Las 10 preguntas que quedan acerca de la salud de Cristina
Si la comunicación acerca del estado de salud de la Presidente Cristina Fernández hubiese estado en manos de los médicos que la operaron -como suele en en la mayoría de los casos cuando se firman y difunden partes médicos de personalidades reconocidas- hoy probablemente todo estaría más claro. Pero no. Y no es casual. ¿Qué esconde el Gobierno acerca de la salud de la Presidente?
Por un lado, los médicos hubiesen sido mucho más cautelosos que lo que fue el vocero Alfredo Scoccimarro, quien informó el 27 de diciembre que se le detectó a la Presidente Cristina Fernández "la existencia de un carcinoma papilar”, es de decir de un cáncer en la tiroides de la jefa de Estado.
El estudio realizado por un instituto en Vicente López en el que se basó aquel comunicado, es mucho más cauteloso y habla de la existencia de un tumor "compatible con el carcinoma papilar". Ese estudio indicaba, con claridad, que ese resultado era preliminar y debía ser confirmado o no en la biopsia posterior a la cirugía.
Es decir que el comunicado de la Presidencia -redactado por Luis Buonomo y Marcelo Ballestero o por Scoccimarro, quién sabe- no contempló ningún tipo de dudas aún sabiendo sus médicos que había un 2% de posibilidades de que se tratara de “un falso positivo”, un tumor benigno.
Así, el Gobierno salió a hablar rápidamente de un cáncer, lo que no sólo disparó todo tipo de especulaciones como si fue un descuido de sus médicos o si hubo manipulación de la información para aumentar la popularidad de la Presidenta. Hoy, tras el comunicado difundido por el hospital Austral con firma del Dr. Pedro Saco -como deberían haber sido todos los partes médicos- los interrogantes son otros.
Entonces, la Presidente ¿tiene o no cáncer? Más allá que el comunicado del hospital Austral apuntó a demostrar que el hospital procedió correctamente intentando no quedar tan mal parado en el asunto, la cuestión de fondo es si la Presidente está sana, porque el parte no lo menciona. No hay fotografía de la mandataria tras el alta. Sólo un publicación en Facebook sobre su estado de salud.
"A una semana de la intervención quirúrgica, en franca recuperación", escribió la jefa del Estado en su perfil de la red social.
Ya la semana pasada había recurrido a Twitter para agradecer a Dios y "al pueblo argentino" por las bendiciones y las muestras de afecto.
Hoy por hoy, las internas médicas y los errores o certezas médicas son anecdóticas. Sólo le importan a la comunidad científica. Hoy, lo que le interesa a los argentinos es si la Presidente se encuentra sana para ejercer el poder y finalizar su mandato, o no. Y acerca de eso no hay demasiada información. ¿Respondió satisfactoriamente la mandataria al tratamiento de levotiroxina? Hasta dar con la dosis exacta que necesita su organismo se necesitan varios meses y estudios, y ver cómo reacciona su cuerpo. ¿Cómo será en el futuro la salud de la mandataria? ¿Los episodios de desmayos que tenía estaban vinculados a una enfermedad que luego se desmintió?
¿Son idóneos para permanecer en el cargo los funcionarios que la rodean, como Buonomo, Ballesteros y Scocimarro?
Hoy, las dudas quedan flotando. ¿Hubo errores en la comunicación, el proceder de los médicos, o se está ocultando la verdad?