Carta Abierta evitó hablar mal de la manifestación
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). Horacio González, uno de los principales referentes del grupo de intelectuales Carta Abierta, fue uno de los pocos dirigentes del kirchnerismo que evitaron desprestigiar al multitudinario cacerolazo a pesar de marcar su diferencia con el reclamo. Además, llamó al Gobierno nacional a “tomar nota” del acontecimiento.
“El Gobierno no debe descuidar esta marcha, porque es necesario tomar nota de esta importante movilización con cuyos fundamentos no estoy de acuerdo”, señaló el titular de la Biblioteca Nacional en diálogo con el canal Todo Noticias. Y describió lo sucedido el jueves por la noche como “un conjunto de personas que se han manifestado en disconformidad”. “Con diversos temas, difusos”, agregó, con relación a los diferentes reclamos que enarbolaron los manifestantes, que iban desde la inseguridad y la inflación, hasta el rechazo a la re-reelección o la corrupción, pasando por el cepo al dólar, entre otras cosas que se escucharon o leyeron en las pancartas.
González, además, consideró que “vastos sectores medios y de clase media de la Ciudad de Buenos Aires hoy se manifiestan por medio de un método bien conocido”. Pero puntualizó que “personalmente preferiría que esto se haga por medio de fuerzas políticas organizadas, con un programa político y sin odios”.
Para finalizar, el sociólogo analizó la coyuntura: “El país está pasando por un momento delicado y se han tomado medidas importantes, sin desconocer problemas”.
Distinta visión tuvo el filósofo Ricardo Forster, que es otro de los referentes de Carta Abierta, la agrupación de intelectuales que es utilizada como tribuna para defender las políticas del Gobierno o para pedir una reforma constitucional, como pasó en la última reunión.
Forster prefirió atacar directamente a los opositores. Aseguró que “hay parte de la oposición que no se anima a decir que añoran las políticas de los 90 y se dejan construir la agenda por los monopolios mediáticos”.
“Con el caballito de batalla del ‘no a la reelección de Cristina’ o la supuesta falta de libertad, hay sectores de la oposición que en realidad lo que no se animan a decir es que añoran las políticas de los años 90”, aseguró en declaraciones al canal CN23. “La oposición no tiene un proyecto compartido y se dejan construir la agenda que les marcan los grandes monopolios mediáticos”, insistió.
Ya a mediados de año, cuando se había realizado un cacerolazo de mucha menor convocatoria en esquinas porteñas como Santa Fe y Callao, el filósofo había dicho que se trataba de un acto “grotesco y lleno de odio”. Además, había tildado a los manifestantes como “personas egoístas” y habló de que había una “brutal construcción mediática”.