Zannini quedó golpeado por la salida de Righi
La salida de Esteban Righi de la Procuración General dejó un herido que es clave en la estrecha mesa de decisiones de Cristina Kirchner.
La expulsión de “Bebe” Righi afectó a todo un sector del Gobierno, pero en especial a uno de los hombres de máxima confianza de la presidenta: su secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini.
El hombre que le lleva la firma a Cristina tiene una relación muy estrecha desde hace años con el ex Procurador, que supo ser ministro del ahora emblemático Héctor Cámpora.
En los últimos años, la relación le sirvió a Zannini como uno de sus fuertes nexos con el Poder Judicial.
El “Chino” fue históricamente el operador del matrimonio Kirchner en el mundo judicial. Muchos olvidan que la mano derecha de los Kirchner fue juez e incluso presidente del Tribunal Superior de Justicia de Santa Cruz.
Siempre se lo consideró como el guardaespaldas judicial del matrimonio y de hecho piloteó las dos causas más complicadas que debieron atravesar los Kirchner y por las que fueron sobreseídos: la de los fondos de Santa Cruz y la de enriquecimiento ilícito.
En esta última causa, Zannini ofició de interlocutor entre los Kirchner y el abogado que los defendió: Fabián Musso, del estudio que Righi comparte con Ana García su mujer- y María José Labat.
Esta última es la esposa de Guillermo Montenegro, el ahora ministro de Justicia y Seguridad de Mauricio Macri. Cuando era juez, Montenegro tuvo la causa de los fondos de Santa Cruz en sus manos, pero terminó enviándola a la justicia de esa provincia. Un juez penal de Río Gallegos la cerró en marzo de 2008.
En definitiva, Zannini logró construir un engranaje eficiente en el mundo judicial a partir de conexiones como la de Righi. Es por eso que el Chino es uno de los principales perjudicados con la expulsión del “Bebe”.
No es casual que la última reunión que tuvo Righi como Procurador, en muy buenos términos, haya sido con el propio Zannini. Luego vendría la carta crítica hacia la presidenta.
El apartamiento del ex Procurador tampoco les cayó bien a la ministra de Seguridad, Nilda Garré; al de Trabajo, Carlos Tomada y a la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont. Es que como pudo saber LPO, estos tres funcionarios lo consultaban muy frecuentemente a Righi y no sólo por temas judiciales.