Florencio 2015, el último invento de la Rosada
Entre Etiqueta Negra, relojes onerosos y otras delicias, Florencio Randazzo estaba oxidándose en el Ministerio del Interior. Hasta la devaluada Nilda Garré intentó huir hacia adelante, a expensas del ministro que nació en Chivilcoy hace 48 años.
Pero a Cristina Fernández le han ocurrido algunos percances que la han obligado a revisar percepciones y decisiones. Al menos 10 en los últimos tiempos:
1. No acabó de acorralar a Daniel Scioli, quien encima no se desploma en las encuestas de opinión pública.
2. Buenos Aires es el distrito electoral N°1 y seguir dependiendo de Scioli para un distrito al que Scioli llegó desde Ciudad de Buenos Aires porque Néstor Kirchner no tenía otro protagonista, resulta una frustración del Frente para la Victoria.
3. Juan Gabriel Mariotto resultó un fraude: 1er. proyecto importante y el Senado provincial casi estalla.
4. José Ottavis resultó otro fraude: 1er. proyecto importante y la Cámara baja provincial terminó en un escándalo de tráfico de dinero que salpicó a La Cámpora.
5. Para colmo apareció Laura Elías, la ex mujer de Ottavis, y hasta difundió una denuncia judicial por violencia doméstica…
6. Alicia Margarita Kirchner no consiguió ubicarse razonablemente expectante en ninguna encuesta de opinión realizada para consumo de la Presidente.
7. No hay intendentes K con alguna popularidad que justifique invertir en él.
8. El conflicto rural bonaerense llegó para quedarse. No hay interlocutores K con los productores enojados.
9. Sergio Massa, alcalde de Tigre, lidera las encuestas pero no es de Cristina. Massa es de Massa.
10. Hay que impedir que, encima, Scioli intente consolidar un ‘delfín’ para Buenos Aires.
Entonces, Randazzo fue recuperado en la memoria colectiva del Frente para la Victoria (aunque lo que importa en una Administración tan vertical es la memoria individual de Cristina).
¿Cómo fortalecer a Florencio?, esa es la obsesión.
En ese contexto se decidió mezclar los pomelos con los rabanitos, tal como señaló la Unión de Consumidores Argentinos: que la Secretaría de Transporte de la Nación pase al Ministerio del Interior, buscando mayor visibilidad pública para Randazzo, a expensas del ministro Julio De Vido, el amigo de Néstor Kirchner.
Siempre que no se le estrelle una formación ferroviaria, Randazzo podría conseguir una imagen de buen administrador, que es el perfil que desea Cristina, nunca un líder político porque eso supondría competencia con ella, a corto o mediano plazo.
Hoy día Randazzo luce los nuevos DNIs y pasaportes (un especialista en documentación de seguridad parece resultar), y la organización de varios comicios sin denuncias escandalosas, pero con eso no alcanza. Hay que darle mayores competencias. Por un lado, aparece la reforma electoral que se propicia. Luego, la política de Transportes es importante, tal como lo descubrió Hugo Moyano, y lo sufrió Cristina: el accidente ferroviario en Plaza Once consumió muchos puntos porcentuales de la imagen positiva de la Presidente.
Randazzo fustigó a Mauricio Macri, reprendió a Aníbal Fernández… él intenta devenir en protagonista. Ahora, la amputación a De Vido en nombre de Randazzo 2015, una estrategia importante para Cristina, aunque puede destrozar a Randazzo si la imagen de Cristina sigue hacia abajo.