Por robos, se duplicó la venta de alarmas
El mercado de la seguridad no deja de crecer. Alarmas, botoneras antipánico, puertas blindadas, cerraduras inteligentes y vigilancia permanente son las opciones para proteger el hogar ante la ola de robos. Los departamentos no se quedan atrás y ya empezaron a instalar equipos sonoros propios, más allá del servicio de seguridad con el que cuente el edificio. Son los nuevos departamentos blindados.
La suba en la demanda coincide con la reiteración de robos. Sobre todo en la ciudad de Buenos Aires, donde esta última semana fueron asaltados nueve departamentos en los barrios de Palermo, Recoleta, Caballito, Monserrat y Colegiales.
“En el primer semestre de 2012 duplicamos las ventas de alarmas en departamentos en relación con el año pasado, superando las mil instalaciones. Notamos un crecimiento en la preocupación de la gente por proteger los departamentos”, destacan a PERFIL en la empresa Prosegur. Por su parte, desde ADT, otra compañía del sector, coinciden en el incremento de las ventas. “El común denominador en cualquier sociedad es la seguridad, y la inversión en sistemas electrónicos es una tendencia que está creciendo en la Argentina. Esto se debe a que la fidelidad de los equipos es cada vez más precisa, y a las múltiples opciones que ofrece el mercado”, reflexiona Javier Kahn, el gerente de Nuevos Negocios de la empresa.
“Las personas que viven en departamentos suelen sentirse más resguardadas por el hecho de no tener un acceso directo desde la calle. Pero esta confianza es un factor que actualmente está siendo aprovechado por los delincuentes, ya que es muy común que dentro de un edificio circulen personas ajenas a los propietarios, y esta cotidianeidad permite que al ver caras desconocidas los vecinos no desconfíen y piensen que se trata de un invitado o alguien que está de visita”, analiza.
Entre las novedades se destaca la botonera de pánico. Tener el control del dispositivo en la mano y presionarlo ante cualquier situación extraña genera tranquilidad. “Hace cuatro meses lanzamos el producto, y el 70 por ciento de los solicitantes vive en departamentos”, explican desde ADT.
“La inseguridad está en una especie de candelero, y esta apreciación se ve tanto por los robos que se conocen por la televisión como por el incremento en la demanda de servicios de seguridad”, destaca a PERFIL el presidente de la Cámara Argentina de Empresas de Seguridad e Investigación, Aquiles Gorini.
“Lo llamativo es también que cada vez es más corriente que barrios como Caballito, Flores o Almagro instalen sistemas de seguridad, cuando antes no lo hacían”, destaca Gorini.
¿Cuánto cuesta blindar un departamento? Según las distintas consultas realizadas para este informe, la alarma ronda los 99 pesos, la instalación de la botonera antipánico los 300, y 30 el abono mensual, las puertas blindadas cuatro mil, y la cerradura computarizada 700. Como gasto compartido en un edificio está la vigilancia privada: 44 por hora (1.056 pesos las 24 horas, y 31.600 al mes).
Las empresas consultadas coinciden en que la inquietud de los futuros clientes llega cuando un robo los toca de cerca. La puerta de un edificio violentada, un amigo asaltado o una vivienda cercana desvalijada despiertan la alarma, y comienza la preocupación por reforzar la seguridad del hogar. Los carteles de “propiedad vigilada” van copando los pasillos de los edificios.
La seguidilla no se detiene
Siete delincuentes fueron detenidos en diferentes operativos en Capital Federal cuando intentaban robar en distintos departamentos. En Palermo, un vecino escuchó ruidos en un departamento del piso 11 del edificio en Sinclair y Cerviño, y llamó a la policía. Dos delincuentes fueron apresados en el hall de entrada y el resto dentro del departamento, in fraganti.
Un poco más cinematográfica fue la captura de tres colombianos en Recoleta. El sábado 28/07, cerca de la medianoche, la policía recibió un llamado de un ocupante de un edificio de Avenida del Libertador 930. Los dos delincuentes, de nacionalidad colombiana, quisieron escapar bajando por los cables del ascensor y en uno de los huecos fueron descubiertos. La última, una mujer, estaba lista para hacer el asalto porque en su mochila había una barreta, pinzas y otros elementos punzantes.