6 abril, 2025

Más allá de la CGT, Moyano piensa en el PJ

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N. de la R.: Es evidente que los tiempos judiciales vienen cambiando para Hugo Moyano. Es un dato de la realidad que deberían incorporar todos los análisis políticos. Por ejemplo, Guillermo Noailles, fiscal nacional de Investigaciones Administrativas (FIA) desde marzo de 2009, denunció a Hugo Moyano porque éste habría obtenido del Gobierno, sin licitación y mediante una empresa afín (Ivetra), la facultad de cobrar un peaje de US$ 14 + IVA por cada contenedor ingresado en camión a las terminales portuarias, negocio de US$ 7 millones al año. La denuncia la hizo el ex diario Crítica de la Argentina en abril de 2009. Ahora Noailles -conocido porque en diciembre de 2009 no apeló el sobreseimiento que le había dictado el juez Norberto Oyarbide al matrimonio Kirchner por enriquecimiento ilícito. Los contadores de la FIA hallaron inconsistencias en las declaraciones de bienes de la Presidente y su esposo- recuperó la memoria. Además, el 19/03/2012, él denunció a Moyano y otras 2 personas por defraudación contra la administración pública. Más allá de esto, es interesante el siguiente texto:

por DANIEL BILOTTA

LOMAS DE ZAMORA (Especial para Urgente24). El intento del vicepresidente Amado Boudou por desvincularse del caso de la ex Ciccone Calcográfíca pone casi en ridículo el anuncio de una caída en desgracia del camionero en la que difícilmente crea su promotor, el lucifuercista Oscar Lescano, que cerca del camionero interpretan como un intento del gobierno nacional por “bajarle el precio a una discusión” de la que, como en el caso de Boudou, difícilmente pueda desembarazarse.
Por eso leen como un mensaje encriptado las amenazas de ruptura de ‘los Gordos’, donde milita Lescano, para conformar una central obrera disidente con la que debería convivir la que conduciría Moyano de ser reelecto el próximo 12/07. Esas palabras desnudarían la jugada de máxima con la que coquetean no solo por la falta de número suficiente entre los congresales para quedarse con la secretaría general.
También por la falta de un candidato potable bajo las actuales circunstancias: la aplicación fáctica de un techo a la discusión salarial en un panorama económico recesivo que haría inclinar al oficialismo por desprenderse de las alianzas que el modelo ya no puede sostener desde las bondades de sus arcas. Se trata, según especulan desde la central obrera, de vaciarle de legitimidad el triunfo que dan por seguro provocando la ausencia de los congresales de los gremios que le responden.
Ese fue el eje para convocar a Luis Barrionuevo a la reunión en el sindicato de la Sanidad de la que participó Carlos West Ocampo como anfitrión pero que tuvo entre otras presencias destacadas a la de Andrés Rodríguez, de Upcn, y a Luis Barrionuevo.
Para operadores de Moyano el titular de la CGT Azul y Blanca, es un caso paradigmático. ”Jamás se atrasan con la cuota sindical”, subrayó uno de ellos en alusión al pago que exige en forma mensual la central obrera a sus afiliados y que pagarían religiosamente el gremio de gastronómicos y las organizaciones más pequeñas que animan esa entidad.
Distanciado en lo formal de ‘los Gordos’, Barrionuevo se arrimaría a ellos hermanado por la misma disyuntiva: cómo forzar una negociación con el camionero que lo obligue a contemplar sus exigencias. Que no pasan por un perfil más combativo con el gobierno, que en los hechos no mantuvo ninguno de ellos, sino por la pérdida de gravitación con el paso del tiempo que falta hasta la realización del Congreso Confederal en Mar del Plata donde, en los cálculos de la conducción cegetista, se enfrentarían sin remedio a la opción de que Moyano se imponga sin sus votos.
Se trata de una alternativa que no está descartada por ninguno de los actores en juego pero que acarrearía un costo significativo a ‘los Gordos’, según los seguidores del camionero que, contra el corte de los sondeos que suele medir la imagen de dirigentes en la sociedad, es sin embargo “muy popular” entre los afiliados a otros gremios que desearían contar con los beneficios que logró para el propio.
La popularidad de la que goza en ese universo es inversamente proporcional a la de ‘los Gordos’ que el pasado 27 de marzo fueron notificados que la elección de autoridades de la CGT será como lo indica su estatuto; por voto secreto de cada afiliado en las urnas que se habilitarán durante el Confederal.
Tanto un tributo como una advertencia a Saúl Ubaldini, sorprendido hace más de 20 años por una moción de orden de Rodríguez, quien planteó el voto a mano alzada y con eso lo obligó después a protagonizar una fractura que le valió el paulatino eclipsamiento de su estrella sindical. La preocupación de Moyano y compañía es que sus oponentes apelen al trámite de no validar las credenciales que habiliten como tales a los congresales de esos gremios.
Que el propio Lescano se rectifique para explicar que “no pretende echar a Moyano como a un perro” sintetiza la sensibilidad con que viene tratándose un asunto que, si termina como aguarda, insuflaría nuevos bríos al líder de la actual CGT que lo animarían a tentar suerte, otra vez, con la conducción del PJ bonaerense para aplicar lo que sus operadores definen como “las políticas de estado que desde siempre tiene la CGT” y de las que carecerían “los gobernantes” que solo tienen “planes de corto plazo.”
La alusión no es ambigua: luego de superar varias demoras y materializar ante Daniel Scioli la renuncia a los cargos de la gestión partidaria que encabezó, uno de sus más estrechos colaboradores dijo del gobernador bonaerense: “Creo que hubiésemos obtenido más definiciones de un maniquí.”

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