La CGT acusa al Gobierno de no protegerlo ante el avance de la Justicia
El hermetismo cedió ayer en la CGT, luego de la reunión que germinó la olla de presión contra el juez federal Norberto Oyarbide para liberar al dirigente sindical Gerónimo “Momo” Venegas. La central obrera no sólo se adjudicó el mérito de haber forzado la excarcelación del líder de los peones rurales y estibadores. Durante esas cuatro horas de tensión, los jefes gremiales concluyeron en que hay sectores de la Justicia que quieren recortarles el poder y que el Gobierno no hace nada para evitarlo.
Esa fue la novedad de la reunión: hubo quejas duras contra el Gobierno porque consideran que, como aliados, merecerían mayor protección.
“Si no salíamos nosotros y sacábamos ese comunicado, al Momo no lo liberaban”, evaluó en diálogo con PERFIL uno de los dirigentes que se encerró con el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, el viernes en la sede del gremio de Peones de Taxis. Y fue más allá: “Una de las deudas que le reclamamos al Gobierno es que no ha sabido hacer buenas migas con la Justicia, no la puede manejar”, dijo.
El Gobierno puede influir en el Consejo de la Magistratura y hasta se habla de jueces K…
No es tan así. Oyarbide no tiene patrón. Hay un ataque a la estructura sindical.
“Salimos a bancarlo porque el juez se fue al carajo y porque lo conocemos al Momo”, explicó a PERFIL otro gremialistas. Venegas es un ferviente duhaldista pero es amigo de Moyano desde hace más de veinte años. El camionero incluso pudo advertirle en la cancha de Independiente el domingo pasado que iban a detenerlo, como relató ayer este diario. “Es mentira que Hugo se vio obligado por nosotros a sacar un documento. El jueves, desde Salta, él llamó a (Omar) Viviani líder de los taxistas y le pidió que congregara a todos”.
La reunión duró más de cuatro horas. Eso suele pasar cuando no hay consenso.
Nadie se opuso a apoyar al Momo. Analizamos el tema judicial y discutimos estar en sesión permanente, lo que implica que nos vamos a convocar las veces que se necesario sin previo aviso.
¿Qué analizaron respecto del tema judicial?
Que nosotros compramos medicamentos a droguerías que están habilitadas por el Ministerio de Salud y después nos allanan. Acá hay guita de las prepagas y los laboratorios que se quieren quedar con el sistema (de salud). Nuestras obras sociales están manejando hasta 200 millones de pesos por año.
“Lo de Venegas es injusto. Le dieron la guita en referencia a los subsidios que recibió su obra social de la Administración de Programas Especiales (APE) y el la usó para comprar ambulancias que se puedan meter en el medio del campo a buscar a sus afiliados. A varios de nosotros también nos dieron parte de esos subsidios para medicamentos y los utilizamos para lo que necesitaban nuestras obras sociales”, admitió un moyanista.
Ayer, los dirigentes consultados no descartaron que Moyano se haya comunicado con el juez Oyarbide para pedirle que apruebe el dictamen del fiscal federal Luis Comparatore para excarcelar a Venegas luego de indagarlo por tres hechos: supuestas malversación de caudales públicos, comercialización de medicamentos presuntamente adulterados y asociación ilícita. Ayer, la ex ministra de Salud Graciela Ocaña, aseguró a PERFIL: “Mas allá del accionar de los hombres y mujeres que trabajan en los tribunales, los dirigentes deberían respetar a la Justicia. Con la intervención del poder político para que se adelante la indagatoria de Venegas y el juez no pueda analizar las pruebas, se instaló una idea peligrosa. Se parece más a un pacto de silencio vinculado a sociedades mafiosas”.
A pesar de la excelente relación del líder camionero con el juez Oyarbide, algunos de sus aliados salieron ayer a repeler su accionar con dureza: “Este tipo te allana para pedirte un papel y te manda la televisión atrás. Que se deje de hinchar las pelotas”, contaron ayer a este diario. “Nos tiene podridos a todos. Nosotros no nos vamos a escapar si nos llama a declarar. ¿Cuándo nos escapamos los dirigentes sindicales?”, criticó el gremialista la decisión del magistrado de detener a Venegas antes de procesarlo. “Estamos convencidos de que el Gobierno no fogoneó la detención de Venegas porque esto a (Eduardo) Duhalde le vino bárbaro.”