a nivel nacional. Quiero decirle a la gente que estoy en esto porque creo en ellos y porque considero que todos podemos llevar adelante nuestros sueños y ser más felices. Y que sepan que en Argentina se puede, que no estamos condenados a la violencia, a la agresión, a la confrontación, que se puede construir otra realidad.
Juliana, ¿te imaginás como primera dama?
No es algo que me desvele, ni siquiera lo estoy pensando. Yo voy a acompañar a Mauricio en lo que él decida. Por supuesto que, como ciudadana, me intereso por la política porque me importa lo que pasa en el país. Pero no opino sobre el trabajo de Mauricio.
¿Cómo es la convivencia después de dos meses de casados?
Macri: Mejor, imposible. Te diría que estoy más enamorado que el primer día. Cuanto más convivo, más valoro tener una mujer como ella a mi lado.
Juliana: Desde que empezamos a convivir, antes de casarnos, nunca tuvimos un problema. Nos llevamos bárbaro en el día a día porque Mauricio tiene muy buen humor, es cariñoso y sencillo. Sigo tan enamorada como cuando lo conocí.
Mauricio: Ella es la que siempre está de buen humor. Da envidia porque no hay nada que la enoje. Tiene un carácter maravilloso.
¿Cómo fueron las vacaciones en Villa La Angostura?
Juliana: Pasamos unos días increíbles. Yo aproveché para sacar fotos, es mi gran pasión. Hace mucho que lo hago como hobby. Me gusta retratar a mi hija, a mis amigos y paisajes de todo tipo.
Mauricio: Fueron nuestras únicas vacaciones. El Sur me hace mucho bien, me da paz. Villa La Angostura tiene otro ritmo, otro silencio y un paisaje muy cautivante. El tiempo parece que se detiene cuando estás ahí.
Un descanso necesario, considerando el año desafiante que tiene por delante, Mauricio.
Sí. Todo el tiempo estoy cargando las pilas y buscando sentirme bien conmigo mismo, porque si yo quiero ayudar a que la gente sea más feliz, primero tengo que ser feliz yo. Por eso estoy muy preocupado por mantener el equilibrio. Hay mucha agresión dando vueltas y yo no vine a hacerme famoso ni a volverme rico. Entré en política para hacer un aporte.
¿Les gustaría agrandar la familia?
Juliana: Por supuesto. Tengo muchas ganas de volver a ser madre.
Mauricio: Yo me muero de ganas, pero por ahora no se dio. Ya Dios decidirá cuándo.