5 abril, 2025

Bonadío armó una causa en la que estaría involucrado

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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). El cuerpo de Lucas Menghini Rey apareció el viernes 24 de febrero en una cabina del vagón número 4 del tren de la tragedia de Once, ocurrida el 22 de ese mes. Según las pericias, había muerto en el acto. Su hallazgo tardío despertó la ira de sus padres y amigos que lo buscaban con desesperación desde hacía dos días, y exigieron que se investigara por qué no fue hallado antes.
Por eso, el juez federal Claudio Bonadío imputó a los bomberos que participaron en el rescate de víctimas y los acusó de “no haber cumplido adecuadamente su función” en la búsqueda de la víctima 51. Sin embargo, PERFIL publicó el domingo 9 un acta policial del 23 de febrero, a las 13, en la que el comisario Sergio Gustavo Aguilar, jefe de la División Sarmiento, dejó asentada una prueba que comprometería al juez: los policías y bomberos dejaron de buscar a Lucas por “orden de Su Señoría”. El acta consta en el expediente de la tragedia de Once.
Esta semana, además, PERFIL accedió a imágenes inéditas de esos momentos, captadas por las cámaras de seguridad de la estación. Allí se ve lo que describe el acta publicada.
Cuadros. El día después de la tragedia de Once, una dotación integrada por seis bomberos de la Policía Federal y un oficial al mando pisó el andén del accidente a las 10.31 para buscar a Lucas.
Los bomberos habían sido parte del equipo que rescató a los 701 heridos y 50 muertos del 22 de febrero. A la noche, todavía no aparecían Menghini Rey y otras dos personas. La mañana del 23 trajo la noticia del hallazgo con vida de esos dos pasajeros, internados en hospitales. Pero Menghini seguía sin aparecer.
Entonces, el superintendente de la División de Bomberos ordenó a su tropa que fuera a revisar nuevamente los vagones, pero cuando llegaron al andén número 2, se encontraron con una guardia de la Policía Metropolitana que a las 10.31 les impidió buscar a Menghini. El juez federal Claudio Bonadío, a cargo de la investigación, había dado la orden de que nadie tocara los vagones. Los bomberos lo esperaron para convencerlo.
A las 11.18 trajeron dos equipos especiales para la búsqueda de cuerpos. Según declararon, se trata de una sonda, una especie de endoscopio que ingresa a lugares inaccesibles para transmitir imágenes de video, y un equipo de rayos X que está conectado a una notebook y da una radiografía del lugar, sin alterar la escena.
El juez llegó a las 12.16. Como reflejan las imágenes, recorrió el andén de punta a punta. Durante su caminata, de aproximadamente 15 minutos, el subcomisario Stepfer le presentó al comisario Raúl Abuin –ambos fueron imputados–. Abuin le solicitó al juez si podía utilizar la sonda y los rayos X para ver si encontraba el cuerpo, según consta en el acta. “En el lugar –dice el documento–, el personal de Bomberos le indicó al actuario si habría la posibilidad de instalar una sonda a fin de determinar si en el lugar se encontraban aún restos cadavéricos, a lo cual fue ordenado por Su Señoría que no se modifique la escena hasta tanto se realicen las pericias de rigor, las que se realizarían días posteriores”. A las 12.21, Abuin llama a su superior para comunicar la orden del juez. A las 12.35, Bonadío se retira.
La orden del juez tenía como objetivo no alterar la escena. Sin embargo, el fiscal de la causa, Federico Delgado, advirtió que el juez debe ser apartado de la investigación paralela ya que él mismo está involucrado. La Sala II de la Cámara le dio la razón al juez, en un caso inédito sobre un magistrado que se estaría investigando a sí mismo.

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