6 abril, 2025

Alejandro Fantino condujo “6,7,8”

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Radio Mitre seguía, como casi siempre en su dilatada historia, la campaña de Boca Juniors. Héctor Caldiero, luego del colombiano Pache Andrade, quien había reemplazado a Víctor Hugo Morales, estaba a cargo de las transmisiones y Roberto Leto en los comentarios.
Por esos tiempos, yo era el responsable máximo de la emisora del grupo Clarín. "Coco" Silly, colaborador, por entonces, del dúo integrado por los talentosos Pedro Saborido y Omar Quiroga, preparaba por algunas pinceladas cómicas para los relatos del desaparecido “Pancho” Caldiero.
Éste cayó en las garras del pastor Héctor Giménez + las promesas delirantes de Alejandro Romay y la trampa resultó letal. Caldiero quiso rescindir su contrato.
La búsqueda de un reemplazante no era sencilla. Todos los relatores trataban de imitar a Víctor Hugo Morales, quien por entonces no destilaba veneno contra los no que fueran K porque estos hacían lo mismo que luego traspolarían a nivel nacional pero en la recóndita Santa Cruz, lejos del Obelisco.
Los medios me enseñaron que la mayoría de quienes se suponen tienen que poner a trabajar el ingenio en la obtención de un nuevo recurso se borran, por temor a que este resulte un fracaso y para ellos resulta más cómodo señalar el yerro que asumir las culpas.
Así fue como me quedé solo para el desafío que tenía por delante. Hablé con el jefe de locutores de la emisora, Anselmo Marini, quien alguna vez me había dicho que un amigo de su sobrino relataba el más popular de los deportes.
Marini, me miró extrañado, y me dijo. “No, Jorge, este chico (por Alejandro Fantino) nunca lo hizo, solo juega con eso para ‘levantarse chicas’”. Para más datos Fantino, por entonces, estaba en Buenos Aires, financiando sus estudios de periodista deportivo, dando clases de tenis.
Arriesgándome, quise conocerlo. Apareció con un pelo que le llegaba a la cintura. Tenía que estar muy loco para seguir adelante…lo estuve. Lo entrené durante 6 meses relatando fútbol desde una cabina de La Bombonera, sin él saber que no salía al aire. Lo hacía supuestamente para radios del interior del país.
Héctor Magnetto, cuando le presenté un demo del ya pulido relator pronto a debutar, solo me dijo “cuánto rating perderemos si no lo escucha nadie”. Lucio Pagliaro (el tercero en rango en autoridad de Grupo Clarín), apenas Fantino comenzó a relatar de verdad, sin mediar excusa alguna fue tajante “Echalo, llamá a Pablo Vilouta (estaba en La Red) y reemplázalo".
Desoí las órdenes. Llegaron más. Hasta que un día, comentarios de terceros le llegaron a Magnetto alabando a Fantino. El tema concluyó felizmente. Esto Fantino nunca lo supo.
Fantino fue llamado insistentemente por Canal 13 para intentar con él encontrar una nueva y juvenil figura televisiva. Yo no lo hubiese hecho, era muy prematuro para su carrera. Pero…
Así fue como una y otra vez fracasó en la TV abierta aunque Fantino encontró un nicho en T y C Spots que era justo para él y tenía buena aceptación.
Lejos ya, quien escribe, de Radio Mitre, tuve una sola oportunidad de ver luego a Fantino. Fue cuando quien me sucedió en mi posición directiva le propuso al relator de fútbol “convertirse en el nuevo Néstor Ibarra de Mitre, pero en el horario del regreso”.
Lo miré a Fantino y no podía creer que le hubiesen propuesto algo inalcanzable para él y que Alejandro no tuviese medida de sus limitaciones. Me escuchó, le dije todo lo que pensaba; pero él hizo lo que quiso. El ciclo no llegó ni a terminar el año, fue levantado rápidamente porque era un despropósito.
Fantino era un aceptable relator de fútbol que tenía la suerte de seguir a Boca Juniors y nada menos que por la vidriera de Radio Mitre, con lo cual había trascendido. No estaba para otra cosa, al menos en aquel tiempo.
Sin embargo, Alejandro Fantino abandonó el relato deportivo en radio y accedió a la TV por América. Allí hizo de todo.

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