Un millón de dólares por un jet para ejecutivos VIP
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político) El jet para ejecutivos que usaría la Presidenta hasta diciembre. Fue el mismo que utilizó hace semanas en un viaje corto.
Ocho cómodas butacas de cuero para funcionarios y un sector exclusivo con dos grandes divanes donde viajará ella; dos baños, algunos muebles y mesas de madera color caoba, un sistema para calentar comida, vajilla propia y el mismo charme de los aviones privados de alta gama que usan los magnates de película.
Esas son, en síntesis, algunas de las comodidades que tendrá el Falcon 900, el jet que transportará a Cristina Fernández por lo menos hasta fines de diciembre, mientras el Tango 01 entra en talleres para hacerse varios chequeos de rutina. Tendrá tripulación contratada no oficial, los mismos servicios que exigen los ejecutivos y, como pidieron desde el Gobierno, la posibilidad de caminar parado dentro del avión, entre otras especificaciones.
Puede llegar hasta Miami sin cargar combustible o cruzar el océano con algunas escalas previas, y la Presidenta lo usó por primera vez el 1º de septiembre pasado para viajar desde Río Gallegos y hasta El Calafate, cuando el avión presidencial tuvo un desperfecto en una turbina.
La aeronave, matrícula LV-CRI, es de 1989 y cuesta unos US$ 6 millones. Un dato: se reducirá a pocos funcionarios la comitiva oficial porque ya no podrán viajar más de 14 personas, incluyendo la tripulación. La Secretaría General de la Presidencia abrió la contratación por 150 horas y estaba previsto que el servicio comenzara a funcionar el pasado 1º de octubre, pero se atrasaron algunos pasos administrativos, por lo que se terminarán los trámites en los próximos días.
“Nos sentimos halagados de que nos elija la Presidenta”, confía Miguel Livi, CEO de Royal Class, empresa que por estos días termina de presentar la documentación que exige la contratación directa (con compulsa de precios) que abrió el Gobierno y que, según fuentes oficiales, terminará siendo la ganadora. Se presentaron dos empresas más, una internacional y otra local, que se bajó. Otro dato: sólo existen dos Falcon 900 en la Argentina, el otro es del empresario Gustavo Deutsch, el ex presidente de LAPA.
Royal Class tiene como accionistas a la familia Yabrán, de hecho comparte socios con Lanolec Inversiones SA, de Pablo Yabrán, el hijo de Alfredo. Llevó a la mayoría de los presidentes en sus jets ejecutivos, desde Carlos Menem hasta Fernándo de la Rúa. Incluso usaron sus servicios Néstor Kirchner y Antonini Wilson, que habrían viajado en el mismo avión, un Cesna Citation, según fuentes del mercado.
Los directivos de Royal Class aseguran que sus servicios son únicos en la Argentina, por eso, además, fueron contratados por estrellas como Bono, líder de U2, o Paul McCartney.
¿Cuánto saldrá reemplazar el Tango 01? Los aviones privados se alquilan por distancia recorrida y los de alta gama como el Falcon 900 se comercializan en, cómo mínimo, US$ 12 por cada kilómetro a razón de unos 700 por hora que vuela esa nave.
El Gobierno contratará inicialmente 150 horas: es decir el contrato con la empresa no será menor a los US$ 1.260.000, algo que confirmaron fuentes de la compañía. Aunque hay que aclarar que, según tres fuentes de otras empresas que dan el mismo servicio, el precio del kilómetro de Falcon podría promediar los US$ 20 porque Royal no sólo deberá poner a disposición exclusiva del Gobierno el jet por tres meses, sino que tendrá que realizar espera entre viajes, asignar personal fijo y, claro, firmar una delicada cláusula de confidencialidad para que ninguno de sus empleados divulgue detalles de los vuelos oficiales.
Otro interrogante es quién reparará el Tango 01. Al Boeing 757 que usa la Presidenta no se le puede hacer un service en la Argentina porque las empresas comerciales que tienen rutas designadas no lo tienen en su flota, entonces no hay mecánicos que conozcan los procedimientos ni que tengan el know how para hacer los chequeos. Fuentes aeronáuticas aseguran que en las próximas semanas el Tango viajará a los talleres de una empresa con sede en Madrid para ser reparado.
Lo repararía una compañía que hace poco tuvo un serio litigio financiero-comercial con Aerolíneas Argentinas, pero que ahora en una segunda oportunidad arreglaría el avión que lleva a la Presidenta.