6 abril, 2025

Murió Monseñor Laguna

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Justo Oscar Laguna, Monseñor del obispado de Morón, falleció esta madrugada a los 82 años después de someterse a una intervención quirúrgica.
El religioso estaba retirado desde hace 7 años pero confesaba una vez por semana en la Iglesia del Salvador, sobre las calles Callao y Tucumán, en la ciudad de Buenos Aires.
Laguna vivía en el barrio porteño de Once y presentaba problemas cardíacos desde hace un tiempo.
Mario Rojzman, rabino y amigo personal de Laguna, recuerda sus viajes por el exterior. | Fuente:Hola, Chiche – Radio Mitre AM 790 El rabino Mario Rojzman, coautor junto a Monseñor Justo Oscar Laguna de Católicos y judíos: ¡ahora nos entendemos!, lo definió esta mañana como "el obispo del siglo". Desde Miami, emocionado por la noticia de su muerte, dijo que “se fue un pedazo de mi corazón”.
En diálogo con Hola, Chiche, por radio Mitre, Rojzman aseguró que “lo más grande que me dio fue su amistad” forjada hace muchos años cuando juntos peregrinaron por Roma e Israel: “Era alguien importante en la vida de mi familia, en la de mis hijos. Yo tengo una madre y una hija viviendo en Buenos Aires y eso hace que viaje seguido y siempre, incondicionalmente, era un almuerzo en el Hotel Savoy”, recordó.
Entre las anécdotas, relató cuando Laguna en plena misa dijo ante los presentes que “si los cristianos hubiéamos sidos más sensibles, el Holocausto no hubiese ocurrido’. Hay que tener muchas pelotas para estar en una Iglesia y decírselo a los católicos que están ahí sentados”, aseguró.
Sobre su posición por el uso del profiláctico, al que la Iglesia cuestiona, el rabino contó algo que Laguna lanzó a los más jóvenes: "’Si ya pecan, que pequen racionalmente’. Les está diciendo a los jóvenes ‘no sean idiotas’. Sin dudas estamos hablando de alguien que estaba adelantado a su tiempo”.
Rojzman sostuvo, además, que Laguna “tenía una personalidad, que si no le entrabas enseguida, parecía antipático” y recordó una anécdota de su viaje por Jerusalem: “V iene Elisabetta Piqué (corresponsal del diario La Nación en Italia) que tenía que hacernos una nota y llegó tres minutos tarde (¡tres minutos!). El le dio una lección de ‘cómo llegás tarde para el rabino’, yo me sentía mal. A los quince minutos, entra a un local de souviers cristianos, le compra un rosario, se lo entrega y le dice: ‘Te quiero pedir perdón por cómo te traté’.

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