Por desconfianza, CFK le implantó una rival K a Alperovich
Fiel a la máxima política de “divide y reinarás”, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner juega para los comicios gubernamentales que se realizarán este domingo en Tucumán con dos candidatos de su propio riñón: José Alperovich, que va por el Frente para la Victoria y aspira a seguir gobernado Tucumán por cuatro años más, y Stella Maris Córdoba, una diputada ultra K que se postular por el partido Proyecto Popular, que pretende disputarle el territorio.
La doble apuesta apunta a mantener controlado al caudillo tucumano, que no descarta en un futuro convertirse en un postulante presidencial de cara a 2015. En la Casa Rosada no desmienten el dato de que Cristina no confía profundamente en la lealtad del gobernador tucumano.
Alperovich encontró en Córdoba a su más férrea opositora, ya que sin pelos en la lengua atacó la parte más sensible de la gestión del mandatario tucumano al poner especial enfásis en el pacto que realizó el mandatario con algunos ex bussistas que lo acompañan camino a la reelección desde la función pública y la Legislatura provincial: “Eso atenta contra la política de derechos humanos que ha llevado adelante el Gobierno nacional”, se queja la diputada.
Las críticas de Córdoba no tardaron en encontrar eco en otros referentes kirchneristas, como la polémica presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, quien durante una visita que realizó a Tucumán no dudó en calificar a Alperovich como un mandatario “acomodaticio”, por el pacto que tiene con los bussistas. E incluso fue por más al exhortar a los tucumanos a que no lo votaran en estos comicios.
Durante las últimas horas, Córdoba redobló las críticas y sus operadores políticos hicieron circular sobre el cierre de campaña una foto del ministro de Salud de la Nación y también compañero de fórmula de Alperovich, Juan Manzur, abrazado con Ricardo Bussi.
La imagen aparece publicada en el Facebook de la diputada con un comentario lapidario: “Críticas en público, abrazos en privado”. PERFIL intentó en reiteradas oportunidades hablar con Córdoba, pero ella nunca contestó los llamados.
En el alperovichismo, por su parte, minimizan las críticas y aseguran que si Córdoba fuera realmente la candidata de la presidenta Cristina Kirchner ya habría mandado alguna señal más concreta y hasta ahora el único referente nacional que bajó para apoyarla fue el diputado nacional Martín Sabbatella.
“Stella Maris es una desagradecida, se colgó del saco de Alperovich para llegar a ser diputada naional y ahora nos critica. En estos comicios la vamos a desenmascarar, dejando a las claras su exiguo caudal electoral”, afirman desde el palacio gubernamental.
La Cámpora. Otro síntoma de que Cristina no quiere dejar todo atado al alperovichismo, fue la imposición de agregar a la lista oficial de legisladores provinciales al dirigente de La Cámpora Juan Salim. La decisión cayó como un baldazo de agua fría entre las filas del mandatario provincial, que tragaron a disgusto el sapo, porque según confiaron a PERFIL, Salim había sido uno de los que se atrevieron a competir contra Beatriz Rojkés de Alperovich, la esposa del gobernador, cuando ella se presentó como candidata a presidenta del Partido Justicialista local.
El tapado. El intendete de San Miguel de Tucumán, Domingo Amaya,que hasta ahora evitó todo tipo de confrontación con el alperovichismo, sería la espada de Damocles que se reserva el kirchnerismo si el gobernador decide saltar la cerca. Su imagen crece considerablemente y en las elecciones de mañana está dispuesto a demostrar con votos su verdadero liderazgo político. Incluso los mismos opositores reconocen que es el único que está en condiciones de dar pelea para evitar que Alperovich se perpetúe en el poder.