5 abril, 2025

Presionan a Moyano para reducir el enfrentamiento

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Presionado tanto por sus aliados, como desde los sectores que no comulgan con su liderazgo, Hugo Moyano convocará en los próximos días a un encuentro con la cúpula de la CGT. Un numeroso y variado grupo de dirigentes le manifestarán al líder sindical su preocupación para definir cómo reencauzar la relación con la Casa Rosada. Le sugerirán, también, no ir tan al choque a la hora de plantear los reclamos y disminuir el grado de confrontación.
Todo el arco gremial coincidió en las exigencias que planteó Moyano hace nueve días, ante una multitud, en el estadio de Huracán. Bajo el mismo techo quedaron los más cercanos al camionero y los íconos de la disidencia moyanista. Sin embargo, el estilo confrontativo al que apeló el jefe cegetista hizo estallar un volcán de críticas que avivó la disputa interna de la central obrera.
El enfrentamiento retórico entre Moyano y el Gobierno no tiene visos de aflojar, a pesar de los últimos intentos de acercamiento por parte de gremialistas, funcionarios y empresarios. "El diálogo no está roto, está suspendido por ella" , dijo el líder camionero, en alusión a la presidenta Cristina Kirchner.
Temen en el sindicalismo que el aislamiento oficial que se impuso a Moyano afecte a toda la CGT. Por eso surgió tan fuerte e insistente el pedido para que se llame a una reunión con la cúpula sindical.
Del encuentro, que sería antes de fin de año, participaría únicamente la "mesa chica", según confiaron fuentes gremiales a LA NACION. Es decir, estarían Moyano con sus hombres de confianza más el sector "independiente", integrado por Gerardo Martínez (Uocra), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias) y Andrés Rodríguez (UPCN). Estos tres dirigentes, además, harían de nexo con el bastión de "los Gordos" (representantes de los grandes gremios) y con el metalúrgico Antonio Caló, cultor del perfil bajo desde que su nombre tomó fuerza como uno de los posibles sucesores del camionero en 2012.
"Sus opiniones, en un acto de esas características [por el de Huracán], pueden reflejar la opinión sectorial de la CGT en cosas que no se han debatido", cuestionó Martínez. El líder de los obreros de la construcción fue el primero en solicitarle a Moyano un debate interno con los popes sindicales. A su pedido, le siguieron dirigentes de otros sectores, inclusive de los moyanistas.
El docente Horacio Ghillini fue el anfitrión de un encuentro entre dirigentes moyanistas y el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), José Ignacio de Mendiguren. Tras la charla, difundieron un documento de respaldo a la política económica del Gobierno. El otro gesto pacificador fue moldear una suerte de diálogo social con vistas a las paritarias de 2012. También intentaron descomprimir la tensión Facundo Moyano, Omar Plaini y Juan Carlos Schmid. Ninguno de los tres tuvo éxito en sus gestiones y ahora esperan un gesto de acercamiento desde el Gobierno. Aunque breve y abstracto, ayer ya hubo una señal: el ministro del Interior, Florencio Randazzo, sostuvo que la CGT "sigue siendo un aliado estratégico".
En el corazón del moyanismo, sin embargo, esperan una muestra de aproximación más contundente. Se esperanzan con una pronta reunión entre Moyano y la Presidenta, cara a cara, y con el compromiso oficial para darles viabilidad a algunos de los reclamos sindicales.
Falta de diálogo
La falta de comunicación con el Gobierno inquieta a la CGT. Lo manifestó Moyano, y también lo reconoció el taxista Omar Viviani, que alguna vez fue el puente alternativo para establecer un diálogo.
"El diálogo no pasa por su mejor momento. Esperemos que haya un llamado a debatir", presionó el judicial Julio Piumato. Otro hombre de confianza del camionero confió en una reunión íntima de su gremio que la relación "estaba toda rota". Para que un moyanista califique de esta manera la situación quiere decir que ni siquiera la mediación del ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, podría reencauzar el vínculo. De Vido es el funcionario que mejor trato mantiene con los gremios, además de ser el que más espacio político y beneficios les ha otorgado.
El distanciamiento de Moyano con el Gobierno volvió a poner en el tapete la sucesión en la CGT. Oscar Lescano, de "los Gordos", exigió "otra cabeza" en la conducción, pero, a partir de junio, cuando se termine el mandato vigente y no de inmediato, como había insinuado con anterioridad. Los "independientes" comparten esta idea, aunque barruntan que Moyano es el referente ideal para batallar en un escenario de ajuste y bolsillos flacos. Falta saber qué hará el camionero..

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