El Gobierno, sorprendido por la medida judicial
Hasta horas antes seguía repitiendo a sus conocidos de la política su mediática defensa: "Yo no lo conozco. Me están tirando cañonazos", repetía el vicepresidente Amado Boudou sobre el empresario Alejandro Vandenbroele. Este miércoles, apenas volvió al atardecer desde Bariloche, donde compartió un acto con Cristina Kirchner, se encerró con su equipo en su despacho del Banco Nación y cerró todo contacto.
En el Gobierno pasaron de una primera reacción en contra del juez federal Daniel Rafecas, al mando de la causa en la que se investiga la vinculación de Boudou con los nuevos dueños de la ex Ciccone, a guardar silencio absoluto.
Con las primeras informaciones, los pocos funcionarios que resistían en Balcarce 50 el éxodo por el feriado de Semana Santa apelaban a dudar del juez. Algunos argumentaban un "apresuramiento" del magistrado e incluso le endilgaban una "jugada política arriesgada".
El fin de semana el equipo de Amado Boudou había tomado con alivio y bastante euforia las declaraciones de Rafecas, que había sostenido que no contaba aún con pruebas que vincularan al vicepresidente con el empresario Vandenbroele.
Esa tranquilidad se disipó ayer, cuando una vez terminado el allanamiento en el departamento del que Boudou es dueño se conoció que el empresario que figura como directivo de Ciccone había pagado las expensas.
Sin reacción, la Casa Rosada guardó silencio y evitó sentar posición respecto de la novedad.
EN BUSCA DE DATOS
Mientras tanto, el vice siguió desde su despacho del Banco Nación, más reservado que el del Senado para el acceso a los medios de comunicación, las informaciones que le acercaba su equipo de colaboradores.
Algunas fuentes oficiales confiaron a LA NACION que Boudou había hablado por teléfono con la Presidenta, incluso como parte de la rutina habitual. Pero con Cristina en El Calafate hasta el lunes próximo, la mayoría de los funcionarios estaba ayer a la espera de alguna directiva respecto del caso. Por el momento, nadie hablará.
Quienes tienen llegada a la jefa del Estado sostienen que Boudou tiene apoyo de Cristina, aunque son contados los funcionarios más proclives a respaldarlo. Uno de ellos es el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina.
En medio de la incertidumbre por los pasos que tomarán tanto Boudou como la propia Cristina con el devenir de la investigación, algunos funcionarios ya vaticinaban un futuro de poco brillo para el vicepresidente. "Está claro que quedará relegado en el Senado", describió una fuente.
El había vuelto de a poco a recuperarse en los últimos días de los primeros cimbronazos de la causa y había recobrado su rol de vocero político que le había encomendado la Presidenta. Hoy su destino es incierto.
Anoche, en su despacho, Boudou, junto a sus secretarios y colaboradores, siguió cada detalle de lo que se publicaba en los medios. Hoy podría salir a defenderse..